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UEFA prepara una denuncia penal contra Infantino y le declara una “guerra electoral”

La UEFA decidió suspender el boicot a las competiciones organizadas por la FIFA, luego de recibir garantías de que quedó definitivamente archivado el proyecto impulsado por Gianni Infantino para vender a inversores privados una participación del negocio comercial de los Mundiales. 

Sin embargo, el organismo europeo aprovechó la decisión para marcarle la cancha al presidente de la FIFA: perdió su confianza, quiere impedir su continuidad y trabajará para presentar o respaldar a un rival en las elecciones del 18 de marzo de 2027.

El cambio de postura evita, por ahora, una fractura deportiva que podía tener consecuencias enormes para el fútbol internacional, ya que las 55 federaciones europeas habían amenazado con retirar a sus seleccionados de las competiciones de la FIFA.

La primera señal concreta será la participación europea en el Mundial femenino Sub-20, aunque la UEFA dejó establecido que levantar el boicot deportivo no significa alcanzar una tregua política con Infantino.

La pelea, de hecho, ingresó en una nueva etapa. Aleksander Čeferin descartó personalmente presentarse como candidato a presidente de la FIFA, pero aseguró públicamente que Infantino tendrá oposición y, dentro del fútbol europeo, ya existe un movimiento para construir una candidatura alternativa antes del cierre del plazo de postulaciones.

Infantino ya anunció que buscará la reelección y pretende continuar al frente del organismo durante el período 2027-2031. La votación se realizará el próximo 18 de marzo durante el 77.º Congreso de la FIFA en Rabat, Marruecos, por lo que la disputa que durante las últimas semanas se desarrolló alrededor de un posible boicot ahora amenaza con convertirse en una verdadera batalla por el poder del fútbol mundial.

La UEFA considera que la crisis abierta por el frustrado proyecto FIFA Forward Enterprise terminó de quebrar la confianza en la conducción actual. Además de impulsar reformas de gobernanza y mayores controles sobre el poder presidencial, la dirigencia europea pretende que exista una alternativa concreta a Infantino en las urnas y varias federaciones del continente ya retiraron públicamente su respaldo al suizo.

El dirigente continúa, sin embargo, lejos de estar aislado. La Conmebol se mantiene como uno de sus principales respaldos políticos y su Consejo había aprobado por unanimidad en abril apoyar la reelección de Infantino, decisión en la que participaron los presidentes de las diez asociaciones sudamericanas.

Incluso después del escándalo que provocó el frustrado intento de incorporar capital privado al negocio de los Mundiales, el presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, volvió a defender públicamente a Infantino. El dirigente paraguayo reivindicó su gestión y sostuvo que sigue siendo una figura central en la transformación que atravesó el fútbol internacional durante los últimos años.

La posición deja a Sudamérica claramente ubicada en uno de los dos sectores de una disputa que promete profundizarse en los próximos meses. Si la UEFA consigue construir una candidatura competitiva y finalmente derrota a Infantino, Conmebol podría quedar políticamente expuesta ante una nueva conducción de FIFA después de haber comprometido institucionalmente su respaldo al actual presidente.

El conflicto es especialmente sensible para la dirigencia sudamericana por la estrecha relación construida durante los últimos años entre Infantino, Domínguez y las asociaciones de la región. Una eventual derrota del suizo podría modificar el equilibrio de poder dentro de FIFA y obligar a Conmebol a reconstruir rápidamente sus vínculos con una administración que llegaría precisamente impulsada por quienes hoy enfrentan al bloque que respalda al presidente.

Mientras tanto, la UEFA tampoco abandonó el frente judicial. El organismo prepara una eventual denuncia penal en Suiza contra Infantino por presunta administración desleal alrededor del proyecto FIFA Forward Enterprise y comenzó acciones en tribunales estadounidenses para obtener documentación vinculada con la operación.

La iniciativa impulsada por Infantino contemplaba vender aproximadamente un 20 por ciento de la nueva estructura comercial de FIFA por unos 4.200 millones de dólares, una valuación que desde Europa consideran considerablemente inferior al verdadero valor del negocio. UEFA cuestiona además que no hubiera existido una licitación abierta ni una tasación independiente antes de avanzar con el proyecto.

FIFA finalmente retiró la iniciativa después de una rebelión de varias confederaciones y aceptó que hubo errores en su gestión, decisión que permitió desactivar el riesgo inmediato de un boicot. Pero la consecuencia más importante puede aparecer varios meses después: UEFA dejó de discutir solamente una decisión de Infantino y comenzó a discutir directamente la continuidad de Infantino.

La batalla tendrá fecha y lugar: 18 de marzo de 2027, Rabat. Infantino quiere seguir, Conmebol lo respalda y UEFA ya empezó a trabajar para que haya alguien del otro lado de la boleta capaz de terminar con más de una década del suizo al frente de la FIFA.

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