La otra Rosario: salideras, escruches, amenazas mafiosas y violentos asaltos en distintos puntos de la ciudad
La inseguridad volvió a golpear con fuerza en distintos barrios de Rosario a través de una serie de hechos delictivos que incluyeron salideras bajo la modalidad “rompevidrios”, escruches en comercios y viviendas, robos violentos de vehículos, asaltos a transeúntes —incluido un efectivo de Gendarmería con su bebé— y la reaparición de mensajes intimidatorios con sello mafioso en una escuela y un domicilio particular.
Una de las modalidades que genera mayor preocupación entre los automovilistas volvió a registrarse este martes al mediodía en la intersección de bulevar Oroño y calle Zeballos. En ese lugar, un delincuente a bordo de una motocicleta aprovechó la detención de un vehículo en el semáforo, rompió uno de los cristales laterales y sustrajo un maletín que, según las primeras informaciones, contenía dinero en efectivo y documentación de importancia. Un episodio de características similares ocurrió en la zona oeste, cuando otro ladrón en moto destrozó la ventanilla de un Volkswagen Taos en la esquina de Pascual Rosas y avenida Presidente Perón para robarle la cartera a la conductora.
El raid delictivo también afectó al sector comercial y residencial a través de robos bajo la modalidad “escruche”. Uno de ellos tuvo lugar en una barbería ubicada en la zona sur, en la cuadra de 1° de Mayo al 4100, donde malvivientes ingresaron para alzarse con ocho máquinas profesionales de cortar el cabello, un secador de pelo y herramientas de corte. Un hecho similar se constató en una vivienda de Humboldt al 4100, donde dos ladrones con los rostros tapados con pasamontañas irrumpieron en el inmueble y se llevaron una computadora portátil, prendas de vestir y perfumes. A esto se sumó el robo de un automóvil Ford Ka que se encontraba estacionado en la calle Nicaragua al 1300 bis.
Los asaltos violentos a mano armada sumaron capítulos críticos en las últimas horas. En la zona noroeste, un joven de 29 años protagonizó un dramático episodio en Pirayu al 1200, donde fue interceptado por cuatro delincuentes que lo golpearon salvajemente para robarle la gorra y las zapatillas. La víctima debió ser asistida en el Hospital Eva Perón a raíz de un traumatismo de cráneo. En tanto, en José Ingenieros al 7700, un hombre de 33 años fue abordado por dos motochorros armados cuando llegaba a su domicilio a bordo de su motocicleta, despojándolo de su Honda Wave bajo amenazas de muerte.
La violencia urbana no distinguió rangos ni circunstancias familiares. En la zona sudoeste, en el cruce de Venezuela y la calle 1.449, un gendarme que caminaba por la vía pública junto a su bebé de seis meses fue interceptado por dos motochorros. Los asaltantes lo amenazaron y le sustrajeron la billetera, la cual contenía su credencial de la fuerza federal, dinero en efectivo y tarjetas personales.
Por otro lado, el personal de estaciones de servicio volvió a ser blanco del delito en la zona sur. Un playero de la estación Puma ubicada en bulevar Oroño y Lamadrid fue despojado de su billetera por un delincuente con casco puesto que se desplazaba en moto. Sin embargo, en un rápido accionar del Comando Radioeléctrico, el sospechoso y un cómplice fueron interceptados y cayeron detenidos en las inmediaciones de Margis y Lamadrid. Cabe destacar que la misma estación había sufrido un asalto de similares características el pasado fin de semana.
El panorama de inseguridad se completó con la intimidación pública mediante notas y banderas con mensajes mafiosos. Una de ellas fue hallada colgada en el frente de una escuela ubicada en barrio Rucci —en la intersección de Panizza y Gambartes—, cuyo texto estaba dirigido a internos vinculados al ambiente delictivo, entre ellos el recientemente detenido Gonzalo “Ladrillo” Rodríguez y Jonatan “Gordo Joni” Gómez. En la misma línea, una vecina de calle Cabildo al 200 denunció la aparición de una nota amenazante en el ingreso a su domicilio, cuyo contenido intimidatorio apuntaba directamente contra la vida de una tercera persona.
