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“Probablemente ocurra”: Milei acompañaría a Adorni a Diputados, en una sesión que promete batalla

En un nuevo gesto simbólico de respaldo a Manuel Adorni, quien está hundiendo al Gobierno en una crisis política que no encuentra salida, el presidente Javier Milei habría resuelto acompañar a su alicaído jefe de Gabinete el próximo 29 de abril durante el informe de gestión en la Cámara de Diputados, donde la oposición lo esperará con el cuchillo entre los dientes.

“Probablemente ocurrirá”, contestó un encumbrado diputado nacional de La Libertad Avanza que tiene diálogo con la cúpula de la Casa Rosada sobre la casi segura presencia del jefe de Estado al Congreso.

La visita de un presidente a un informe de gestión del jefe de Gabinete es un hecho absolutamente atípico y sin precedentes en la historia, y sólo se explica por la necesidad narcisista de reafirmar la autoridad de Milei en un momento de vulnerabilidad gubernamental, cuando la política entera le exige la renuncia de un alto funcionario.

Ya no se trata de si Adorni es honorable o no, si le es útil o ya no le sirve políticamente para el cargo, sino que el presidente percibe que si da el brazo a torcer daría un mensaje de debilidad que empoderaría a sus adversarios, entre quienes engloba sin distinción a opositores políticos, periodistas y hasta empresarios.

Por esta misma razón, desde el oficialismo descartaron posponer la visita del jefe de Gabinete para más adelante, cuando la tormenta ya haya amainado: sacarlo a Adorni de la cancha sería dar un mensaje de debilidad.

No evaluamos dejarlo para más adelante”, ratificaron las fuentes consultadas del oficialismo parlamentario.

En el manual de La Libertad Avanza, no existe el repliegue como posibilidad, y se atan a la premisa de que “la mejor defensa es un buen ataque”.

Esa estrategia es la que les viene funcionario al oficialismo (a veces mejor, a veces peor) en cada una de las micro crisis políticas que le tocó atravesar, ya sea cuando estalló el caso de la criptoestafa Libra, o más tarde cuando se destapó el escándalo de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad. 

Tal vez por eso el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, anticipó durante una charla en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires que la sesión del 29 de abril va a ser “picante” y para mirarla “comiendo pochoclos”.

La confrontación directa entre el jefe de Gabinete y los diputados de la oposición es, en efecto, el escenario hipotético más probable para el 29 de abril, con el presidente y su hermana Karina Milei aplaudiendo desde un balcón preferencial del recinto cada una de las provocaciones y acusaciones que salgan de la boca del funcionario.

Al margen de la escenografía que diseñe el Gobierno para morigerar el daño por la exposición de Adorni al linchamiento opositor, hay sectores del oficialismo que ya manifiestan hartazgo con la situación y piden pasar de página.

“Me parece agotador el tema. ¿Hasta cuándo”, se preguntó un influyente diputado.

La pregunta es lógica pero la respuesta sobre la perdurabilidad del tema en la agenda pública no tiene respuesta inmediata, y menos cuando cada semana surgen elementos judiciales que complican la situación de Adorni.

El único que puede dar por terminado el asunto, y con ello aliviar el hartazgo de sus propios funcionarios y legisladores, es el presidente Milei, si se decidiera a entregar a su jefe de Gabinete. 

Sin embargo, a menos que haya una resolución de la Justicia, que vuelva insostenible la permanencia de Adorni, la decisión del mandatario es mantenerlo en el cargo.

Lo mismo piensan en el entorno de Karina Milei. “Siempre voy a esperar una definición judicial. Una imputación no es algo definitivo”, remarcaron.

A Adorni lo definen como “una persona de bien, un buen tipo, que está realizando un trabajo muy difícil”.

“No ponemos en duda su honorabilidad”, señalan, aclarando que no se trata solamente de una cuestión de lealtad al proyecto libertario sino de confianza en la inocencia y la honestidad del funcionario que está en el ojo de la tormenta.

Y sobre las motivaciones de la oposición para sentar a Adorni en el banquillo de los acusados consideran que los mueve un deseo de “dañar, romper y raspar”.

“Me parece una locura que la política tome posturas sobre cuestiones que están en el carril de la Justicia y que no tienen una decisión definitiva”, agregan al referirse a los planteos opositores para exigir la salida del jefe de Gabinete.

“Quieren instalar el desánimo. Para ellos, pareciera que estamos en el 2001. Y estamos infinitamente mejor que en la última parte de (Sergio) Massa. Nos quieren llevar al barro e instalar que somos todos iguales, pero no es así”, enfatizaron las fuentes consultadas.

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