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Dr. Marcelo Rodríguez Ceberio: “Nos faltó pandemia”; la urgencia de replantear la psicología en tiempos de estrés crónico

“En los hospitales, los servicios de psiquiatría y psicología nunca son los más importantes; no se les da relevancia suficiente a los servicios de salud mental. Habría que hablar más de salud mental, que de la salud en general, en pos de una integración cuerpo-mente”. Esta reflexión del Dr. Marcelo Rodríguez Ceberio*, uno de los referentes más destacados de la psicología contemporánea y director del Doctorado en Psicología de UFLO, sintetiza un problema estructural que atraviesa nuestras sociedades: la invisibilización de la salud mental como factor determinante en la calidad de vida. La declaración no es casual.

Ceberio, con más de cuatro décadas de trayectoria investigativa, ha sido testigo de cómo la depresión y la ansiedad operan como factores silenciosos que debilitan no sólo la psiquis sino el cuerpo entero. Su análisis va más allá del consultorio: interpela directamente a una sociedad que ha vuelto a sumergirse en “las viejas conductas de una sociedad distorsionada” después de un breve paréntesis pandémico que parecía haber replanteado nuestros valores.

En una reciente intervención pública, Ceberio expresó una paradoja inquietante: “Creo que nos faltó pandemia”. Lejos de ser una nostalgia por la crisis, esta afirmación encierra un diagnóstico profundo sobre la contemporaneidad. Durante el confinamiento, explica, la sociedad experimentó una revalorización de los vínculos, una desaceleración que permitió “cocinar nuestros afectos” y repensar la necesidad material. Sin embargo, una vez superada la crisis, regresamos al individualismo exitista, a una cultura donde mostrar vulnerabilidad es considerado un fracaso.

“Estamos en una sociedad exitista e individualista donde mostrar una vulnerabilidad es algo malo. Todos somos vulnerables, todos tenemos un punto vulnerable porque somos humanos, pero no lo mostramos porque eso va en contra del ser exitoso.” Esta observación clínica tiene consecuencias directas en la salud mental de millones de personas. El costo de mantener la ilusión del éxito permanente es un nivel de estrés crónico que, según Ceberio, se sistematiza y perpetúa.

El investigador identifica un mecanismo sistémico particular en las sociedades latinoamericanas, especialmente en contextos como Buenos Aires: “Hay sistemas que son estables en la estabilidad y estables en la inestabilidad. La sociedad argentina está cronificada en la inestabilidad, esto lleva a que cada uno de los integrantes de esta sociedad eleve niveles de estrés terribles, y el estrés crónico es una puerta que abre a la enfermedad; además de sostenerla”. Esta caracterización sistémica revela cómo el contexto político, económico, social y cultural no es un factor secundario, sino un determinante fundamental de la salud mental.

Una de las observaciones más penetrantes de Ceberio toca el corazón de la práctica clínica contemporánea: “Como no decimos que no y no colocamos límites, nos frenan los síntomas: como un infarto, enfermedades autoinmunes, anginas a repetición, contracturas severas, dermatitis, cualquier cosa. Todo opera como un factor de freno: el cuerpo empieza a denunciar lo que nosotros no podemos decir con la palabra.” Esta perspectiva integradora —que entiende el cuerpo como expresión de lo que la mente reprime— es precisamente lo que distingue a los investigadores de alto nivel en psicología. No se trata de reducir los síntomas físicos a causas psicológicas, sino de reconocer la complejidad biopsicosocial del ser humano. Es un llamado a los profesionales de la salud a ampliar su mirada diagnóstica. Frente a este panorama de estrés crónico sistematizado, vulnerabilidad negada y síntomas que emergen del cuerpo como último recurso de expresión, surge una pregunta urgente: ¿cómo estamos formando a los psicólogos e investigadores que necesita la sociedad contemporánea? Ceberio ha enfatizado reiteradamente que “los estudios de felicidad indican fundamentalmente que los vínculos humanos son los que nos hacen más felices. La relación con los amigos y las familias hay que cuidarlos.”

La investigación en psicología requiere profesionales capaces de integrar múltiples perspectivas de conocimiento: el modelo sistémico que posibilita una visión en macro, la psicología cognitiva que permite analizar la construcción de significados, y las neurociencias que explican al objeto de estudio desestructurando la dicotomía cartesiana.

Es en este contexto donde cobra sentido la propuesta del Doctorado en Psicología de la UFLO Universidad, justamente bajo la dirección del Dr. Marcelo R. Ceberio. Este programa ha sido diseñado precisamente para formar investigadores capaces de responder a la complejidad que Ceberio diagnostica en la sociedad contemporánea. Con una estructura que integra tres ejes matrices —Neurocientífico, Sistémico-Cibernético y Cognitivo— el doctorado propone una formación que trasciende los enfoques fragmentados. Su modalidad híbrida permite que profesionales en ejercicio accedan a una metodología de investigación rigurosa, mientras que su apertura a psicólogos, médicos, biólogos y educadores genera el diálogo interdisciplinario que la época demanda.

El programa reconoce, como lo hace Ceberio, que “trabajar la construcción de la realidad es un proceso complejísimo, una especie de conjunción entre arte y ciencia”. Pero ofrece precisamente lo que la sociedad necesita: espacios de formación donde la investigación de vanguardia se encuentre con la reflexión crítica sobre los desafíos contemporáneos de la salud mental.

Para profesionales que reconocen la urgencia de repensar la psicología en tiempos de estrés crónico sistematizado, donde el cuerpo denuncia lo que la palabra no puede expresar y donde los vínculos humanos emergen como factor determinante de la felicidad, este doctorado representa una oportunidad de formar parte de la transformación que la disciplina necesita.

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