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Duro golpe antes del clásico: Central cayó ante Gimnasia (LP) en un Gigante cargado de dudas

A solo una semana de disputar el clásico rosarino, Rosario Central sufrió un tropezón tan doloroso como inoportuno. En el Gigante de Arroyito y por la séptima fecha del Torneo Clausura 2026, el Canalla cayó 2 a 1 frente a Gimnasia y Esgrima La Plata, dejando una imagen futbolística preocupante. El conjunto auriazul completó un pobre partido en el que volvió a verse a un equipo sin muchas luces de mitad de cancha para adelante, dependiente de arrestos individuales y condenado por recurrentes errores defensivos que le siguen costando puntos vitales.

El arranque del encuentro mostró la mejor versión del local, generando las situaciones más claras a través de Marco Ruben, a quien le ahogaron un gol por posición adelantada y le faltó apenas medio número de botín en otras dos aproximaciones. Sin embargo, esa secuencia inicial no hizo más que poner en evidencia la alarmante falta de gol de los referentes de área. Con el correr de los minutos el trámite se fue emparejando, y aunque Jeremías Ledesma debió intervenir para sacar un cabezazo del ángulo en la primera etapa, el marcador se mantuvo intacto hasta el descanso.

En el complemento, las decisiones tácticas y las fallas individuales precipitaron el desenlace. Tras las salidas de Mallo y Soto para cuidar amonestaciones de cara al clásico, llegó el primer golpe del Lobo: un disparo de media distancia de Nacho Fernández dio en el palo y rebotó en la espalda de Ledesma antes de meterse, reflejando una floja respuesta del arquero. Con el 1 a 0 en contra, Jorge Almirón buscó respuestas mandando a la cancha a Enzo Copetti —recibido entre silbidos por la tribuna— y más tarde a Badaloni para mantener el doble nueve, pero el circuito de juego continuó sin fluidez.

Central es hoy un equipo que depende de rendimientos a cuentagotas de sus futbolistas más desequilibrantes, como Ángel Di María o Jaminton Campaz. Fue justamente el colombiano quien, a pura gambeta y con un zurdazo cruzado, inventó el empate que parecía traer alivio. Pero la ilusión duró solo una jugada: en la acción siguiente, una falla garrafal de Mallo en la salida le dejó la pelota servida a Ignacio Miramón, quien convirtió el segundo tanto ante otra flaca resistencia de Ledesma.

Mientras Gimnasia celebró un triunfo clave para meterse tercero en su zona y sanar la herida del clásico platense, en Arroyito el clima se volvió espeso. El tropiezo acentúa las dudas, multiplica los murmullos y potencia la reprobación de los hinchas para con el entrenador, el domingo se jugará todo en una semana difícil y de final incierto.

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