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Ganó, gustó y goleó: Central tuvo una tarde soñada de fútbol y goles

El Gigante de Arroyito se vistió de fiesta para ser testigo de una función inolvidable. Rosario Central resolvió con absoluta tranquilidad su compromiso por la fecha 12 del Torneo Clausura al aplastar por 5 a 0 a Independiente Rivadavia de Mendoza. Con un despliegue arrollador, el equipo conducido por Jorge Almirón selló una actuación redonda gracias a un doblete de Ángel Di María y los tantos de Jaminton Campaz, Enzo Copetti y Marco Ruben. Esta contundente victoria deja al Canalla en una posición inmejorable de cara a sus dos grandes metas: alcanzó a Argentinos Juniors en la cima de su zona y sigue a paso firme en la lucha por la tabla anual.

La historia comenzó a encaminarse muy temprano en la noche rosarina. El conjunto auriazul ya había hecho méritos de sobra para romper el cero cuando, a los 10 minutos, Studer derribó a Ovando dentro del área. Con la jerarquía y la frialdad que lo caracterizan, Di María se hizo cargo de la ejecución desde los doce pasos y, con un disparo suave que engañó por completo al arquero mendocino, estableció el 1 a 0 inicial.

A partir de la apertura del marcador, Central manejó los ritmos de las acciones a su antojo y sin pasar jamás por situaciones de zozobra. El trámite se inclinó aún más a favor de los locales cerca de los 40 minutos de la primera etapa, cuando la visita se quedó con un hombre menos tras una expulsión. Si Independiente Rivadavia albergaba alguna ilusión de reaccionar en el segundo tiempo, las esperanzas se desvanecieron por completo apenas arrancado el complemento: Jaminton Campaz capturó la pelota en el amanecer de la segunda mitad y estampó el segundo gol, liquidando tempranamente cualquier intento de rebeldía rival.

El tercer tanto no tardó en llegar y fue una muestra gratis del vuelo futbolístico del equipo. Tras una gran acción colectiva, Vicente Pizarro metió un pase exquisito para la llegada de Di María, quien firmó su doblete personal y terminó de confirmar la sensación de partido absolutamente resuelto que se respiraba en las tribunas desde los primeros pasajes del encuentro.

Pero la fiesta en Arroyito tenía guardadas más emociones. Enzo Copetti, sediento de gol y con ganas de cortar su racha sequía, encontró su recompensa a 20 minutos del final. La jugada nació en los pies de Fideo, que inventó un genial tacazo para proyectar a Agustín Sández, y este asistió al delantero canalla para aumentar la faena y poner el 4 a 0.

Con la historia sentenciada, Almirón aprovechó el tramo final para darles minutos a quienes venían teniendo menos participación en el rodaje titular. Así saltaron al campo de juego Franco Cervi y Marco Ruben. El histórico goleador canalla olfateó que la puerta del arco mendocino seguía abierta de par en par y no desaprovechó la invitación: pescó una oportunidad y mandó a guardar el quinto para desatar el delirio total de la hinchada auriazul.

Central ganó, gustó y goleó y en un fútbol tan parejo como el argentino es todo un mensaje: los hinchas hacen muy bien en ilusionarse…

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