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Marítimos rechazaron postura empresarial de desregular el cabotaje nacional

En el marco del Parlamento Norte Grande Argentino realizado en Corrientes, la Federación Sindical Marítima y Fluvial (Fe.Si.Ma.F.) participó de la Mesa Ejecutiva y comisiones, donde se abordó la Reserva de Cabotaje y el federalismo productivo. Durante la jornada, empresarios y trabajadores expusieron sus perspectivas sobre la situación actual del sector.

Las cámaras de empresas madereras plantearon la necesidad de desregular y abrir el cabotaje nacional para reducir la carga operando bajo bandera paraguaya, argumentando una falta de previsibilidad, dificultades a los armadores argentinos y criticaron la escasa bodega de la flota nacional.

En respuesta, el Capitán Mariano Moreno, Secretario General del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo, blanqueó ante los empresarios que el costo logístico de la Marina Mercante y la competitividad de la bandera argentina no dependen del costo laboral, sino de las profundas asimetrías administrativas e impositivas que pesan sobre el sistema de transporte.

“Estos encuentros aclaran las intenciones e intereses de cada sector. Es evidente que hay actores que intermedian a favor de otros países y en contra de los intereses de la Argentina. No podemos avanzar en un sistema logístico nacional dependiendo de una bandera extranjera”, manifestó Moreno.

“Cuando se comparan los costos del transporte fluvial entre las banderas del Mercosur, Argentina está en una posición de desventaja absoluta, un buque de bandera paraguaya compra el combustible, en puerto argentino, un 50% más barato que un buque de bandera nacional. Por otro lado, hay que revisar el Acuerdo de Santa Cruz de la Sierra porque aún se incumple con la reciprocidad entre los países firmantes”, denunció el dirigente.

Asimismo, advirtió que la carga administrativa que soporta un buque en comparación con un camión es insostenible: “Un camión sale con una guía de carga y un remito, recorre Corrientes, Chaco, Santa Fe y Entre Ríos sin ningún problema. En un barco tenemos que hacer Aduana, Senasa y afrontar un montón de carga administrativa que no generan los trabajadores”.

A esto sumó los problemas de infraestructura: “Cuando llegamos a un puerto como el de Buenos Aires, no tenemos un muelle de cabotaje para operar como corresponde. Un viaje que debería tardar 14 días nos está llevando el doble (entre 30 y 35 días), entonces no se trata de los trabajadores, la solución la tienen quienes proponen destruir la flota nacional”.

Moreno explicó que la Ley de Cabotaje Nacional, “que hoy está en juego y se pretenden disolver”, ya habilita en su articulado la posibilidad del trabajo con banderas extranjeras a través de excepciones comúnmente llamadas (waivers). El informe nacional demuestra que en los últimos años se solicitaron 162 permisos de excepción y se otorgaron 161. “Es la evidencia empírica de que la ley no impide que buques extranjeros realicen el cabotaje cuando no tenemos bodega argentina”, sostuvo el dirigente.

“En 2017 logramos impulsar una Ley de Marina Mercante e Industria Naval que luego fue cercenada por el gobierno de Mauricio Macri, quitándole los incentivos fundamentales para movilizar la matriz logística. Hoy presentamos otro proyecto como alternativa a quienes proponen en el Congreso eliminar el cabotaje nacional”, contó Moreno sobre la lucha gremial para reflotar la actividad.

Para dimensionar el impacto de la actividad, Moreno destacó el efecto multiplicador de la flota de bandera: “Por cada trabajador a bordo, se generan seis puestos paralelos en tierra. Movemos el agenciamiento, la provisión de buques, el transporte de combustible, el alimento a bordo, la Prefectura y el sistema de practicaje. Alrededor de la Marina Mercante hay una creación de trabajo fundamental. Corrientes, por ejemplo, supo tener uno de los astilleros principales de la Argentina y hace años está abandonado”.

Finalmente, el líder sindical llamó al diálogo para potenciar la industria: “No estamos en una lucha de intereses entre cargadores y trabajadores de a bordo. Creo que la necesidad que tienen los empresarios se puede subsanar, mejorar y atender incorporando activamente a los marinos mercantes argentinos”.

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