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Equidad Educativa: acompañar la maternidad adolescente, seguir en la escuela y criar en red

“Pasar el tiempo con otras chicas me ayuda y la pasamos muy bien entre todas”. Chantal cumplió los 18 años, tiene un bebé de un año y siete meses, y después de haber transitado muchos años en instituciones de alojamiento para infancias y adolescencias, desde hace algunos meses vive sola con su hijo. Con 17 años, Mía también tiene un hijo de un año y medio, vive con su mamá y su hermana y con su apoyo nunca dejó de estudiar.

Para ambas, organizar el día a día, armar una red de cuidado para sus niños cuando van a la escuela y encontrar espacios propios más allá de la maternidad, representan desafíos que transitan acompañadas por otras adolescentes y jóvenes en el Programa de Equidad Educativa, una política que la Municipalidad de Rosario lleva adelante, mediante la Secretaría de Igualdad, Género y Derechos Humanos, desde hace más de 20 años.

La iniciativa acompaña las trayectorias de jóvenes madres de entre 13 y 21 años para que en esa situación puedan sostener la escolaridad y acompañarse entre pares en espacios de encuentro. A partir del año pasado, los talleres se llevan adelante en los distritos para facilitar acceso y cercanía, y una vez al mes en la centralidad.

En 2025, 70 chicas transitaron los espacios y el programa mantuvo uno de sus mayores logros: 7 de cada 10 jóvenes que pasaron por los acompañamientos pudieron completar su escolaridad.

Si bien los encuentros ya se pusieron en marcha, la inscripción para sumarse a los espacios durante 2026 está abierta hasta julio.

Chantal

Antes de sus 18, cuando todavía vivía en el hogar para adolescentes, Chantal supo de la existencia del programa y se sumó a las actividades en 2025. “Este año ya estoy haciendo segundo y tercer año, y me fui a vivir sola con mi nene”, cuenta sobre su escolaridad y su mudanza a una vivienda en la zona de Vía Honda.

“Es mucha diferencia vivir en el hogar, donde había gente que me ayudaba y ahora que toda la responsabilidad recae en una sola persona”, cuenta sobre el cambio que significó estar sola a cargo de su hijo, y en ese contexto puso en valor el acompañamiento del programa.

“Los espacios de encuentro me hacen muy bien para sostenerme -dice-. Además, verte con otras chicas, socializar y hacer un grupo, aunque la charla sea de cualquier cosa, es re lindo”.

La anticoncepción, los cuidados y autocuidados, las violencias, las familias, los consumos y los encuadres legales de las políticas de cuidados son parte de los encuentros.

“Hay temas que tratamos que la mayoría de nosotras nunca habíamos escuchado y eso te sirve, aprendés y además conocés la experiencia de otras mujeres”, cuenta Chantal que cita “el consentimiento y las violencias” entre las cosas que aprendió.

“Hablamos mucho. Y pudimos ver que aunque el hombre no te pegue, te pueden estar maltratando de otra manera”, agrega la joven que venía de estar en pareja y que, más allá de los aprendizajes, remarca una y otra vez que son espacios donde “la pasamos bien entre todas”.

Mía

Embarazada y con sólo 15 años Mía se acercó al programa y lleva desde entonces participando de las convocatorias. “Ahora tengo 17; cuando me mostraron el folleto, pensé que era mentira, pero me insistieron y fui aunque me daba vergüenza”, relata sobre ese primer acercamiento.

Mía vive en Cristalería junto a su hijo de un año y medio, su mamá y su hermana. “Me ayudan mucho, nunca dejé la escuela y ahora que mi hermana terminó quinto año, ella también me lo cuida”, cuenta sobre los momentos en que logra espacios propios.

La adolescente está entre las más aplicadas y admite que es así en todas sus actividades. Sin embargo, al inicio le costaba soltarse. “Me cuesta interactuar cuando no conozco a las personas, no hablaba, pero me sentí muy acompañada desde el principio y eso me hizo hablar de lo que quería con otras chicas, con Romi y con Kari, y no sólo de la maternidad, sino de muchas cosas”, dice en referencia a la coordinadora del programa, Romina Marucco, y la psicóloga, Karina Filippini.

Con la decisión de mantener cada uno su casa, Mía cría a su hijo junto al papá, con quien sigue vinculada, y afirma que, en esa relación, lo que aprendió en los talleres “es de mucha ayuda”.

“Nos sirve a los dos, hablamos del rol de los varones, me ayudó a mí a darle otro lugar y a buscar espacios en los que me sienta libre”, señala.

La inscripción

Este año, los encuentros, tanto distritales como centrales, dieron inicio los últimas días de mayo. Sin embargo, las inscripciones para las adolescentes y jóvenes continuarán abiertas hasta julio próximo.

Para anotarse, el único requisito es tener entre 13 y 21 años, estar embarazada o ser madres y estar cursando la escuela, ya sea nivel primario o secundario.

Las interesadas deben solicitar un turno para la inscripción al WhatsApp 341 5778713, de lunes a viernes de 8 a 15, y presentarse a la entrevista con certificado de alumna regular, y el documento de identidad de la joven y de un adulto responsable.

En caso de estar embarazada, deben tener  el certificado de embarazo y, en los casos en que ya son madres, se requiere el documento de identidad de la niña o niño, la partida de nacimiento y el carné de vacunación completo.

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