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¿Por qué la rosca periodística quiere pegar a Amalia con el oficialismo?: “Pienso, luego decido”, Granata opto por el silencio para definir su futuro y dar por tierra con todo los rumores

“Pienso, luego existo”, la primera certeza indudable de René Descartes, punto de partida del racionalismo moderno, parece haber sido apropiada por la diputada Amalia Granata para definir, con calma, el devenir de los hechos de su futuro, en un momento donde el escenario político santafesino se ha convertido en gran teatro de operaciones donde la especulación, la lógica y el análisis de datos han sido reemplazados por una fábrica incesante de rumores donde la realidad importa poco y la urgencia por inflar acciones electorales, lo es todo.

El disparador más reciente tuvo lugar tras la media sanción en la Cámara de Diputados de la nueva Ley de Reforma Electoral, casi de inmediato, un medio web especializado en política deslizó con tono ensayado un posible acuerdo entre Amalia Granata y el frente Unidos. La fantasía escaló rápido cuando un reconocido periodista rosarino se preguntó en un posteo de Instagram, con tono de comedia: “¿Qué pasa si Amalia Granata golpea la puerta de su despacho y dice, Maxi, ¿yo quiero ser candidata a vice tuya’?”. Semejante despliegue de imaginación no responde a la lectura de la realidad, sino al desconcierto que genera el propio desconocimiento sobre lo que piensa la legisladora o, más probablemente, a la inocultable intencionalidad de querer favorecer a un dirigente necesitado de votos.

El estricto hermetismo que siempre rodea a Granata es el contexto ideal para que proliferen las versiones más disímiles, ante la baja considerable del optimismo dentro del circulo áulico de Maximiliano Pullaro con relación a su reelección, el oficialismo no dudó en recurrir al manual de la supervivencia: aprovechar el silencio estratégico de la legisladora para usar su figura, para poner en dudas sus propias acciones y de paso para generar renovadas expectativas electorales en su tropa, la cual por estos tiempos empieza a mirar con cierto recelo el futuro inmediato.

Amalia Granata no entrega pistas sobre los futuros pasos a seguir y esa actitud “desvela” al oficialismo provincial.

Sin embargo, la realidad suele ser bastante más sobria, entre gestos de asombro y una saludable cuota de picardía, desde el entorno más cercano a la diputada provincial desmienten de manera categórica todos los rumores que andan circulando. La respuesta a la posibilidad de formar parte de una fórmula con el actual gobernador fue un rotundo y estruendoso “¡NOOOO!”. Basta un mínimo de memoria para entender el dislate de la noticia: los contrapuntos entre la líder de Somos Vida y el mandatario provincial vienen de larga fecha y se consolidaron con cruces parlamentarios virulentos en el Congreso con la propia mano derecha de Pullaro, el senador Felipe Michlig.

Con la reforma electoral a medio aprobar y ante los primeros escarceos de los espacios políticos de cara al año electoral 2027, Granata se convirtió en un vórtice central de la política santafesina, su nombre deambula por las mesas de café de la rosca política y por los armados opositores y oficialistas como si fuera la figurita difícil que cada jugador quiere tener en su álbum para completar la colección. Pero mientras todos elucubran teorias sobre su posible destino y ensayan alianzas con su persona, Amalia se aisló de esa histeria colectiva y decidió no mostrar sus cartas.

“Serás lo que debas ser…”, le aconsejaba el General José de San Martín a su hija Merceditas en aquella célebre carta, mientras el resto de los dirigentes en la provincia deshojan margaritas en una interminable danza de especulaciones, Granata, lejos de ese mundanal ruido, recorre con paciencia las cuentas de su Rosario político, sabiendo muy bien que la decisión final será tomada a su debido tiempo. Para Amalia hoy es tiempo de espera y de aparcar las ansiedades; juega al misterio sencillamente porque considera que aún no es momento de definiciones y además entiende que – por ahora – con su silencio le alcanza y sobra, para seguir estando en “boca de todos”.

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