Gisela en el carrousel: cuando “una decisión política” se convierte en el “cajón de Herminio”

“He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos” – Charles de Gaulle (expresidente de Francia)
Hay expresiones que condensan la idiosincrasia de un país mejor que cualquier tratado de ciencia política. “Pido gancho” es esa vieja consigna de infancia, un refugio verbal al que apelábamos en el patio escolar para pedir una pausa, un respiro o una tregua cuando las papas quemaban en el juego. Lo que nadie imaginaba es que la frase encontraría su versión de alta gama en la política parlamentaria santafesina, donde las treguas no se piden levantando la mano en el recinto, sino mostrando las bondades del relax para el cuerpo en un spá.
El faltazo de Gisela Scaglia —diputada nacional, alter ego del gobernador Maximiliano Pullaro y nada menos que jefa de la bancada de Provincias Unidas en el recinto— a la sesión más caliente del año en el Congreso de la Nación ha dejado ecos que retumban con mucha fuerza.
Mientras en el orden del día se acumulaban discusiones sensibles para la fibra social —discapacidad, financiamiento de la educación pública, endeudamiento familiar y extranjerización de tierras, etc.—, la referente del PRO santafesino y su compañero de espacio, José Núñez, brillaron por una ausencia tan perfecta que le terminó dar una mano providencial al gobierno libertario para licuar el quórum
Pero lo que llama la atención es la amnesia de la legisladora que resulta verdaderamente asombrosa si se la contrasta con su propio archivo digital. El 20 de agosto de 2025, Scaglia publicaba con vehemencia en la red social X: “La Emergencia en Discapacidad no es un tema de slogans ni de grietas, es de humanidad. Las instituciones de discapacidad necesitan respaldo para seguir cuidando y acompañando. Las familias no pueden esperar: necesitan respuestas hoy, y es tarea del Congreso estar donde el Gobierno Nacional faltó”.
Sin embargo, cuando llegó el día de transformar ese posteo en un voto concreto en la banca para respaldar a esas mismas familias, las que sufren el insensible desamparo en “Discapacidad” sucumbió ante la repentina desconexión. Al parecer, la tarea de estar “donde el Gobierno Nacional faltó” no aplicaba cuando el itinerario parlamentario se cruzaba con una agenda de descanso personal o con sutiles estrategias de acuerdos “bajo cuerda” dignos de la más profesional “casta política”.
La excusa ensayada por la legisladora en el medio Cadena 3 rozó el absurdo: “Ayer no se defendía a la gente, fue una maniobra kirchnerista para desestabilizar a la Argentina, ni siquiera al Gobierno, a la Argentina”. Siguiendo esa particular línea argumental, la diputada terminó sugiriendo que sus propios compañeros de coalición, Esteban Paulón y Pablo Farías, no solo militan en el kirchnerismo, sino que integran una “secreta” conspiración para desestabilizar el país.
Cuando la oratoria cae en semejante abismo, en tan contundente dislate, resulta inevitable recordar al memorable Osvaldo Whebbe en sus relatos futboleros, cuando señalaba con picardía que un equipo sin demasiados argumentos técnicos: “tiene menos recursos que Haití”.
Lo que sigue haciendo mucho ruido fue el insólito acto de desconexión cuando la legisladora se mostró en Instagram advirtiendo que se tomaría unos días de descanso en un spa, justo en la víspera del debate parlamentario donde debía guiar los pasos de su bancada.
Para la posteridad quedará la frase que un dirigente con peso en la alianza gobernante de Santa Fe le disparó a este medio en las últimas horas, masticando bronca señaló: “Hay que ser bol… para subir un posteo en la red social avisando que se va a ausentar a la sesión más importante del año para estar en un spa”. Nada más que agregar señor juez….
En los interminables corrillos políticos ya se murmura que esa publicación en las redes corre el riesgo de convertirse en el “cajón quemado” por Herminio Iglesias de esta era digital: un error no forzado, fruto de la soberbia o la torpeza quizás, que quedará grabado a fuego en la memoria colectiva.

La estrategia exhibida por la legisladora de culpar a la “herencia K” de todos los males habidos en el mundo para justificar cualquier tropiezo parece haber agotado todo su crédito. El fantasma kirchnerista ya no asusta ni convence en una provincia donde el kirchnerismo no gobierna ni en Santa Fe ni en la Nación.
Vale recordar que, a pesar del respaldo inconmensurable del mandatario provincial en las últimas elecciones intermedias, la boleta encabezada por Scaglia terminó relegada a un escueto tercer puesto con el 18% de los votos. Reincidir en la misma pócima esperando un diagnóstico diferente ofende sin piedad a la célebre máxima de Albert Einstein.
Las calles y las redes sociales ya oficiaron de termómetro, en la multitudinaria marcha federal por la educación pública, las consignas de la ciudadanía fueron claras y el repudiado faltazo de Scaglia y compañía estuvo en boca de todos, acompañado por un fuerte llamado a la memoria para cuando las urnas vuelvan a llamar a jugar su juego preferido el año próximo.
Parece ser que a la diputada nacional le seduce más la producción de contenidos estéticos para el algoritmo de las redes que cumplir con el compromiso de su labor parlamentaria. Ante semejante despliegue de frivolidad institucional en momentos tan dramáticos, a la sociedad santafesina le queda una sola recomendación, digna de Doña Florinda: “No te juntes con esa chusma”. Lo lamentable es que esto no es una broma, es, simple y sencillamente, triste.
