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Un dilema llamado “Unidos”: Macri, Pullaro y los límites del Socialismo

La política santafesina asiste a un nuevo round en el juego de tensar la cuerda de la convivencia. El reciente encuentro en la Casa de Gobierno entre el gobernador Maximiliano Pullaro y el expresidente Mauricio Macri no fue una simple visita protocolar bajo el rotulo de “cortesía institucional”, ni mucho menos un recorrido descontracturado por las obras del Estadio Multipropósito del CARD, fue un solapado teatro de operaciones donde se empezaron a delinear los trazos para el boceto de una alternativa electoral que contenga tanto al PRO como a sectores de la UCR.

El convite en el despacho gubernamental tuvo un ingrediente que no pasó desapercibido: la ausencia de dirigentes del Partido Socialista, una exclusión que llamó la atención, sobretodo, viendo a Pullaro rodeado de una robusta comitiva radical —con el presidente de la UCR nacional, Leonel Chiarella, y el conductor provincial del partido, Felipe Michlig— y el PRO aportando lo suyo con la vicegobernadora Gisela Scaglia y Cristian Cunha. ¿No hubo invitación, no hubo consulta?, aún nadie se animó a responder semejante y simple interrogante.

Pero el verdadero ruido no lo hizo la ausencia del espacio de la Rosa, sino el contenido de lo conversado bajo cuerda entre Pullaro y Macri, quienes da toda la sensación, ya están jugando la partida de ajedrez electoral con la mirada puesta en 2027. Ambos dirigentes avanzan en el diseño de una ingeniería política ambiciosa: una coalición de centro, una suerte de “tercera vía” productiva y moderada que intente canalizar el descontento de la clase media con la microeconomía de la era libertaria, buscando colarse en un eventual balotaje tanto contra Javier Milei como contra el peronismo.

En ese diseño, los roles de los actores empiezan a perfilarse de manera nítida, Macri asoma como el armador principal (o incluso como la figura presidencial) de este espacio, mientras que Pullaro busca capitalizar su gestión santafesina para aportarle volumen y territorialidad desde la UCR. El santafesino fue pragmático y le tendió la mano al fundador del PRO: “Si vas con algo concreto y serio, vas a tener el apoyo de muchos gobernadores”, una frase que desnuda la ambición del gobernador de provincializar una alternativa no peronista al modelo de la Casa Rosada.

Macri, Pullaro, Scaglia, juntos en una recorrida por las obras del Estadio Multipropósito del CARD.

Sin embargo, el incipiente teorema de la “tercera vía” chocó con las contradicciones discursivas del propio Macri, en medio del idilio y los elogios mutuos por el presentismo docente y la infraestructura vial, el expresidente soltó una de esas definiciones que pueden dinamitar cualquier intento de diferenciación con Milei: “Con Bullrich hace rato que no hablamos… el rumbo del Gobierno nacional es correcto” y es ahí donde la estrategia de Pullaro que empieza jugar “al fleje” —al límite de los bordes tolerables para sus socios mayoritarios de la coalición local— encontró su freno de mano. Si el rumbo de Milei es el correcto, ¿qué es exactamente lo que se quiere construir de manera alternativa?, Macri jugando a ser Macri, donde la ambigüedad se convierte casi en una bandera.

La respuesta del socialismo a la “afortunada frase el líder del espacio amarillo”, no tardó en llegar y no tuvo contemplación ninguna. El diputado nacional Esteban Paulón recogió el guante en su red social X y cruzó con dureza al expresidente, exponiendo una vez más, la no tan sutil grieta interna de la alianza gobernante en Santa Fe: “Si para vos el rumbo es el correcto no hay absolutamente nada que construir en conjunto. Súmate directamente a LLA”. corta, al pie y sin dobles lecturas fue el mensaje del legislador socialista.

Este nuevo dislate político a la santafesina vuelve a poner a Unidos en una situación de recurrente tensión, ya no es ningún secreto que sectores del PRO provincial y encumbrados dirigentes radicales santafesinos empujan un acuerdo orgánico con La Libertad Avanza, una idea que “repele con crudeza” la identidad histórica del Partido Socialista y que incomoda – también- a buena parte del radicalismo.

Pullaro ensaya – con cierta temeridad política – un delicado y peligroso equilibrio, camina sin redes de contención por una delgada cuerda floja, intentando en todo momento mantener el control de un frente santafesino que le da gobernabilidad, mientras coquetea a nivel nacional con un Macri que tiene un pie adentro y otro afuera del esquema libertario.

Para el Partido Socialista, el límite no es una línea difusa dibujada con desdén sobre la arena de la rosca electoral; es, sobretodo, un muro ideológico. La dirigencia del PS ya dejó bien en claro que no convalidará ningún tipo de ingeniería o acuerdo político, ni por acción ni por omisión, con aquellos que defienden y apoyan el brutal ajuste de la gestión de Javier Milei. Frente a los cantos de sirena de esta supuesta nueva alternativa tutelada por el macrismo, el socialismo santafesino prefiere replegarse sobre su identidad histórica, alejarse de los despachos donde se tejen alianzas para volver a escuchar con suma unción y respeto, el pulso de su militancia.

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