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Formar para el futuro: Rosario mostró en el Congreso Deportivo cómo construye sus trayectorias desde la infancia

Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 no sólo se disputan en las canchas, las pistas y los escenarios deportivos. También generan espacios para pensar qué deporte se quiere construir hacia adelante. En ese marco, el Congreso Deportivo de los Juegos dedicó su segunda jornada al eje Formación Deportiva, con experiencias que pusieron en el centro a las infancias, la comunidad, las instituciones y el desarrollo de las trayectorias deportivas.

Con Rosario como una de las experiencias protagonistas, Leonardo Fertitta y Gisela Mascia, representantes de la Subsecretaría de Deporte de la Municipalidad, presentaron el trabajo que se desarrolla desde el deporte comunitario y federado para acompañar a niñas y niños desde sus primeros contactos con el movimiento hasta su llegada a los clubes y, eventualmente, al alto rendimiento.

La jornada también contó con las exposiciones de Rodrigo Pereyra, representante del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, y Noelia Rodríguez, de la Municipalidad de Rafaela, quienes aportaron otras experiencias vinculadas a la formación deportiva en el territorio provincial.

El deporte como herramienta de transformación

Durante su exposición, Fertitta puso en contexto el sentido del Congreso y de las políticas de formación deportiva que impulsa Rosario. En ese marco, destacó que los Juegos representan una oportunidad que excede ampliamente la competencia internacional. “El deporte es entendido como una herramienta de transformación social que favorece la construcción de valores, el respeto por la diversidad, la convivencia democrática, la cooperación y el desarrollo integral de las personas”, señaló.

El representante de la Subsecretaría de Deporte remarcó, además, la necesidad de pensar el deporte como parte de un proceso educativo y cultural, capaz de generar oportunidades de inclusión y fortalecer los vínculos comunitarios. “El movimiento y el deporte constituyen herramientas complementarias a los procesos educativos de la ciudadanía. Entendemos que el movimiento y el deporte son un hecho cultural que forja la identidad, ayudando a transformar actitudes y capacidades, fomentando hábitos saludables y principalmente a incorporar valores positivos”, sostuvo.

Desde esa mirada, Rosario desarrolla una política que busca que el vínculo con el deporte pueda comenzar desde los primeros años de vida y que cada niño y niña tenga la posibilidad de encontrar un espacio para moverse, jugar, aprender y, eventualmente, elegir una disciplina.

Del juego a la práctica deportiva

Uno de los conceptos centrales de la exposición fue que la formación deportiva no comienza necesariamente en un club ni tiene como único objetivo la competencia. El proceso puede iniciarse mucho antes, en una colonia municipal, en un polideportivo o en un espacio comunitario.

En ese sentido, el programa Rosario en Movimiento, desarrollado desde la Dirección General de Deporte Comunitario municipal, busca promover el movimiento, las prácticas deportivas y el desarrollo integral de las infancias, generando también caminos de inserción hacia el deporte federado.

La propuesta contempla distintas etapas: desde Movimiento libre y psicomotricidad para la primera infancia, pasando por Iniciación al Movimiento e Iniciación multideportiva para niñas y niños de 4 a 7 años, hasta propuestas deportivas específicas para quienes tienen entre 8 y 17 años.

La lógica es ampliar la base de la pirámide deportiva, pero también garantizar el derecho al juego, la recreación, el movimiento y el acceso al deporte. “El deporte no puede pensarse solamente desde el rendimiento. También tenemos que generar las condiciones para que las infancias puedan acercarse, disfrutar, incorporar hábitos y valores y encontrar un lugar dentro de la comunidad deportiva”, explicó Fertitta.

Un puente entre las colonias y los clubes

La exposición de Gisela Mascia permitió mostrar cómo ese proceso continúa cuando chicas y chicos dan un paso más hacia la práctica deportiva sistemática. La Dirección General de Deporte Federado trabaja articuladamente con la Dirección de Deporte Comunitario para que quienes participan de las colonias municipales puedan acceder a instancias de formación deportiva durante todo el año.

