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Miguel Vivas llamó a la unidad del gremialismo rosarino: “No queremos desestabilizar al Gobierno de Milei, pero su plan económico está destruyendo al trabajo y a la industria”

En una entrevista con el medio La Voz de Rosario, el Secretario General del gremio de la Alimentación y conductor de la CGT Rosario, Miguel Vivas, analizó la crisis del sector laboral en la región, además, cuestionó fuertemente la inacción del gobierno provincial para la defensa de los derechos laborales de los santafesinos y por último, exigió la pronta normalización de la central obrera rosarina.

—¿Qué postura debe asumir la CGT Rosario frente al gobierno de Javier Milei?

—Siempre apostamos al diálogo, pero del otro lado no hay ninguna respuesta, el Gobierno Nacional debe entender el empobrecimiento que está provocando en los trabajadores por la pérdida del poder adquisitivo y el impacto negativo de la apertura de importaciones, que está haciendo desaparecer a la industria nacional y ahogando al comercio por la caída del consumo.

—¿La lucha por los derechos laborales no debe interpretarse como un acto desestabilizador?

—De ninguna manera, no queremos voltear ni desestabilizar a Milei; solo estamos en contra de su política de ajuste destructiva hacia los que menos tienen, vivimos en democracia y nuestro rol es hacerle entender al Gobierno que está equivocado, ayudándolo a ver las necesidades que hoy ignora.

—¿Cómo evalúa la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro y su vínculo con el mundo laboral en la provincia?

—Soy muy crítico con el gobernador y sus ministros, especialmente el de Trabajo, ante el cierre de empresas como Pampa y la amenaza sobre la cadena petroquímica, las autoridades provinciales nunca han estado presentes y para eso la gente los vota. Los santafesinos los eligieron para resolver los problemas de la región, no para tener un Ministerio de Trabajo que no resuelve nada cuando se pierden cientos de puestos laborales.

—¿A qué atribuye que la CGT nacional aún no haya normalizado la seccional Rosario?

—Nos duele la falta de respaldo porque acompañamos cada medida y movilización dispuesta por la CGT nacional, pero nos dejan relegados mientras normalizan otros distritos. Llegaron a agraviar a la dirigencia rosarina vinculándola falsamente con el narcotráfico y nadie lo salió a desmentir de forma oficial. Le tienen miedo no a Miguel Vivas, que es hoy simplemente un dirigente que tiene la responsabilidad de conducir, sino al conjunto que forman los secretarios generales que estamos en Rosario.

—¿Te generó enojo que se haya normalizado la CGT regional de Chaco con la presencia de Héctor Daer y Axel Kicillof, y Rosario esté todavía dando vueltas?

—Sí, sí, esto para mí es una ofensa porque nos mereceríamos, aunque sea una explicación de parte de la CGT nacional del porqué no quieren normalizar la seccional Rosario, repito creo que nos tienen miedo simplemente porque somos muy defensores de los derechos de nuestros trabajadores.

—Cuando tomaste el compromiso de hacerte cargo de la conducción de la CGT Rosario, sabiendo que requiere política, personalidad y autonomía de decisión, ¿cómo lo vas llevando?

—Yo siempre dije que cuando asumí como secretario general de la CGT Rosario lo hice con mucha responsabilidad y compromiso. La responsabilidad de tratar de que esta CGT funcione y el compromiso es siempre hacia la defensa de los derechos de nuestros trabajadores. Pero más allá de Miguel Vivas, lo que siempre quise es luchar por la unidad del movimiento obrero rosarino. No importa si los gremios están o no dentro de la CGT; tenemos que estar conscientes de que hay que salir a defender a cualquier trabajador o gremio que tenga un problema.

—¿Cuáles son las prioridades inmediatas de la CGT Rosario para la región?

—La prioridad absoluta es frenar los despidos, sin fuentes de trabajo no hay trabajadores ni futuro, las paritarias también son urgentes porque la devaluación inicial carcomió el poder adquisitivo y nunca se recuperó. Es necesario que la política, los gremios y los industriales nos sentemos en una misma mesa, sin odios, para defender el trabajo y la dignidad de las familias porque ni los trabajadores, ni los jubilados, ni los discapacitados se merecen que les nieguen un remedio o un plato de comida en un país tan rico como el nuestro. 

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