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Santa Fe no puede quedar aislada de Vaca Muerta

Por Mauricio Brizuela – Secretario General del SOEPU

Santa Fe no puede quedar al margen de la principal transformación energética que está atravesando la Argentina. Por eso, desde el SOEPU trabajamos en la elaboración de un anteproyecto de ley para declarar de interés público provincial, estratégico y prioritario el tramo Salliqueló–San Jerónimo del Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno. La decisión parte de una convicción: si queremos defender nuestra industria, recuperar competitividad y generar nuevas inversiones, necesitamos conectar la capacidad productiva santafesina con el gas de Vaca Muerta. La obra contempla aproximadamente 524 kilómetros de gasoducto de 36 pulgadas y permitiría incorporar ese recurso directamente a San Jerónimo, uno de los nodos centrales del sistema energético de nuestra provincia.

Esta discusión excede largamente una obra de infraestructura. Lo que está en juego es qué lugar quiere ocupar Santa Fe dentro del nuevo mapa económico y energético de la Argentina. Vaca Muerta será uno de los principales motores de producción, inversión y generación de divisas del país durante las próximas décadas. Una provincia industrial como la nuestra no puede observar ese proceso desde afuera: tiene que integrarse y transformar esa energía en producción, trabajo y valor agregado.

Y esto no es una discusión sectorial de los petroquímicos. Es una necesidad que atraviesa al conjunto de las actividades que integran el Cordón Industrial del sur de nuestra provincia. La disponibilidad de gas condiciona hoy la capacidad de producir, ampliar plantas, incorporar nuevas inversiones y sostener puestos de trabajo. A su vez, por la integración del sistema de gasoductos, sus beneficios pueden extenderse hacia otros corredores y centros productivos de Santa Fe, fortaleciendo una estrategia industrial para toda la provincia.

Estamos hablando de sectores concretos: la industria química, el complejo agroindustrial y aceitero, la siderurgia y la metalmecánica, la industria alimenticia y láctea, la automotriz y autopartista, el caucho y los plásticos, el papel y la celulosa, el vidrio y la cerámica, los materiales para la construcción y la generación eléctrica, entre otras actividades que dependen de una provisión energética suficiente y competitiva. La llegada de aproximadamente 21 millones de metros cúbicos diarios adicionales de gas a San Jerónimo significaría ampliar la disponibilidad energética para sostener ese entramado productivo y generar condiciones para nuevas inversiones.

La situación que atraviesa nuestra industria exige respuestas estructurales. En los últimos años vimos cerrar fábricas y hoy muchas otras empresas enfrentan dificultades que amenazan su continuidad y con ello, miles de puestos de trabajo. Frente a ese escenario, garantizar una provisión de gas suficiente, estable y a costos competitivos es una decisión estratégica para Santa Fe. El gasoducto Salliqueló–San Jerónimo puede convertirse en una herramienta central para recuperar competitividad, ampliar la capacidad productiva, generar nuevas inversiones y comenzar a revertir un proceso de pérdida industrial que nuestra provincia no puede naturalizar.

Por eso creemos que la energía tiene que ser parte de una política industrial. No tiene sentido producir cada vez más gas en Vaca Muerta si después no hacemos las obras necesarias para que llegue a nuestras fábricas. No alcanza con sacar el recurso del suelo y exportarlo: también tenemos que usarlo para producir más en la Argentina, agregar valor y generar trabajo.

También existe una razón económica contundente. Las estimaciones incorporadas al anteproyecto indican que la plena utilización de esta infraestructura podría significar para el país entre 2.000 y 3.000 millones de dólares anuales entre ahorro de importaciones energéticas y generación de nuevas exportaciones. Son divisas que hoy se destinan a comprar GNL, gasoil y electricidad en el exterior y que podrían dejar de salir del país gracias a una mayor disponibilidad de nuestro propio gas.

Eso también es defender la industria. Dejar de gastar dólares en energía que podemos producir nosotros mismos significa tener más recursos para invertir, producir y crecer.

En esa tarea, el Gobierno de la Provincia de Santa Fe debe asumir la principal responsabilidad política e institucional, impulsando la obra y realizando las gestiones necesarias ante el Gobierno Nacional. Pero necesita hacerlo con el acompañamiento de municipios y comunas, sindicatos, empresas, cooperativas, cámaras empresarias, universidades y las distintas fuerzas políticas. Evitar que Santa Fe quede aislada del nuevo mapa energético argentino requiere construir una política común que trascienda intereses sectoriales y coyunturas electorales.

Santa Fe tiene industria, trabajadores capacitados, puertos, conocimiento y capacidad productiva. Vaca Muerta tiene la energía que la Argentina necesita para crecer. Nuestra responsabilidad es conectar esas capacidades y convertir la energía argentina en más producción y más trabajo.

Desde el SOEPU tenemos claro que los petroquímicos no vamos a mirar esta discusión desde afuera. Vamos a trabajar para que Santa Fe no quede aislada, para que el gas llegue a nuestras industrias y para que la Argentina vuelva a tener una política industrial que ponga en el centro la producción y el trabajo. El gasoducto Salliqueló–San Jerónimo es una herramienta concreta para avanzar en ese camino.

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