Uno de los mecanismos de captación son los talleres de verano, que se realizan dentro de las colonias y articulan el trabajo de docentes y coordinadora/es municipales con asociaciones y federaciones deportivas.

A partir de allí se seleccionan niñas y niños que pueden incorporarse a programas de formación, con becas y estímulos semanales, en un proceso que busca que el paso desde la actividad recreativa hacia el deporte organizado sea gradual.

La articulación con clubes, asociaciones y federaciones es fundamental. Chicas y chicos pueden entrenar en distintas instituciones de la ciudad, participar de encuentros entre centros y comenzar progresivamente a familiarizarse con las reglas y las dinámicas propias de la competencia.

La idea es construir un puente: del juego a la formación, de la formación al club y del club a una trayectoria deportiva.

CReAR: acompañar una trayectoria mucho antes del alto rendimiento

Otro de los puntos destacados fue la articulación de la formación deportiva con el Centro Regional de Alto Rendimiento (CReAR), el sistema de desarrollo deportivo que Rosario viene consolidando como política pública.

“La formación constituye uno de los ejes que se complementan con las evaluaciones, las capacitaciones y las selecciones permanentes. Pero el aporte del CReAR también aparece en un aspecto menos visible y fundamental: el seguimiento de cada deportista”, expresó Mascia. Y agregó: “Los niños y niñas comienzan a formar parte del sistema de datos desde las primeras etapas, incluso desde su participación en las colonias. Allí se registra su asistencia y posteriormente se incorporan los resultados de las evaluaciones y diferentes datos de su trayectoria”.

De esta manera, cuando una o un deportista llega a un club y posteriormente a una asociación o federación, su recorrido deportivo puede continuar siendo acompañado y registrado.

No se trata solamente de detectar talentos. Se trata de construir información, acompañar procesos y generar condiciones para que una práctica deportiva pueda transformarse en una verdadera trayectoria.

Una política que se construye en red

La experiencia presentada en el Congreso también permitió poner en valor un trabajo que Rosario desarrolla desde hace años y que fue evolucionando desde los antiguos centros de Desarrollo Deportivo, creados en 2007, hasta los actuales programas de formación.

En ese camino, la articulación institucional aparece como una de las claves: municipio, clubes, asociaciones, federaciones, escuelas y otros actores forman parte de una red que busca que más chicos y chicas tengan la posibilidad de encontrar un deporte, practicarlo, disfrutarlo y, si lo desean, competir.

Las colonias recreativas, las actividades acuáticas, la natación, la multideportiva, el básquet, el vóley, el hockey y las actividades náuticas forman parte de un universo mucho más amplio que una competencia puntual. Es una política que empieza con algo tan sencillo como poner el cuerpo en movimiento y que puede terminar construyendo una historia deportiva para toda la vida.

Un legado que trasciende los Juegos

El eje de Formación Deportiva tuvo, justamente, una particular importancia dentro del Congreso porque permitió mirar más allá de los resultados de Santa Fe 2026. 

Los Juegos dejan escenarios renovados, infraestructura, conocimiento, vínculos institucionales y nuevas oportunidades. Pero uno de sus legados más importantes puede estar en aquello que no siempre aparece en un podio: las generaciones que comienzan a acercarse al deporte y encuentran un camino para seguir.

En Rosario, ese camino se construye desde las colonias y los espacios comunitarios, continúa en los clubes y las federaciones y encuentra en el CReAR una herramienta para acompañar también las etapas de mayor desarrollo.

Porque detrás de cada atleta que hoy compite en los Juegos Suramericanos hay una historia de formación. Y detrás de cada niña o niño que empieza a correr, nadar, saltar, lanzar o jugar en un polideportivo municipal, puede estar comenzando otra.

El desafío es que ese primer movimiento nunca quede aislado: que encuentre un espacio, un entrenador, un club, una competencia y una comunidad que lo acompañe. Ese es el deporte que Rosario viene construyendo.

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