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Postal del desencanto: un compendio de horrores y la derrota en Varela expuso otra vez las miserias del plantel rojinegro

Por la cuarta fecha del Torneo Clausura 2026, la Lepra cayó 2-1 ante Defensa y Justicia, cosechando su octava derrota en nueve visitas a Florencio Varela y firmando, una vez más, una actuación olvidable con rendimientos a contramano de las exigencias del fútbol argentino. Lo que en los primeros treinta minutos insinuó un trato de pelota con criterio —donde el equipo lució mejor parado e inclusive dispuso de un mano a mano clarísimo desperdiciado por Ramírez, titular ante la baja por lesión de Cóccaro— terminó desmoronándose tras el 1-0 de Román, quien descolocó a Reinatti al corregir un remate defectuoso de Tomás Pérez tras una jugada preparada de Barbona.

A partir de allí, la noche fue un compendio de horrores colectivos e individuales. La debacle defensiva por el lateral izquierdo volvió a quedar expuesta en su máxima dimensión. Jerónimo Russo dejó en evidencia en las últimas presentaciones que no es lateral: cometió todos los errores posibles marcando su banda y terminó expulsado al borde del descanso por doble amarilla tras un patadón en la puerta del área. ¿La culpa es de Russo o del entrenador que insiste en ponerlo en una posición que no siente? Para colmo de males, cuando la alternativa era el lateral suplente, Luciano volvió a demostrar que no está en condiciones de jugar en la primera de Newell’s, obsequiándole el 2-0 a Tomás Pérez tras un insólito resbalón dentro del área. Nuevamente la pregunta sin respuesta: ¿es culpa del juvenil o de quien lo manda a la cancha?

En el complemento, la diferencia numérica le dio facilidades al Halcón de Vaccari. Aunque las intervenciones de Reinatti evitaron una diferencia mayor y un remate tapado a Mazzantti pudo significar el empate, la Lepra naufragó en la impotencia. Rendimientos bajísimos como los de Reggiardo o la preocupante incapacidad de futbolistas como Gómez Mattar y Guch, que no le acertaron a un compañero a diez metros, desnudaron la escasez de jerarquía del plantel.

El frentazo goleador de Cabrera a los 37 minutos solo sirvió para quedar a tiro en el resultado, pero jamás en el juego. La derrota fue el desenlace lógico para un equipo que carece de herramientas para pretender ser competitivo. En medio de un momento sumamente complejo, las cámaras de la transmisión oficial enfocando el rostro de Frank Darío Kudelka entregaron una auténtica postal del desencanto. La duda queda flotando en el aire de Varela: ¿hasta cuándo aguantará el técnico regalar su prestigio ante la falta de material en el plantel?

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