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Rosario y otra muerte con sesgo sicario: crónica de una inseguridad que sigue muy vigente

La escalada de violencia no da tregua en las calles rosarinas. En un hecho con el inconfundible sello del sicariato, un hombre de 32 años fue asesinado a balazos este miércoles por la noche en la zona sur de la ciudad. La víctima fatal, identificada por sus antecedentes por hurto y robo calificado, había sido puesta en libertad horas antes tras permanecer demorada en una dependencia policial por un intento de robo perpetrado en Iriondo al 3700.

El ataque mortal se concretó en Patricias Argentinas al 4300, cuando dos gatilleros a bordo de una motocicleta lo interceptaron y le dispararon a quemarropa sin mediar palabra, dejando al descubierto una posible venganza o ajuste de cuentas dentro del crimen organizado local.

La balacera fatal no fue un hecho aislado dentro de la misma jornada violenta. Minutos más tarde y a pocas cuadras del crimen, en Uriburu al 200, los disparos volvieron a retumbar y dejaron como saldo un herido de bala ajeno a cualquier conflicto. Se trata de un hombre de 37 años que transitaba por la zona y fue alcanzado por un proyectil en uno de sus brazos. La víctima fue traslada de urgencia al Hospital Roque Sáenz Peña, donde recibió atención médica y se encuentra fuera de peligro.

En la vecina localidad de Villa Gobernador Gálvez, un brutal drama familiar estuvo al borde de la tragedia. En Córdoba al 100, un joven de 23 años atacó violentamente a su padre de 48 durante una discusión y le propinó una puñalada en el cuello. La Policía de Acción Táctica (PAT) acudió al lugar tras la alerta del vecindario y logró aprehender al agresor en la vía pública. En tanto, la víctima fue asistida por profesionales de la salud en el Hospital Anselmo Gamen de dicha localidad.

La ola de inseguridad también sumó episodios de extrema violencia en robos de vehículos y asaltos a mano armada. En el cruce de Einstein y Guatemala, un hombre de 47 años fue interceptado por dos delincuentes mientras circulaba en su Fiat Argo. Tras encañonarlo y propinarle un fuerte culatazo en el rostro que le provocó un corte profundo, los asaltantes lo obligaron a bajar del habitáculo y se dieron a la fuga. Horas después, personal policial halló el vehículo abandonado en Bielsa y Liniers. En paralelo, en Calle 2.109 al 3700, dos maleantes encañonaron a un cliente de 40 años que se encontraba comprando pintura en un local comercial y le sustrajeron la billetera y el celular antes de huir.

Finalmente, la modalidad de «escruche» y la intimidación con armas de fuego volvieron a golpear distintas zonas de la ciudad. En Rodríguez al 3100, delincuentes forzaron los ingresos de una vivienda para llevarse un televisor de 50 pulgadas y diversos objetos de valor. Una maniobra similar ocurrió en una casa de pasillo ubicada en Bouchard al 3700, donde ladrones ingresaron en ausencia de los propietarios y sustrajeron un anafe, un teléfono celular y pertenencias personales. A estos hechos se sumó momentos de extrema tensión en Tacua al 6000, en inmediaciones de una cancha de fútbol barrial, donde vecinos denunciaron ráfagas de tiros al aire que afortunadamente no dejaron heridos.

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