OpiniónPolítica

Ganarle a los ingleses en la cancha grande

Por Carlos del Frade

Cancha chica del fútbol, cancha grande de la realidad.

A horas nada más de un nuevo partido de fútbol entre ingleses y argentinos, es necesario repasar lo que sucede más allá de los límites del rectángulo del Mundial.

Los números que vienen muestran las ganancias de los descendientes del rey Arturo en estos atribulados y cada vez más saqueados arrabales del mundo.

Según datos del año 2025, los ingleses se llevan 1.250 millones de dólares anuales de la Argentina, como mínimo, de acuerdo a los datos del Banco Central y “The Observatory Of Economics”, tanto del territorio continental como desde las Malvinas.

Son 871 millones de dólares anuales de las empresas ubicadas en el territorio argentino y 379 millones de lo que vende la economía de las Malvinas en 365 días.

Islas que ahora funcionan no solamente como bases en el Atlántico Sur de la OTAN si no también como referencia de la explotación de los recursos petroleros y pesqueros de lo que alguna vez fue el llamado Mar Argentino, ahora considerado bien común global y a merced de las políticas de Estados Unidos y sus socios, entre ellos, obviamente, el gobierno inglés.

Por otro lado, los negocios ingleses en el continente abarcan actividades estructurales en la mayoría de los casos.

Desde el litio y el petróleo, a artículos de limpieza, alimentación y medicamentos que generalmente sobre probados en niñas y niños argentinos con resultados tenebrosos como sucedió en el caso del “proyecto compas”.

Las publicaciones inglesas dicen que las diez principales empresas son Río Tinto que explota el litio en Salta y Catamarca; Pan Americana Energy, petróleo; Unilever; Glencore; Astra Zéneca, medicamentos; Glaxo Smith Kline, medicamentos con experimentos sobre niños varias veces denunciados en esta columna; Tullow Oil en la cuenca petrolera de Malvinas; Reckitt, artículos de limpieza; British Airway, transporte aéreo y Diageo, en el negocio de las bebidas.

En las Malvinas viven 3.662 personas y se calcula que alrededor de 5 mil personas de origen inglés habitan en el continente aunque hay alrededor de 300 mil descendientes directos de ingleses en la tierra de Maradona, según los censos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo.

Habrá que sumar a la deuda que tiene Inglaterra con el pueblo argentino el ecocidio de La Forestal, más de 3 mil millones de dólares solamente en la explotación de más de tres millones de ejemplares de quebracho colorado únicos en el mundo desde 1880 a 1964, en el  norte profundo santafesino.

Más allá de los cantos tribuneros, “los pibes de Malvinas” que jamás se olvidarán y los goles de Diego y Lionel, sería interesante jugar el partido que corresponde en la cancha grande de la historia y la realidad.

Modificar en serio las reglas de juego para que alguna vez ganen las mayorías.

Quizás sea necesario e imperioso en esos lugares de decisión política dejar de lado el nacionalismo de la profundidad de un charco y pensar en cobrar el crimen social y ambiental que fue La Forestal.

También, además del 2 de abril o de los partidos en los campeonatos mundiales de fútbol, retener esos millones de dólares anuales de ganancias hasta tanto no devuelvan las islas y que les paguen a los pueblos forestales semejante destrucción.

Solamente entonces habrá algo más que reconocimiento retórico para los 649 soldados que murieron en la guerra y los casi 400 que se suicidaron en el territorio porque no tenían el abrazo colectivo que ahora sí parecen tener.

De tal forma, será indispensable ganar no solamente en la cancha chica del fútbol, sino también en la cancha grande de la historia y la realidad para que alguna vez sean felices las grandes mayorías en el país de Lio y Diego.

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