Un equipo bipolar: Central desaprovechó su momento y terminó sufriendo una durísima derrota en Avellaneda

Central viajaba a Avellaneda para cortar la racha de empates y poder transformar en un resultado a favor los meritos futbolísticos que el equipo de Tevez iba demostrando a buenos ratos todos los cotejos. El canalla arrancó mal en el partido porque a los 7´ ya estaba abajo en el tanteador cuando Racing llegó al gol por intermedio de Alcaraz después de un rechazo de Broun y un rebote fortuito de la pelota en su cuerpo terminó dentro del arco canalla. El 1 a 0 era un mal presagio para el auriazul en el encuentro.

Central se repuso y mostró una enorme fortaleza anímica para reponerse enseguida del traspié. Crecieron Buonanotte, Mac Allister y Blanco y el canalla empezó a manejar el trámite del cotejo. No fue casualidad que esa mejoría vaya acompañada del gol de empate cuando a los 19´ un desborde de Lautaro Blanco encontró la cabeza de Almada quién con un buen frentazo derrotó a Arias y señaló el empate. El 1 a 1 premiaba la actitud de Central para ir a buscar el partido.

Cinco minutos mas tarde Central salió rápido de contra, Blanco trasladó y asistió de manera notable a Facundo Buonanotte, quién definió con categoría, de cachetada, pegándole a la pelota como con desprecio para poner el 2 a 1 a favor del canalla. El cilindro de Avellaneda miraba exhorto la resurrección del equipo de Tevez que ganaba con justicia a Racing.

Central seguía siendo un conjunto mas compacto, con buena circulación de pelota y no extrañó que a los 33´ se alejara en el resultado cuando tras una salida desde su arco, Alejo Veliz le bajó la pelota de cabeza a Blanco quien corrió por su banda, habilitó a Infantino que la puso al área  donde llegaba Veliz que nuevamente de cabeza decretó el 3 a 1.

El resto de la primera etapa fue para el desconcierto del local que se fue arriba sin ideas y poco inquietó a Jorge Broun. Central retrocedió y se acomodó en el campo para achicarle espacios a Racing para dejar correr los minutos hasta irse al descanso con una buena diferencia a favor. El canalla jugó uno de sus mejores partidos de la era Tevez justamente frente a un adversario encumbrado que peleaba por llegar a lo mas alto de la tabla de posiciones del torneo.

En el complemento Central  fue otro equipo, salió a jugar muy retrasado y se desdibujo totalmente. Racing empezó a manejarle la pelota con absoluta tranquilidad. Crecieron sus volantes y el ingreso de Emiliano Vecchio le dio más fútbol al equipo de Avellaneda.

A los 20, Racing achicó diferencias cuando después de un pelotazo cruzado, le bajaron la pelota a Vecchio y el 10 definió con un remate contra el palo derecho de Broun que nada pudo hacer para evitar la conquista. El 3 a 2 obliga a Central a retomar el funcionamiento que lo había hecho dominador en gran parte de la primera etapa.

Dos minutos Broun salió muy lejos y mal a buscar una pelota en un centro que aprovechó Romero, de cabeza para marcar el empate. El 3 a 3 fue un golpe durísimo para el espíritu del equipo auriazul que sintió el esfuerzo realizado en el primer tiempo y decayó mucho su rendimiento.

Central nunca se recuperó y Racing se lo fue llevando por delante con mas voluntad que fútbol.  El canalla fue una mala copia del equipo que jugó un el los primeros 45 minutos. El local fue y el auriazul solo resistia cada embate local como podía.

Hasta que un minuto después de cumplido el tiempo reglamentario, Oroz desde la izquierda mandó un preciso centro al área chica para la arremetida de Aníbal Moreno que de cabeza selló el resultado del partido. El 4 a 3 iba a ser un tablero inamovible y Central dejó escapar una buena ocasión para sumar de a tres, se quedó sin resto físico y sin un plan B de juego y fue presa fácil de la voracidad futbolística del local en el complemento.

Central se retiró del cilindro de Avellaneda cabizbajo, padeciendo una derrota que duele, por como se dio y por lo ciclotímico de su rendimiento. Tevez no acertó con la receta, no fue astuto para aprovechar el resultado a favor y dejó más dudas que certezas para un futuro canalla que pinta cada vez más incierto.

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