¿Todos adentro?: La apuesta del PJ santafesino para ampliar el espacio y validar liderazgos sin exclusiones en una interna amplia

El peronismo santafesino se encuentra en una encrucijada donde necesita rearmarse con urgencia y reconfigurar el GPS de su presente. Tras periodos electorales agitados, la premisa parece clara: dejar de lado inconducentes individualidades para priorizar de manera definitiva lo colectivo sobre lo particular. Para lograrlo, los intereses y deseos de los referentes del espacio deben quedar en un segundo plano, un ejercicio que en los últimos tiempos ha generado más grieta interna que puntos de coincidencia.
Sobre el presente del PJ provincial sobrevuelan vientos de cambio e indispensable pragmatismo. “Con el peronismo solo no alcanza para ganar una elección”, confesó a este medio web un reconocido dirigente partidario, sintetizando quizás la hoja de ruta que debería transitar el partido para volver a ser competitivo en Santa Fe. En ese contexto, el escenario de tercios que hoy asoma en la disputa electoral de la provincia reabre las puertas del optimismo del peronismo doméstico, sabedor de que bajo ese esquema crecen exponencialmente sus posibilidades de triunfo, sin embargo, el mayor desafío planteado para la conducción partidaria radica en manejar los recurrentes egos dirigenciales y sobretodo, revalorizar los puntos de sintonía entre los distintos espacios que integran el amplio imaginario de la fuerza.
“Sobre el presente del PJ provincial sobrevuelan vientos de cambio e indispensable pragmatismo. “Con el peronismo solo no alcanza para ganar una elección”, confesó a este medio web un reconocido dirigente partidario”.
Algo se está gestando en el variopinto abanico de matices que siempre ha caracterizado al mundo justicialista provincial. ¿Sería descabellado pensar en un peronismo multipartidario donde sectores que nunca formaron parte de su estructura tradicional se sumen activamente? La sinergia para dar forma a un nuevo frente político es plenamente posible si se toma como referencia la experiencia del cordobesismo, adaptando una alianza donde el peronismo actúe como piedra basal junto al socialismo, sectores del radicalismo y un ala del PRO provincial. “Lo que importa es el fin no los medios”, aclaró tiempo atrás a La Voz de Rosario un encumbrado referente del PJ de Córdoba, reforzando la idea de que la transversalidad es una llave para acceder a la victoria.
En el rubro de las candidaturas, el peronismo ya empieza a mostrar de manera incipiente algunas de sus cartas, aunque todavía falta bastante para el momento de las definiciones formales. Con ganas manifiestas de competir asoma el diputado nacional Diego Giuliano, hombre fuerte de Sergio Massa en la provincia, en esa misma línea, el también legislador nacional Germán Martínez hizo públicas sus intenciones de jugar el año próximo. A esta nómina se suma un nombre del ámbito privado: el empresario del biodiesel Federico Pucciariello, una opción latente que es alimentada y respaldada por el senador Armando Traferri.
“Algo se está gestando en el variopinto abanico de matices que siempre ha caracterizado al mundo justicialista provincial. ¿Sería descabellado pensar en un peronismo multipartidario donde sectores que nunca formaron parte de su estructura tradicional se sumen activamente?“
El fogón de la partida cuenta además con otros actores de peso: el senador Marcelo Lewandowski anda con ganas de revancha tras el traspié electoral de 2023, mientras que el intendente de Pérez, Pablo Corsalini, tampoco descarta sumarse a la contienda. Por su parte, el neo espacio RAIS dio un paso al frente presentando una nota para participar formalmente de la mesa política y competir con candidato propio si se ratifica una interna amplia.
Frente a este abanico de nombres, existe una coincidencia primordial en toda la dirigencia: la participación debe hacerse efectiva estrictamente dentro de la estructura de la fuerza, sin actores jugando por afuera. Todos deben competir con la camiseta del PJ para amplificar al máximo las posibilidades de éxito cuando la sociedad vuelva a ser convocada a las urnas.
En medio de este tablero, la pregunta recurrente que recorre el mundo partidario es una sola: ¿qué pasa con Omar Perotti? Hasta el momento, nadie ha conseguido dar con la respuesta correcta a ese intríngulis. El ex gobernador se desentiende por estos días de la idea de integrar alguna alquimia electoral, aunque nadie se atreve a asegurar qué rol ocupará en la etapa decisiva de esta historia.
“El peronismo santafesino afronta una prueba de fuego donde la retórica del consenso y la unidad deberá traducirse en gestos concretos de madurez política“.
Por ahora, el rafaelino invierte horas de sus millas en empujar la participación de todos los dirigentes, propiciando la construcción política de cada actor que se anime a saltar a la cancha. “Cada uno debe generar su propia musculatura electoral para volverse competitivos”, repiten como un mantra desde el entorno del ex mandatario, postulándolo como la receta secreta para tentar la vuelta al éxito.
En definitiva, el peronismo santafesino afronta una prueba de fuego donde la retórica del consenso y la unidad deberá traducirse en gestos concretos de madurez política. Con la pizarra electoral exhibiendo los primeros garabatos, el verdadero desafío no será solo acumular nombres en la grilla de largada, sino consolidar esa síntesis pragmática que sea capaz de sumar nuevos aliados sin perder la identidad partidaria. Entre la ambición de sus dirigentes, la estrategia de sus conductores y la necesidad imperiosa de volver a ser opción de gobierno, la fuerza se juega su capacidad de erigirse como una alternativa real de poder. La moneda está en el aire y puertas adentro del PJ advierten que acertar a la estrategia es una obligación y una necesidad autoimpuesta, porque (como reconoce su propia dirigencia) el margen de error, esta vez, es prácticamente nulo.
