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Irán confirma la muerte del Ayatolá Alí Jameneí tras ofensiva aliada

Lo que comenzó como una serie de reportes fragmentados y declaraciones audaces desde el exterior, ha sido finalmente validado por el propio corazón del poder iraní. La televisión estatal y la agencia oficial IRNA han confirmado en la madrugada de este domingo el fallecimiento del Líder Supremo, el Ayatolá Alí Jameneí, a los 86 años de edad.

Este anuncio formal ocurre tras una jornada de bombardeos masivos ejecutados por las fuerzas de Estados Unidos e Israel, en lo que representa el golpe más contundente al régimen teocrático desde su instauración en 1979.

La confirmación de un golpe estratégico

Aunque el hermetismo reinó durante gran parte del sábado, la noticia había sido anticipada con firmeza por los líderes de la coalición atacante.

Donald Trump, a través de sus canales de comunicación habituales, calificó a Jameneí como “una de las personas más malvadas de la historia” y aseguró que la muerte del líder —junto con la de cuatro familiares directos, incluyendo una hija y un nieto— es el resultado de una operación de precisión. Trump advirtió que la campaña militar “continuará sin interrupciones durante toda la semana o hasta que sea necesario”.

Benjamín Netanyahu, validó la información de inteligencia a primera hora de la mañana, señalando que los ataques desarticularon objetivos neurálgicos de la estructura de mando iraní.

El costo de la operación, según datos suministrados por la Media Luna Roja, asciende a al menos 200 fallecidos y 700 heridos. Entre las bajas confirmadas por el ejército israelí, se destaca la eliminación de figuras clave de la estructura de defensa y seguridad del país.

Aziz Nasirzadeh (Ministro de Defensa de Irán): Fallecido en los bombardeos a sedes gubernamentales.

Mohamed Pakpur (Comandante de la Guardia Revolucionaria): El jefe de las fuerzas terrestres de la élite militar iraní también fue alcanzado por los proyectiles.

Lamentablemente, la intensidad de los ataques también alcanzó objetivos civiles, reportándose el impacto de proyectiles en una escuela primaria de niñas en el sur de Irán, un hecho que ha encendido las alarmas de organismos humanitarios internacionales.

La respuesta de Teherán no se hizo esperar. Antes de confirmar el deceso de su líder, las fuerzas iraníes lanzaron ataques contra bases militares estadounidenses ubicadas en puntos estratégicos de la península arábiga: Arabia Saudí, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.

En el marco de una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU, el representante de Teherán fue categórico: “Todas las bases y activos de las fuerzas hostiles de Estados Unidos e Israel seguirán siendo objetivo de Irán mientras continúe la agresión ilegal”.

Duelo nacional y vacío de poder

Con la confirmación oficial del fallecimiento, Irán ha iniciado un periodo de duelo nacional de 40 días. La incertidumbre ahora se centra en el proceso de sucesión dentro de la Asamblea de Expertos, en un momento donde la infraestructura de defensa del país se encuentra severamente degradada y bajo fuego continuo

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