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Otra vergüenza más y van: Un equipo derrotado en lo anímico y futbolístico quedo eliminado ante un endeble Acasusso por Copa Argentina

El ciclo de Frank Darío Kudelka sumó un nuevo y estrepitoso fracaso. En su debut por los 32avos de final de la Copa Argentina, Newell’s cayó 2-0 ante un remendado Acassuso en el estadio Nuevo Monumental de Rafaela, quedando eliminado de forma prematura ante un rival que milita en la Primera Nacional y que, para colmo, alineó a un equipo alternativo.

El horrible presente de la Lepra se explica en noches como esta, fue un “partido prototipo” para demostrar lo mal que juega este equipo: nulo en lo táctico, pobre en lo futbolístico y, sobre todo, devastado en lo anímico. La postura de los jugadores en cancha es la de un equipo “derrotado” de antemano, una imagen de vencido sumamente peligrosa para lo que resta de la temporada.

Gran parte de la responsabilidad recae esta noche sobre el entrenador Kudelka que insiste con nombres que, una y otra vez, demuestran que no les da el “piné” para vestir la camiseta de Newell’s. Jugadores como Méndez, Luciano Herrera, Russo, Acuña y Barlasina volvieron a quedar en el ojo de la tormenta por un rendimiento que dista mucho de la jerarquía que exige la primera división del fútbol argentino.

A pesar de un inicio donde Newell’s intentó asumir el protagonismo con un remate desviado de Núñez, la fragilidad defensiva no tardó en aparecer. A los 20 minutos, tras un córner a favor de la Lepra, Acassuso metió un contragolpe letal ante la mirada pasiva de los defensores. Hermoso recorrió el campo, eludió a tres rivales sin que nadie cortara el avance, y asistió a Schlotthauer, quien definió con suavidad entre las piernas de un flojo Barlasina para el 1-0.

El gol despertó a todos los fantasmas. Los nervios se apoderaron de un Newell’s que perdió el aplomo y la inteligencia. En el complemento, Kudelka buscó soluciones con los ingresos de Herrera, Gómez Mattar y Guch, pero el equipo abusó de los pelotazos largos y las decisiones complejas en lugar de intentar jugar simple. La sentencia llegó tras otro desajuste defensivo: Barlasina dejó una pelota viva en el área y Petillo cabeceó en soledad para decretar el 2-0 final.

La imagen de Kudelka en el banco de suplentes fue un poema al desconcierto, se lo notó en muchos pasajes mirando al vacío, con una expresión que parecía preguntar “¿Qué hago acá?”. Tras este golpe al mentón, la justificación para un portazo no le faltaría al entrenador; el equipo no solo no tiene respuestas, sino que parece haber perdido la rebeldía, esa que se necesita para competir con algo de dignidad en lo que queda del torneo..

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