Martín Lucero presentó “Premios y castigos”: “Si el sindicato no está para incomodar al poder, no sirve para nada”
En un encendido discurso durante la presentación del libro que coescribió junto a Micaela Ramos, el secretario general de Sadop Rosario denunció la “crueldad” del régimen de presentismo, arremetió contra las autoridades educativas y llamó a la dirigencia política a abandonar la especulación de cargos para enfocarse en la realidad de la clase trabajadora.
En el marco de un encuentro gremial cargado de emotividad y debate político, el secretario general de Sadop Rosario, Martín Lucero, encabezó la presentación oficial del libro Premios y castigos, obra elaborada en conjunto con la dirigente Micaela Ramos. Durante el acto, el líder sindical expuso las razones que impulsaron la publicación del texto, concebido como un testimonio de resistencia y registro histórico frente a las políticas de ajuste que afectan cotidianamente a la docencia.
Al inicio de su intervención, Lucero recordó una anécdota familiar con sus hijos para definir el trasfondo humano de la labor gremial, evocando la respuesta que años atrás dio una de sus hijas al ser consultada sobre su trabajo: “La explicación que a ella le salía fue: Mi papá trabaja de tener reuniones y hacer marchas”. A partir de allí, el dirigente fundamentó el rol de la organización: “Papá trabaja de esto, digamos, de que estas cosas que contaban los compañeros acá no pasen más, el sentido y la finalidad de los sindicatos está para pelear porque esta gente que está sufriendo hoy deje de sufrir. ¡Si no lo hacemos nosotros, quién lo va a hacer!”.
Asimismo, remarcó la urgencia de disputar el sentido de la historia y evitar que la memoria de las luchas docentes sea escrita exclusivamente por la patronal o por los medios concentrados: “Si no lo contamos nosotros, ¿quién lo iba a contar? ¿Los grandes medios de comunicación que se llevaron puesta la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual? ¿Lo iban a contar los patrones?”, cuestionó Lucero.
En esa línea, fundamentó la trascendencia del libro: “Si nosotros buscamos hoy un libro que hable del presentismo en los ’90, está escrito por los patrones nuestros. Bueno, ojalá que, dentro de 20 años, si alguien tiene que ir a buscar qué pasó con el presentismo y qué es CTERA y por qué nos oponíamos, encuentre cosas que escribimos nosotros”.
Uno de los momentos más enérgicos del discurso estuvo centrado en la crítica al régimen de presentismo implementado sobre los docentes, al que calificó abiertamente como un mecanismo inhumano: “A estos tipos y a estas tipas, con buenos modales, no le vamos a sacar nada, hay que mirarlos a la cara y decirles: ‘¡Vos sos cruel! ¡Vos sos una mala persona!'”, aseveró.
Para graficar el impacto real de esta medida, agregó: “Solamente en el corazón de una mala persona vos podés hacer elegir a alguien si tiene que ir a trabajar o tiene que ir al velorio del padre, de la madre, del hijo o de la hija. Solamente en el alma de una mala persona podés tener que hacer elegir a alguien si puede parir, o si va a cobrar más o menos porque tenga que parir o no, o porque tenga que ir a hacerse la quimioterapia”.
Durante su alocución, el referente sindical apuntó también contra los funcionarios del Ministerio de Educación y del área previsional, aludiendo explícitamente al secretario de Seguridad Social provincial, Jorge Boasso, por el ajuste jubilatorio sobre las mujeres trabajadoras. Lucero cargó con dureza contra las autoridades actuales: “Muchos de esos filósofos que son tan campeones de saber un montón, de darse aires de conocimiento del sistema educativo, son los que están en el Ministerio de Educación hoy. Que no saben distinguir la carga psicosocial de una licencia por enfermedad, por ejemplo. ¡Burros! Por eso también escribimos, porque por ahí tenemos la expectativa de que alguna vez agarren un libro y lean. Los desafiamos a que escriban otro libro mejor que este”.
Finalmente, Lucero envió un fuerte mensaje a la dirigencia política y al movimiento obrero de cara a los próximos escenarios electorales, pidiendo abandonar las disputas individuales para enfocarse en las verdaderas problemáticas sociales: “El debate profundo, el debate real, el debate que nos tiene que transformar, no está en el cargo que voy a tener o el espacio que voy a ocupar. El debate es cómo hacer para que estas cosas no pasen más, si a vos te importa más el cargo, te importa más la rosca, te importa más el ombligo que lo que están sufriendo estas personas, es porque realmente te importa poco todo”, enfatizó.
Y concluyó de manera tajante: “Si el sindicato no está para incomodar al poder, si el sindicato no está para transformar las condiciones de trabajo de la gente, si el sindicato no está para transformar la realidad de todos los días de los argentinos y las argentinas, el sindicato no sirve para nada”.
