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Palombi, el dirigente que mantuvo viva la mística del sindicalismo rosarino: 40 años de conducción leal a la doctrina de Rucci y el coraje de Ferraza

Luego de una vida entera dedicada a la defensa de los trabajadores postales, el histórico dirigente se jubiló y traspasó el mando de la organización. Un repaso por cuatro décadas de lucha, desde la clandestinidad de la dictadura hasta la mística de la reestatización, manteniendo siempre en alto el legado de Ferraza, ese que recordó con unción y respeto a lo largo de toda su carrera dirigencial.

Hay hombres que confunden su propia biografía con la historia de los lugares que habitan, Walter Palombi es, sin dudas, uno de ellos, después de 44 años de servicio en el correo y cuatro décadas exactas de militancia activa en el Sindicato de Empleados de Correos y Telecomunicaciones de Rosario, el histórico dirigente llegó al final de su etapa como Secretario General. A los 66 años, con la jubilación bajo el brazo y la satisfacción del deber cumplido, decidió dar el paso al costado para concretar lo que siempre militó de palabra e hizo realidad en los hechos: el trasvazamiento generacional.

La transición no es un salto al vacío, Palombi confiesa dejar la tarea “con tranquilidad” en las manos jóvenes de Catriel Gentili y la nueva Comisión Directiva, convencido de que la continuidad de la lucha está garantizada. Sin embargo, su partida marca el cierre de un capítulo fundamental para el movimiento obrero rosarino.

Una vida dedicada al gremio

La historia de Palombi con el correo comenzó en 1982, en los estertores de la última dictadura militar, apenas cuatro años después, ya formaba parte del sindicato como vocal titular. Su ascenso dentro de la estructura gremial fue el reflejo de una época intensa: en 1987, con tan solo 27 años, asumió como Secretario Gremial, cargo que ocupó hasta el 2016, cuando se convirtió en el Secretario General de la organización.

En sus espaldas carga el peso de haber pilotado el barco de los trabajadores postales a través de todas las tormentas políticas de la democracia argentina. “Aquí hemos afrontado muchísimos problemas y vaivenes”, reflexiona Palombi al hacer el balance. En su memoria se cruzan las distintas etapas del país: “Arrancando en dictadura, pasando por el gobierno de Alfonsín, siguiendo por la década desastrosa de Menem, pasando por De la Rúa, reconquistando derechos con Néstor y Cristina, pasándola mal después con Macri, no mucho mejor con Alberto Fernández y el desastre que está haciendo Milei ahora”. Para el dirigente, cada crisis nacional tuvo su correlato cruel dentro del correo, afectando directamente la vida de las familias trabajadoras.

Walter Palombi, 40 años de lucha por la defensa de los derechos de los trabajadores.

Cicatrices de la resistencia y el hito del 2003

Los peores recuerdos de sus 44 años de pasillos y asambleas están marcados por el desarraigo laboral. Palombi evoca con dolor los procesos de Alfonsín, Menem, Macri y el contexto actual de Milei, épocas signadas por las cesantías y los retiros voluntarios, a los que define sin titubeos como “una cesantía encubierta”.

Sin embargo, la historia de los carteros y telepostales rosarinos también está hecha de victorias épicas, el gremio resistió en la calle la privatización total en 1995, logrando frenarla en el Congreso. Aunque luego la empresa fue concesionada, el gran hito que Palombi guarda en el corazón ocurrió el 19 de noviembre de 2003: “Logramos recuperarlo para el Estado de la mano de Néstor Kirchner con su decreto 1075. Tras años de padecimientos, de pasar de ser ENCOTE a una sociedad anónima (ENCOTESA) y luego una concesión, ese regreso al Estado inició los mejores 12 años que me han tocado vivir en el correo”, evocó con nostalgia el referente.

Esa mística de resistencia se forjó en el asfalto, marchando junto a la CGT y al Movimiento Sindical Rosarino, formando parte de la CGT disidente y del histórico MTA. En ese camino de baldosas duras, como buen peronista, Palombi no olvida a los imprescindibles: “Hemos tenido grandes dirigentes que lamentablemente perdimos por enfermedades, como Carlos Rossi, nuestro mejor cuadro político y gremial, quien estuvo al frente del correo durante el gobierno de Cristina trabajando siempre por mejorar la calidad de vida de cada trabajador”.

“Me llevo el mejor de los recuerdos que es haber estado militando junto a los compañeros y compañeras”, una frase que resume su historia dentro del sindicalismo rosarino.

El legado de la tranquilidad

Walter Palombi se retira de la primera línea de fuego, pero no de la memoria colectiva del sindicato: “Me llevo el mejor de los recuerdos que es haber estado militando junto a los compañeros y compañeras”, sintetiza con la emoción de quien sabe que no se guardó nada.

El cierre de su ciclo es, en realidad, una siembra, con la experiencia de haber sobrevivido a los intentos de desguace del Estado, Palombi mira el futuro con optimismo gremial y deposita toda su confianza en el recambio: “Catriel Gentili y la comisión directiva no solamente van a estar a la altura, sino que estamos seguros de que va a ser una conducción y una organización que va a ser un lujo para la ciudad, para cada trabajador y trabajadora de correo”, enfatizó con la certeza como aliada. Se va con Walter Palombi un pedazo grande de la historia del Correo Rosario, pero queda de manera indeleble “el ejemplo de cuarenta años de coherencia, calle y dignidad sindical”, casi nada y casi todo.

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