Darío Quintanilla en el IV Encuentro Federal por la Soberanía: “El proyecto de Milei es la dependencia y destruir la empresa pública”
Darío Quintanilla, Presidente del Consejo del Fondo Compensador Telefónico, alertó sobre la pérdida de derechos laborales, defendió el rol histórico de la organización colectiva y llamó a dar una “batalla cultural” desde las bases.
En el marco del IV Encuentro Federal por la Soberanía, referentes sindicales y sociales se dieron cita para debatir el impacto de las políticas económicas actuales sobre la clase trabajadora. Uno de los discursos más contundentes fue el de Darío Quintanilla, Presidente del Consejo del Fondo Compensador Telefónico, quien trazó un paralelismo histórico entre el desguace privatizador de los años 90 y el actual proyecto político del gobierno de Javier Milei.
Quintanilla no ahorró críticas hacia el Ejecutivo nacional, señalando que las medidas oficiales apuntan directamente a la pérdida de derechos adquiridos y a la instalación de un modelo de colonia.
La historia del Fondo: Resistencia y solidaridad
Durante su intervención, el referente de Sitratel recordó los orígenes de la organización telefónica como un ejemplo de soberanía y previsión social: “En el año 75, los telefónicos, a través de un aporte de los trabajadores y aportes del Estado, constituimos lo que es el Fondo Compensador Telefónico con el objetivo fundamental de dar un complemento a la jubilación de los compañeros”, recordó.
Sin embargo, remarcó cómo las privatizaciones quebraron esa lógica comunitaria. “¿Qué quiere decir familia telefónica? Cuando vos como activo entrabas, aportabas para la jubilación de tu viejo, con la privatización se pierde el eje de familia y el criterio de soberanía se había perdido. Tuvimos que cambiar y empezar a dar también beneficios para los activos”, explicó, detallando que hoy el fondo gestiona un hotel en Buenos Aires, una clínica propia, traslados gratuitos, descuentos en medicamentos y servicios de óptica.
El dirigente destacó la transparencia y la solidaridad de los trabajadores como el verdadero motor de resistencia, incluso frente a los embates judiciales de las corporaciones: “Telecom nos metió un recurso de amparo y dejamos de aportar por un año, la transparencia en el manejo del fondo hizo que pudiéramos soportar, aguantar y mantener los servicios. La empresa le ofreció a un grupo de compañeros dejar de aportar y la gran mayoría decidió seguir haciéndolo”, enfatizó.
El estigma de la ineficiencia estatal
Frente al discurso oficial que califica a los espacios estatales como “deficitarios”, Quintanilla fue categórico al desmitificar esa narrativa: “El proyecto político del gobierno es que no quiere empresas estatales, saquémonos el estigma que nos quisieron vender de que la empresa estatal era deficitaria porque los trabajadores no trabajaban. Fueron deficitarias porque no invertían”.
Asimismo, advirtió que la estrategia de desprestigio actual copia el libreto de los años noventa: “Cuando se trataba de privatizar la empresa, con la tecnología de punta, era culpa de los trabajadores que no tuviéramos el servicio que queríamos. Acá las empresas no funcionan no por culpa de los trabajadores, sino porque no quieren que funcionen, el proyecto político de dependencia que plantea sobre todo este gobierno es que no haya Estado, que no haya salud pública, que no haya educación. Nos quieren colonia”, denunció.
Unidad, autocrítica y la “batalla cultural”
En el tramo más político de su discurso, el titular del Fondo Compensador analizó el comportamiento del electorado trabajador y la necesidad de reconstruir los lazos desde abajo. “Muchos de los trabajadores votaron a este gobierno, nos hablaban de batallas culturales y caían en el discurso, tenemos que hacer unidad, crear cuerpo colectivo para que nos permitan dar la batalla. Los dirigentes solos y los sindicatos solos, sin gente que nos acompañe, no vamos a cambiar absolutamente nada”, proclamó.
En ese sentido, hizo un fuerte llamado a las nuevas generaciones: “Esa es la batalla cultural que tenemos que dar, abrir el juego, que los chicos más jóvenes empiecen a entender que el sindicato es la única herramienta que tenemos los trabajadores para dar la batalla colectiva y construir un país donde la justicia social no sea una mera palabra, sino una realidad”.
Finalmente, Darío Quintanilla dejó una advertencia hacia todo el arco político, pidiendo mayor responsabilidad y exigencia a los dirigentes sindicales a la hora de dar apoyos electorales. “Todos los políticos vienen a los sindicatos porque necesitan ayuda y recursos, y después que ocupan el cargo no te atienden más el teléfono. Tenemos que aprender que somos responsables cuando tomamos definiciones políticas; esos políticos nos tienen que devolver el apoyo honrando los compromisos que asumieron”, sentenció, concluyendo con una frase que resume la urgencia del escenario actual: “Debemos entender que, si no hay más proyectos, no hay más trabajadores y no hay más país”.
