Vuelva mañana: el insólito laberinto burocrático de la provincia para no mostrar la inversión en pauta oficial
La gestión provincial hace una inmaculada bandera de la transparencia, pero ante el pedido de un ciudadano santafesino sobre el destino de los fondos de publicidad oficial en los periodos 2024 y 2025, la respuesta fue un nuevo desplante administrativo. El relato de la “nueva política” choca contra los viejos vicios del secretismo.
El gobierno de Maximiliano Pullaro ha hecho de la palabra “transparencia” un fetiche de gestión y se presenta ante la sociedad como la contracara de la vieja política, un manual abierto donde cada peso de los contribuyentes se expone a la luz del día. Sin embargo, cuando un ciudadano de a pie decide tomarle la palabra al gobernador e indagar de manera institucional sobre un agujero negro de la política santafesina —la inversión en publicidad oficial—, el cristal de la transparencia se hace trizas por completo.
Un santafesino, amparado en el derecho al Acceso a la Información Pública, presentó un requerimiento formal para conocer detalladamente los montos, los criterios y los medios beneficiados por la pauta publicitaria oficial durante los años 2024 y 2025. La pregunta era por demás de simple: ¿A dónde va la plata de mis impuestos?
La respuesta del área de Comunicación de la Provincia, lejos de honrar el discurso oficial, fue una obra maestra de la dilación burocrática, una muralla de palabras técnicas diseñada con un solo objetivo: no decir nada. La réplica oficial es un monumento al “vuelva mañana”. Ante la consulta, la Secretaría de Comunicación esgrimió una insólita imposibilidad técnica debido a que, según ellos, los números todavía se están “cocinando” tanto que hasta Adorni pasó y dijo “me parece que se les fue la mano”:
“En atención al requerimiento de acceso a la información pública formulado, se hace saber que la información solicitada podrá ser suministrada de manera completa, precisa y definitiva una vez concluido el correspondiente procedimiento administrativo-contable vinculado a las erogaciones objeto de consulta.”, algo como patear la pelota fuera del estadio o en otras palabras decirle al interlocutor válido: “espérate sentado”.
Para el gobierno de la provincia, los millones de pesos invertidos en los últimos dos años —gastos que ya se ejecutaron, pautas que ya se emitieron y facturas que ya se pagaron— revisten un carácter casi fantasmal, argumentan que, como el ejercicio está en marcha, la información “no se encuentra aún consolidada ni definitivamente conformada”.

Resulta alarmante que en la era de la digitalización, la trazabilidad inmediata y el gobierno abierto, la Casa Gris argumente que es “necesario aguardar la culminación de la rendición integral del ejercicio respectivo para contar con datos completos”. Bajo esa lógica, los santafesinos solo tienen derecho a saber cómo se gasta su dinero de manera retroactiva, años después de que los fondos públicos hayan salido de las arcas estatales. “Es obsceno lo gastado en pauta”, nos habría dicho hace algún tiempito una empleada estatal del área del sector requerido ante nuestra consulta y con la lógica reserva de identidad del caso.
El cinismo de la respuesta oficial llega a su punto cúbito en el cierre del texto administrativo enviado al solicitante: “En virtud de ello, los datos requeridos revisten carácter provisorio y se encuentran sujetos a eventuales modificaciones (…) Por lo expuesto, una vez finalizadas las actuaciones administrativas y perfeccionados los registros contables pertinentes, se procederá a poner a disposición la información requerida, en cumplimiento de los principios de publicidad, transparencia y acceso a la información pública.”
La paradoja pasa a ser total: el gobierno invoca los “principios de publicidad y transparencia” precisamente para justificar por qué no va a entregar la información ahora, te prometen transparencia para el futuro, mientras en el presente te clausuran con sumo esmero la ventanilla.
¿Por qué tanto misterio con la pauta publicitaria? ¿Qué es lo que el gobierno de Pullaro no quiere —o no puede— mostrar de los años 2024 y 2025? Si la distribución de los fondos públicos destinados a los medios de comunicación es equitativa, estratégica y ajustada a derecho, la planilla de Excel debería estar a un solo click de distancia de cualquier ciudadano.
El “ninguneo” institucional a este pedido no es un hecho aislado; es un síntoma del momento, demuestra que, para la actual gestión, la transparencia es un excelente eslogan de campaña, pero un ejercicio sumamente incómodo cuando se practica en la realidad. Mientras tanto, el vecino que paga sus impuestos en Santa Fe deberá seguir esperando a que “se perfeccionen los registros contables” para enterarse de cómo el Estado gasta su dinero en promocionarse a sí mismo.
