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Lo sacó de la galera: Con un Reinatti imbatible y el esfuerzo del resto, Newell’s se trajo un puntazo de La Plata

Hay partidos que no se miden únicamente por los tres puntos en juego, sino por el momento del equipo y el peso del calendario. Con la cabeza y las pulsaciones puestas en el clásico que desvela a toda la ciudad de Rosario, Newell’s afrontó una parada bravísima en La Plata ante Estudiantes y rescató un empate tan sufrido como valioso. El arranque ilusionó gracias a la impronta de Frank Kudelka: diez minutos de presión alta sofocante que maniataron la salida del Pincha, aunque al conjunto rojinegro le faltó esa chispa de audacia en el área rival para transformar la postura en situaciones claras de gol.

Pasado ese impulso inicial, el dueño de casa acomodó sus fichas. El duelo en la mitad de la cancha empezó a inclinarse para el local con el trabajo de Piovi y Neves por sobre Reggiardo y Herrera, permitiéndole a Javier Correa darle volumen de juego a Estudiantes. Fue allí donde comenzó a erigirse la figura colosal de Josué Reinatti. El uno leproso le ahogó el gol a Neves sobre su poste derecho con una reacción brillante y sostuvo el cero en un tramo crítico, donde Baltasar Rodríguez perdonó tras una salida en falso y un frentazo tremendo de Guido Carrillo reventó el travesaño. Newell’s apenas pudo responder antes del descanso con una llegada incómoda de Walter Mazzantti tras un centro desviado de Thomas Ríos.

El complemento mantuvo la tónica de resistencia y algún chispazo de contra. Estudiantes amenazó temprano con un disparo desviado de Alexis Castro y Newell’s respondió con un remate alto de Ríos y una corrida de Mazzantti tras un error en la salida local que terminó rechazando Fernando Muslera. Sin embargo, el tramo final volvió a exigir el traje de héroe para Reinatti: se lució abajo ante un potente remate lejano de Santiago Núñez, controló sin dar rebote un disparo centralizado de Tobio Burgos y, a los 39 minutos, achicó a tiempo con una tapada magistral ante un mano a mano de Eric Meza.

No fue una tarde/noche de brillo ni de lucimiento ofensivo, pero en la antesala del partido más trascendental de la temporada, la resistencia tiene un valor enorme. Apoyado en el esfuerzo colectivo y en un arquero en estado de gracia que sacó un punto de la galera, el equipo rojinegro regresa a Rosario con la tranquilidad de haber dado la cara en un escenario complejo y con el temple necesario para encarar la semana del clásico.

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