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Villa Constitución como refugio del turismo itinerante: el testimonio de dos jubilados que recorren el país

Estela Alberti y Noel Tejera, dos jubilados de 73 años oriundos de Posadas, Misiones, convirtieron una casa rodante en su hogar itinerante desde hace cuatro años. En su tránsito por la región del Litoral y Uruguay, desembarcaron en Villa Constitución, donde el estado de los espacios públicos, la limpieza urbana y el dinamismo de la feria artesanal en la plaza San Martín transformaron una parada fortuita en una experiencia de integración comunitaria.

La trayectoria de la pareja abarcó un circuito que incluyó Concordia, Montevideo y Paysandú. Su arribo a Villa Constitución no fue producto del azar, sino el resultado de la recomendación de otros artesanos durante su participación en una feria de la ciudad de Rosario. A través de la autogestión y la comercialización de sus producciones artesanales en los paseos locales, la pareja sostiene financieramente su travesía, evidenciando el rol estratégico de los espacios de economía popular para impulsar el intercambio socio-cultural y garantizar ingresos a trabajadores independientes y adultos mayores.

La infraestructura municipal y la atención de la comunidad resultaron determinantes en la valoración de los visitantes. Según expresaron, el impacto visual desde el ingreso por la autopista proyectó una imagen de orden urbano que se ratificó al tomar contacto con el entorno fluvial y los residentes. La cordialidad en la recepción y la comodidad de la ciudad generaron un deseo explícito de extender su permanencia, situando a la localidad como un punto de atracción receptivo dentro de las rutas turísticas e itinerantes del interior del país.

Más allá del aspecto logístico y comercial, el periplo de Alberti y Tejera pone en agenda el envejecimiento activo y la reconfiguración de los proyectos de vida en la tercera edad. Frente a la inercia de postergar metas, los rodanteros apelan a la premisa de que “la vida es una sola” para alentar a la población a derribar el miedo a viajar y al cambio, convirtiendo la ruta en un espacio de realización personal, salud mental y vinculación humana.

El itinerario impone la continuidad del viaje hacia nuevos pueblos y provincias, pero el paso por Villa Constitución reafirma cómo las políticas de mantenimiento del espacio público y el fomento de actividades culturales trascienden la escala local. Cuando una ciudad cuida sus accesos, sus plazas y la dinámica de sus feriantes, deja de ser un mero punto geográfico para transformarse en un destino de encuentro.

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