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En pardas: Central y Newells repartieron errores y aciertos, sellando con un empate esta nueva edición del clásico rosarino

El clásico rosarino volvió a dejar esa sensación amarga de fútbol a cuentagotas, donde el temor a perder pesó infinitamente más que las ganas de arriesgar. En un final agónico en el Gigante de Arroyito, Newell’s logró igualar 1-1 contra Rosario Central por la fecha 8 del Torneo Clausura. Jorge Almirón arribó al duelo apremiado por las dudas tras la eliminación de la Copa Libertadores y terminó escuchando una lluvia de silbidos tras el empate contra el histórico rival. Como es habitual en estos enfrentamientos, la fricción, los roces y las constantes infracciones predominaron en la mitad de la cancha para marcar el ritmo del partido, sumergiendo el trámite en un desarrollo chato y con contadísimas aproximaciones de peligro en las áreas.

En medio de ese desarrollo austero, el equipo de Almirón comenzó a imponer las condiciones en el último cuarto de la primera etapa, Central fue apenas un poquito mejor en esa lejanía de las áreas gracias a la sociedad de Ibarra y Pizarro, quienes se adueñaron del medio y superaron a Regiardo y Herrera. Enfrente estuvo un Newell’s inmerso en una apatía muy fuerte, que abusó del pelotazo y exhibió bajísimos rendimientos en Guch, Mazzantti, Solari y Matías Cóccaro durante el periodo inicial. La falta de luces ofensivas fue tan marcada que los únicos que lograron rescatarse del aplazo fueron los hombres del fondo: mientras en la visita sostuvieron la estantería Giannetti y Carrizo, en el local sobresalieron Gastón Ávila y Ovando, dejando en evidencia el pobre andar de ambos de mitad de cancha para adelante. Cuando el primer tiempo moría, Ávila se encontró con un rebote dentro del área tras un tiro de esquina y sacó un potente disparo para convertir el 1 a 0 y desatar la locura en el Gigante.

El complemento transcurrió en un ritmo de juego timorato, Rosario Central se asentó con una postura especulativa para rematar el resultado de contragolpe, pero careció por completo de peso ofensivo por las deslucidas performances de Ángel Di María, Enzo Copetti y Jaminton Campaz. La Academia no pasó sobresaltos defensivos ante el equipo de Frank Kudelka que se mostró incapaz de asociarse en la ofensiva, de generar riesgo en las cercanías del arco de Ledesma y que casi no le pateó al arco al dueño de casa. Sin embargo, Central tampoco supo liquidarlo y careció de ambición ofensiva y que no supo provechar los espacios que les dejó la lepra cuando fue a buscar el empate.

Cuando el canalla ya se encaminaba a celebrar la victoria y acariciaba el triunfo, la historia dio un vuelco dramático, ya que, en tiempo de descuento, Ignacio Ramírez filtró un pase preciso para Cóccaro, quien definió de primera para estampar el 1 a 1 ante la desesperada salida de Jeremías Ledesma y dejar el tablero en pardas. La terna arbitral anuló la conversión en un principio por un presunto fuera de juego, pero el tanto fue convalidado tras la revisión del VAR. Así, entre la abulia y el milagro, la Lepra rescató un premio impensado, mientras que Central se retiró masticando la bronca de haber dejado escapar un triunfo en el último suspiro del partido.

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