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Rosario que duele: un adolescente baleado y un homicidio más, para una ciudad donde la violencia no descansa

La ciudad vivió horas de extrema tensión durante la noche del jueves y la madrugada de este viernes. Un menor de 14 años se encuentra internado tras un ataque, un hombre fue ejecutado al ser llamado por su nombre y se registró una nueva amenaza extorsiva en un complejo Fonavi.

La inseguridad en Rosario no da tregua y mantiene en vilo a los vecinos tras una seguidilla de hechos violentos ocurridos en distintos puntos de la ciudad.

Adolescente herido en un ataque a un carrito de comidas

El hecho más preocupante ocurrió anoche en la zona de Lavalle al 4300, donde un carrito de comidas fue blanco de una balacera. En medio del ataque, un adolescente de 14 años resultó gravemente herido tras recibir un disparo en el abdomen.

En la escena del hecho, los peritos recolectaron siete vainas servidas, lo que da cuenta de la intensidad de la agresión. El menor fue trasladado de urgencia al Hospital de Niños Víctor J. Vilela, donde fue intervenido quirúrgicamente y permanece bajo observación.

Ejecución en Humberto Primo y Felipe Moré

Casi en simultáneo, se registró un homicidio en la zona de Humberto Primo y Felipe Moré. La víctima, un hombre de 42 años, fue asesinada bajo una modalidad que encendió las alarmas de los investigadores.

Según los primeros testimonios recabados, los agresores llamaron a la víctima por su nombre y, apenas el hombre se asomó para responder, le efectuaron disparos a quemarropa. El hombre recibió un impacto en la cabeza y otro en el abdomen, siendo trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde falleció minutos después debido a la gravedad de las heridas.

Amenazas y extorsiones en el Fonavi

La madrugada de este viernes también dejó un saldo preocupante en el plano de la seguridad preventiva. Una mujer de 65 años, residente de un complejo Fonavi ubicado en Gutiérrez al 100, fue víctima de una nueva maniobra extorsiva.

La mujer encontró una bolsa atada a la puerta de su vivienda que contenía un papel con amenazas directas. Los delincuentes le exigen que abandone su hogar y, para intimidarla aún más, el mensaje incluye detalles precisos sobre la identidad de sus familiares, una modalidad que busca generar terror psicológico para forzar el desalojo de las viviendas.

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