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Daniel Naporichi duro con la política: “El concejal Aleart debe dejar de hablar pavadas de privatizar todo”

La política rosarina parece haberse convertido en un escenario de distracciones mientras las necesidades básicas de sus ciudadanos se evaporan. “Como integrante de las comunidades originarias, observo con preocupación cómo el debate público se pierde en consignas vacías o en disputas personales, alejándose de lo que verdaderamente importa: la vida en el territorio”, afirmó Daniel Naporichi.

Luego el dirigente indígena agregó: “En primer lugar, es necesario que figuras como el concejal Juan Pedro Aleart dejen de lado la retórica de privatizarlo todo. Hablar de entregar el patrimonio público a manos privadas es no entender la esencia de nuestra ciudad. Rosario es la ciudadanía, se construye con la ciudadanía y debe existir por la ciudadanía, respetando la pluralidad de voces que la integran. Del mismo modo, el resto del Concejo Municipal debe madurar; no hay tiempo para que los ediles se peleen entre sí como niños. Es hora de dejar los intereses políticos partidarios en la puerta y poner los intereses sociales sobre la mesa”, enfatizó.

“El ejemplo más claro de esta desconexión es el proyecto para remodelar la Rambla Norte e instalar un parque acuático de 10.000 metros cuadrados con financiamiento provincial. Desde nuestra mirada, el reclamo es central: el desarrollo turístico no puede realizarse a costa del espacio democrático y del paisaje natural del río Paraná. Para las comunidades indígenas, el río no es una “unidad de negocios”, sino un recurso natural y recreativo invaluable. Estamos viendo repetirse la lógica de la Isla de los Mástiles: se prioriza lo productivo y turístico por sobre lo socioambiental y lo indígena”, continúo el referente del pueblo Qom.

Mas tarde siguió desarrollando su crítica sobre el rol de la política en Rosario: “Pero hay una contradicción aún más dolorosa y urgente. Mientras proyectan parques acuáticos, el futuro nos grita que el grifo está seco. En el Barrio Toba de la zona de Rouillón, la escasez y la bajísima presión de agua no son una novedad, sino una desidia de treinta años. La respuesta oficial suele ser la estigmatización, señalando conexiones clandestinas como causa de la pérdida de presión, pero la realidad es que la solución definitiva —la obra del Acueducto Gran Rosario— está hoy frenada por el corte de inversión del Gobierno Nacional”, afirmó el dirigente de FAI, sobre la desconexión existente de los políticos con la realidad.

Para finalizar el vecino de la comunidad indígena señaló: “Esta obra no es un capricho de una comunidad; es una necesidad vital para Rosario, Pérez y otras localidades de la región. Si la Nación decidió retirarse, la Provincia debe buscar los fondos para retomarla. Sin embargo, no podemos esperar a que los grandes caños lleguen para que nuestros hijos tengan qué beber. Necesitamos planes alternativos hoy: cubas de agua y distribución de bidones para las familias que hoy no pueden abrir una canilla”, advirtió Naporichi para concluir.

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