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Polémica en el Monumento a la Bandera: organizaciones denuncian exclusión de la Wiphala y cuestionan una “mirada colonizada”

El Monumento Nacional a la Bandera, epicentro de la identidad histórica argentina en Rosario, es escenario de una fuerte controversia. Organizaciones de pueblos originarios han alzado su voz para expresar su profunda indignación tras la reciente exhibición de una bandera extranjera en el predio, contrastando —según denuncian— con la falta de reconocimiento y visibilización de la Wiphala.

La molestia del colectivo indígena no radica en la presencia de otros símbolos, sino en la exclusión recurrente de la Wiphala, emblema que representa la cosmovisión de los pueblos originarios de América del Sur.

La Wiphala, cuyo nombre proviene del aimará y significa “emblema”, no es solo una bandera: es un símbolo que sintetiza un sistema comunitario basado en la equidad, la igualdad, la armonía, la solidaridad y la reciprocidad. Para sus portadores, su ausencia en espacios públicos clave es una muestra clara de que las demandas y la historia de los pueblos originarios siguen siendo relegadas por las agendas oficiales.

Desde las organizaciones sociales, la crítica apunta directamente a la falta de perspectiva de los funcionarios encargados del espacio: “Pretenden que estemos callados siempre. Nosotros no queremos reemplazar la bandera nacional, sino acompañarla, como fue históricamente en la conformación del Estado Nación. Sin embargo, sacan la nuestra para poner una bandera extranjera e incluso iluminan el monumento con los colores de esa bandera, pero no con los de la Wiphala, tal como lo exige la ordenanza 10416/22”, manifestaron representantes del sector.

En este sentido, hicieron un llamado urgente a “descolonizar a la sociedad y a los funcionarios”, argumentando que las decisiones institucionales reflejan una cosmovisión que todavía ignora la importancia histórica y cultural de las comunidades originarias en la construcción del presente nacional.

La queja se sustenta, además, en una base normativa y legal. En 2017, el Concejo Municipal de Rosario aprobó un proyecto presentado por la entonces edila Celeste Lepratti, cuyo objetivo era incluir formalmente la Wiphala en la Galería de Honor de las Banderas de América del Monumento.

En aquel momento, el argumento central era claro: la Wiphala es un “símbolo de fraternidad y respeto hacia los Pueblos Originarios de América del Sur”, reivindicando su soberanía, su pertenencia y su rol fundamental en la historia y la cultura de cada uno de los países americanos.

Años después de aquel hito, la actual situación vuelve a poner sobre la mesa la tensión irresuelta entre el reconocimiento formal en los papeles y la práctica política cotidiana en el Monumento, dejando en evidencia una deuda pendiente con la diversidad cultural del país.

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