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“Todos en el mismo lodo”: Unidos, LLA y el Peronismo en la difícil tarea de lograr un veredicto favorable en el 2027

Por Sergio Alcázar

Detrás de las pantallas iluminadas y de los titulares cuidadosamente redactados en los medios, la política santafesina atraviesa por una silenciosa reconfiguración de fuerzas. Por un lado, el oficialismo provincial está abocado a tiempo completo a desplegar toda su estructura mediática en la cancha, para intentar amortiguar el impacto del desgaste social, por eso recurre a la sobreexposición y potenciación hasta los límites del evento de los Juegos Suramericanos, a la proliferación de sondeos de opinión “muy amigables” y a una estrategia de marketing puesta en escena con todo su repertorio. Sin embargo, en el ecosistema de medios paraoficialistas, ciertos periodistas encarnan la dura tarea de instalar expectativas electorales allí donde escasean, dejando al descubierto, cómo el compromiso con la verdad cede terreno frente a la conveniencia monetaria.

Pero como la realidad siempre se las ingenia y encuentra las formas de perforar el blindaje mediático, puertas adentro de Unidos, la deliberación sobre el verdadero “poder de fuego” electoral que cuenta la fuerza, genera más dudas que certezas. Las mediciones internas -guardadas bajo siete llaves- devuelven números fríos que rondan apenas los veintitantos puntos en intención de voto, una cifra que explica por qué el gobernador ha comenzado a colocar cautelosos puntos suspensivos a su eventual candidatura a la reelección.

“Si el presidente del PJ Santa Fe, Guillermo Cornaglia, consolida la apertura del juego y permite que las diversas vertientes compitan por dentro de la fuerza, el espacio volverá a ser un actor con posibilidades concretas de volver al poder”

El dato matemático resulta lapidario si se recuerda que la Alianza gobernante ha perdido 38 puntos de apoyo en tan solo dos años y como la historia política redactada con pulso firme por los consultores nos enseña que es infinitamente más viable que una caída en apoyo ciudadano se profundice antes que se logre revertir drásticamente el deterioro social en el rubro de la empatía. Sin un “Plan B” a la vista, Unidos navega en zonas grises de incertidumbre, encomendándose al tiempo para ensayar posibles virajes de representación.

¿Cuál es el verdadero escenario político de la provincia detrás del atildado relato oficial? Las contradicciones afloran a diario, bastó ver el repentino cambio de humor de uno de sus más notables dirigentes, el senador Felipe Michlig, quien pasó de rendirle loas públicas a La Libertad Avanza a sostener sin pestañear que la fuerza nacional “ni siquiera puede gobernar”. A la par, el terreno digital expone el divorcio entre el gobierno y los santafesinos: mientras en los perfiles oficiales los comentarios críticos desaparecen por arte de magia mediante filtros de moderación, en las publicaciones de los medios independientes que cubren la agenda oficial se desata una reacción tan adversa como inapelable. Maestros, jubilados, policías, empleados estatales, trabajadores de la salud, judiciales, etc expresan a diario su indignación no solo por salarios que distan mucho de ser dignos, sino por la prepotencia reiterada con la cual conviven en harás de los atrios del poder de turno.

 “Mientras algunos referentes de LLA insisten en propiciar acercamientos estratégicos con el gobernador, los sectores más jóvenes se posicionan en las antípodas y rechazan de plano cualquier convivencia política con Pullaro. “Es más una necesidad de ellos que de nosotros”, grafican con soltura desde las filas liberales”

En la vereda opuesta, el peronismo santafesino transita una etapa de silenciosa reconstrucción, utilizando la estructura partidaria como la plataforma común desde la cual intentan recuperar la necesaria competitividad. Comienzan a vislumbrarse sutiles indicios de coordinación: llamadas, mensajes cruzados y las sorpresivas coincidencias de criterios entre dirigentes sugieren que “algo se está gestando”.

La recurrente disputa interna, lejos de ser un freno, ahora pareciera responder a la vieja máxima atribuida al General Perón: “El peronismo es como los gatos: cuando parece que se están peleando, en realidad se están reproduciendo”. Si el presidente del PJ Santa Fe, Guillermo Cornaglia, consolida la apertura del juego y permite que las diversas vertientes compitan por dentro de la fuerza, el espacio volverá a ser un actor con posibilidades concretas de volver al poder. Para que así sea será necesario que en los pasillos de la sede partidaria resuene aquella frase de la letra de Sui Generis: “Pueden venir cuantos quieran, que serán tratados bien y los que estén en el camino, bienvenidos al tren”. Eso sí, todo dependerá de la generosidad de quienes conducen.

Entre tanto, en el universo violeta de La Libertad Avanza, la interna se juega en otra frecuencia, mientras algunos referentes insisten en propiciar acercamientos estratégicos con el gobernador, los sectores más jóvenes se posicionan en las antípodas de esa idea y rechazan de plano cualquier convivencia política con Pullaro. “Es más una necesidad de ellos que de nosotros”, grafican con soltura desde las filas liberales.

“El dato matemático resulta lapidario si se recuerda que la Alianza gobernante ha perdido 38 puntos de apoyo en tan solo dos años y como la historia política redactada con pulso firme por los consultores nos enseña que es infinitamente más viable que una caída en apoyo ciudadano se profundice antes que se logre revertir drásticamente el deterioro social en el rubro de la empatía”

“Quienes desde el oficialismo especulan con que LLA competirá con candidaturas de baja intensidad deberían repasar primero la historia reciente: en las elecciones de octubre, Agustín Pellegrini —un nombre desconocido para la mayoría de la gente— irrumpió en escena logrando captar más del 40% de los votos, relegando al oficialismo al tercer puesto”, señalaba con firmeza una importante dirigente del espacio violeta a este medio web, como si se tratara de “verdades que retumban como el trueno”.

El escenario en Santa Fe empieza lentamente a reconfigurarse rumbo al 2027, las cartas puestas hoy sobre la mesa anticipan un inevitable escenario de tercios: Unidos y La Libertad Avanza obligados a pescar voluntades en la misma pecera electoral, mientras el Peronismo busca —a su manera y entre variopintos matices— tejer los complejos acuerdos necesarios para alcanzar cuanto antes la tan ansiada unidad.

En este particular tablero santafesino, las tácticas empiezan a quedar al descubierto: el oficialismo provincial confiando ciegamente en el despliegue de su maquinaria publicitaria para inflar sus chances, mientras la Libertad Avanza, le prende velas a que la situación económica de la gente mejore, para poder llegar en alza a la contienda del año próximo y el PJ tratando de aprovechar la coyuntura y haciendo los deberes para volver al poder. Por lo pronto, entre especulaciones, roscas e incertidumbres y como en el “Cambalache” de Discépolo – los espacios que pugnan por el Sillón del Brigadier López- se encuentran por ahora juntos “en el mismo lodo, todos manosea’os”.

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