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Punto de quiebre en el Parque: con la rebeldía de Guch y la jerarquía de Mazzantti, Newell’s le ganó 2 a 0 a Riestra

Newell’s necesitaba una victoria de trascendencia vital para sus fueros y ambiciones internas, una cosecha gruesa de a tres para enterrar fantasmas no tan viejos. En el Parque Independencia, el 2 a 0 frente a Deportivo Riestra por la 5ª fecha del Clausura representa mucho más que tres puntos: es un envión anímico oportuno para un equipo que todavía busca bases firmes. Además de mantener el invicto en el estadio Marcelo Bielsa, la Lepra quedó mejor parada y repleta de confianza ante un rival directo, dando un paso clave para pasar la línea de clasificación a la siguiente ronda, un hito que nunca consiguió desde que se impuso este formato.

Un primer tiempo con dudas y pocas luces

El desarrollo comenzó con un susto a los 2’, cuando el arquero Reinatti logró contrarrestar a tiempo un grave error propio en la salida. Newell’s saltó a la cancha con su dibujo táctico habitual, presentando a Giannetti como primer zaguero y al último refuerzo, Carrizo, de segundo. Pese a adueñarse de la pelota, la monotonía reinaba y le costaba encontrar a Guch. Riestra avisó a los 7’ con un cabezazo abajo del excanalla Carlos Quintana tras un córner, bien contenido por el golero rojinegro.

La visita incomodó desde el orden y la pelota parada, mientras la Lepra se perdía en avances sin profundidad y errores en los pases. La primera clara del local llegó recién a los 26’ con un remate lejano de Gómez Mattar que pasó cerca del travesaño. Con vacilaciones e imprecisiones en el tramo final, Newell’s generó mayor peligro por la derecha con Mazzantti y Gómez Mattar, mientras Guch, Ríos y el Colo Ramírez caían en una llamativa intrascendencia. A los 44’, Mazzantti —el más punzante de esa mitad— metió un gran centro que Ramírez no pudo capitalizar.

La rebeldía de los pibes y la jerarquía de Mazzantti

El complemento mantuvo la previsibilidad inicial del Rojinegro hasta que a los 21’ explotó el estadio. El pibe Guch, que no venía teniendo un buen partido, sacó a relucir su técnica individual: dejó a un rival en el piso y sacó un disparo cruzado y bajo para firmar un golazo formidable. La ventaja desató la locura e impulsó la rebeldía juvenil en la que se apoyan los sueños de resurrección del equipo de Kudelka.

A los 38’, la frutilla del postre la colocó Mazzantti, el hombre más claro y determinante de Newell’s en todo el año. Con esa segunda conquista agregaron tranquilidad a una cruzada compleja, tras una asistencia clave del propio Guch.

Con este triunfo merecido y construido justo a tiempo antes de que sobrevolaran mantos negros de incertidumbre, Newell’s dio una señal de ratificación de rumbo. Escuchó el reto ante el rival indicado, no falló y se regaló una noche de serenidad para animarse a más.

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