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No somos Disney: Rosario y una agenda de violencia que se prefiere invisibilizar

Rosario sufre mal de inseguridad, lejos de las postales de tranquilidad y los discursos edulcorados que pretenden vender una normalidad inexistente. No estamos en Disney; esta es la realidad cruda de una ciudad tomada por la violencia, la impunidad y el desamparo de los vecinos, donde las balas, los robos violentos y los ataques flagrantes forman parte del menú cotidiano mientras las portadas principales prefieren mirar hacia otro lado.

El horror pisó fuerte en Lía Bauman al 7900, donde la delincuencia cruzó cualquier límite tolerable. Una mujer de 56 años vivió una pesadilla desgarradora en su propia casa cuando dos criminales irrumpieron por la fuerza: tras despojarla de 30 mil pesos, las llaves de la vivienda y su teléfono celular, uno de los asaltantes abusó sexualmente de ella y la amenazó sistemáticamente, dejando a la víctima atrapada entre la conmoción y el miedo en su propio hogar.

Las balaceras continúan marcando el pulso del terror urbano sin importar el punto geográfico. En la intersección de México y Pellegrini, un joven de 19 años terminó con un impacto de bala en el brazo derecho tras quedar atrapado en medio de un ataque armado contra una vivienda. Una escena similar azotó a Villa Gobernador Gálvez, donde gatilleros descargaron cuatro tiros contra un domicilio en Nahuel Huapi y Pasaje C; un proyectil atravesó la pierna izquierda de una mujer de 30 años. La saga de plomo no dio tregua: en Gutiérrez y Presidente Roca, un muchacho de 28 años fue herido de un balazo en la pierna izquierda, mientras que en Virasoro al 5900 la fachada de una vivienda terminó perforada por un disparo, y en la zona de Pablo VI y Buenos Aires (VGG) los peritos constataron múltiples impactos y levantaron al menos seis vainas servidas.

La violencia también se midió en acero y agresiones intrafamiliares. Un hombre de 32 años sufrió cortes profundos tras ser apuñalado en ambas piernas durante una violenta pelea en 24 de Septiembre y Castellanos. Por su parte, en Génova al 8300, un adulto mayor de 67 años ingresó al Sanatorio Laprida con una herida de puntazo en la espalda y sindicó directamente a su esposa como la autora del ataque.

El crimen organizado y las extorsiones vinculadas al narcotráfico continúan asfixiando a las familias trabajadoras sin contención alguna. Una mujer vive bajo la sombra del pánico tras recibir amenazas telefónicas directas exigiendo el pago de tres millones de pesos por una supuesta deuda de su nuera derivada de la venta de cocaína; la advertencia fue implacable: si no entregan el dinero, molerán a balazos su vivienda.

Los trabajadores de aplicaciones y el transporte de pasajeros caminan diariamente sobre un campo minado. En Humberto Primo al 100 bis, un chofer de Didi fue emboscado por dos falsos pasajeros que lo demolieron a golpes para arrebatarle 40 mil pesos, la billetera y dos teléfonos; tras un operativo, el Comando Radioeléctrico interceptó a seis sospechosos en San Gerónimo al 100 bis y logró recuperar los móviles. La misma suerte corrió un repartidor en Iriondo al 2100, a quien un delincuente despojó a la fuerza de su motocicleta Guerrero Trip 110cc, su principal herramienta de trabajo.

Nadie queda a salvo de las garras de la inseguridad cotidiana, ni siquiera los niños o quienes caminan en zonas céntricas. En Juan José Paso al 7700, una patota de ocho delincuentes abordó y acorraló a dos chicos de tan solo 13 y 14 años para sacarles las zapatillas y sus celulares. Asimismo, en la esquina de Jujuy y Dorrego, dos ladrones interceptaron violentamente a una mujer de 48 años y a su hijo de 12 para escapar con 40 mil pesos y su teléfono móvil.

El vandalismo bajo la modalidad de escruche desvalijó múltiples propiedades aprovechando la ausencia de sus dueños. En Ecuador al 1300 ingresaron a un inmueble para llevarse un reloj, tres anillos de oro y cadenas de plata, mientras que en Génova al 7900 desmantelaron una casa sustrayendo un televisor, una bomba de agua, un secarropa, un ventilador y herramientas. La saga de robos a viviendas se completó en Benegas al 8100 con la rotura de rejas para llevarse 600 mil pesos y un televisor, y en José María Rosa al 2300, donde delincuentes revolvieron cada rincón para huir con ropa y una bordeadora.

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