“El mejor gobernador de la historia de esta provincia”: La audaz propuesta de Roly Santacroce para refundar el peronismo desde el territorio

El peronismo de Santa Fe atraviesa por un turbulento tiempo de reconstrucción, de dudas flotando en el aire y de varios dirigentes apostados en las gateras de la competencia para salir a la cancha en el 2027. Tras el sacudón electoral de los últimos turnos, el Justicialismo provincial se debate entre repetir las viejas recetas de cúpula —donde los acuerdos de escritorio definen candidatos, muchas veces a espaldas de la militancia— o refundar su competitividad abriendo de par en par las puertas a una competencia interna real, visceral y territorial. En ese tablero de posibilidades en ciernes, un actor político ha decidido dar el paso al frente y romper la monotonía del libreto: Roly Santacroce, intendente de Funes, comenzó a asomarse con fuerza como una alternativa electoral para disputar la gobernación.
La irrupción de Roly, no es un mero ensayo retórico, sino pretende ser la voz de los intendentes que caminan la calle y gestionan la realidad cotidiana, frente a una dirigencia del PJ que muchas veces aparece desconectada de la realidad. Hay una verdad histórica que define con nitidez el propio Juan Domingo Perón y que le cabe justo a la impronta del mandatario funense: “El que quiera conducir con éxito tiene que exponerse; el que quiere éxitos mediocres, que no se exponga nunca; y si no quiere cometer ningún error, lo mejor es que nunca haga nada. Frente al repliegue estratégico y la comodidad de quienes prefieren la seguridad de la penumbra para no erosionar sus imágenes, Santacroce optó por salir al ruedo, poner la cara y desafiar la actual inercia de la estructura partidaria.
El diagnóstico que realiza el intendente de Funes apunta a proponer un cambio real dentro del peronismo de la provincia, por esa razón cuestionó con dureza la estrategia del PJ santafesino tras la foto de unidad montada alrededor de la precandidatura de Diego Giuliano, bendecida por la presencia de Sergio Massa. Santacroce allí dirigió todos sus dardos contra la lógica de los nombres de siempre: “¿A cuántas elecciones fue Germán Martínez en la ciudad de Rosario? ¿Cuántas veces ganó una elección?”, lanzó sin un ápice de duda, dejando al descubierto una práctica recurrente donde dirigentes nacionales llevan adelante “enroques” en las listas parlamentarias sin haber revalidado jamás sus títulos en las urnas del territorio.
“La irrupción de Roly, no es un mero ensayo retórico, sino pretende ser la voz de los intendentes que caminan la calle y gestionan la realidad cotidiana, frente a una dirigencia del PJ que muchas veces aparece desconectada de la realidad”
Según la mirada del mandatario funense, esa falta de autocrítica puertas adentro del PJ es el germen del presente político nacional. Para Santacroce no hay espacio para medias tintas: si Javier Milei llegó a la Casa Rosada no fue por casualidad, sino por el mal desempeño de la mayoría de los dirigentes peronistas que gobernaron durante muchísimos años y hoy “se hacen los pelotudos”, advirtió Roly por estas horas. Frente a esta apatía reinante, el mandamás municipal marca una línea divisoria tajante: no piensa abandonar el justicialismo, porque jamás estuvo fuera de él, pero tampoco está dispuesto a avalar la continuidad del mismo espacio sin debate. La advertencia del joven referente del PJ se refiere a que la solución no pasa por la fuga dirigencial, sino por dar la batalla democrática: jugar la interna, medirse en unas PASOamplias y renovar así la arenga que marcó a fuego la historia del PJ: “el que gana conduce y el que pierde acompaña”.
La gran paradoja del peronismo santafesino es que, mientras habla de unidad, suele reducir la discusión a la preservación de una minoría de cargos de privilegio.Como señala Santacroce, a las cúpulas muchas veces solo les interesan las cuatro bancas nacionales en juego —la senaduría y tres diputaciones— y revalida su crítica al señalar que, con esa receta, ninguno de los dirigentes que llegaron a las alfombras rojas del Congreso Nacional tiene hoy la capacidad real de competirle ni de ganarle a Maximiliano Pullaro.
Más aún afirma Santacroce, sin bajar el pie del acelerador de su diagnóstico: si a varios de esos nombres propios de la política de la rosca de café se los coloca como candidatos a concejales en cualquier pueblo de la provincia, pierden la elección. Lo que quiere comunicar el titular del municipio de Funeses que la verdadera unidad no puede ser un cheque en blanco para la burocracia partidaria porque entiende que la unidad tiene que nutrirse de la legitimidad territorial y los lugares de representación deben ser para los intendentes que ganan elecciones y transforman realidades.
“Más aún afirma Santacroce, sin bajar el pie del acelerador de su diagnóstico: si a varios de esos nombres propios de la política de la rosca de café se los coloca como candidatos a concejales en cualquier pueblo de la provincia, pierden la elección“
La memoria reciente de derrotas en fila, guarda cicatrices dolorosas en el espacio, el propio Santacroce recuerda lo sucedido en la última elección constituyente y provincial, donde intendentes reelectos con porcentajes abrumadores en sus comunidades —como Enri Vallejos en Reconquista, Jorge Berti en Villa Constitución, Daniel Cinalli en Capitán Bermúdez y él mismo en Funes— fueron desplazados en la toma de decisiones, en lugar de encabezar con la potencia de la gestión peronista, la conducción partidaria(palito para Cornaglia, Traferri y Agustín Rossi) le regaló la representación a alguien ajeno al partido como es Juan Monteverde. Ese acto de elección unitaria cayó como “un garrotazo en la cabeza” para los dirigentes que venían trabajando incansablemente en el territorio y merecían un reconocimiento a la efectividad de sus gestiones.
El camino hacia el electoral año 2027, le exige al peronismo reparar esas injusticias metodológicas, mientras tanto, Santacroce no oculta su ambición ni pide permiso para soñar en grande: “¿Cómo no voy a tener vocación de ser precandidato a gobernador si cuando era concejal soñé con ser concejal y después soñé con ser intendente?”, plantea con la naturalidad de quien ha construido su carrera peldaño a peldaño y va más allá al afirmar con convicción que, de competir y llegar, trabajará para convertirse en “el mejor gobernador de la historia de esta provincia”.
Para que el PJ de Santa Fe vuelva a ser una opción de poder real frente a un oficialismo provincial que exhibe hoy una importante pérdida de apoyo electoral, resulta imprescindible que el partido garantice reglas claras de juego y abra de par en par la tranquera de la competencia interna. Desde el nacimiento de la alternativa RAIS, muchos referentes del peronismo plantean que la legitimidad no debe construirse con designaciones a dedo, como tampoco definirse, en cerradas discusiones de mesas ratonas; debe forjarse en el contacto diario con la gente, en el balance de las gestiones locales y en la valentía de medirse ante la voluntad popular. Si el justicialismo santafesino pretende ser competitivo nuevamente, debe escuchar el mensaje que llega desde las intendencias: quizás ahí con menos escritorio, más territorio y las PASO como el motor indispensable para ordenar los melones en el carro, “podrá ser gobierno otra vez”.
