Filros 2022: Angélica Gorodischer y un especial homenaje en el auditorio que lleva su nombre

La tarde noche de la Feria Internacional del Libro Rosario 2022 se llenó de emociones al recordar a la querida Angélica, ‘La Goro’, como cariñosamente se hacía llamar. El Universo de Angélica Gorodischer, no alcanza para abordarla porque si algo sabía hacer ella era escapar de los motes impuestos y generar mixturas que la hacían tan singular y colectiva al mismo tiempo.

Coordinado por Rosario Spina, el panel organizado especialmente para homenajearla y recordarla contó con las voces de Ángela Pradelli, Sylvia Saitta, Martín Castagnet y Mercedes Güiraldes. Todos coincidieron en el sentido de humor de Angélica y lo especial de sus formas.

Mercedes Güiraldes, que editó varios de sus libros, habló del vínculo que las unía y se atrevió a leer algunos de los mails que se intercambiaban. “Angélica me enseñó a ser editora y feminista. Era una autora de un talento único, transgresora, me mandaba los libros ya listos para publicar. Un día le dije que iba a publicar los correos que nos mandábamos y me contestó que hiciera lo que quisiera”, contó y agregó que tiene dos títulos posibles: ‘Che Mercedes querida’ o ‘Abrazo La Goro’.

En sus idas y vueltas virtuales, Angélica le habló de la vez que adoptó un perro y optaron por el nombre ‘Whisky’ porque sus hijos no la dejaban ponerle ‘Fernet’; de los viajes truncos porque le daba fiaca pensar en todo lo que conlleva el movimiento en aeropuertos; sobre los datos de derecho de autor y su nieto abogado que prometió ayudarla pero se iba de vacaciones y no le respondía. Una vez le anticipó: “Me considero una mina que escribe cuentos, raros; si supieras lo que estoy escribiendo ahora”.

Sylvia Saitta, crítica literaria, reeditó el libro ‘Tumbas de jaguares’ para una colección de clásicos de la literatura argentina para el Bicentenario. Confesó que llegó tarde a la obra de Angélica por prejuicios, porque se considera una mala lectora del género ficción, pero que pudo vencerlos al leer esa novela a la que considera la mejor de literatura argentina y latinoamericana: “Leí notas, entrevistas de ella y me reí mucho, no tuve la suerte de conocerla personalmente. Amaba su desfachatez, su indiferencia hacia la crítica literaria y lo que se supone que lectoras y lectores debían esperar. A ella le importaban las historias”.

Sylvia también se preguntó por qué Angélica había elegido ‘Tumba de jaguares’ y no otra obra para la colección y dijo haber encontrado la respuesta: se tomó el atrevimiento porque es sabia. En ese escrito hace una reflexión sobre la escritura, la narración, también habla sobre la dictadura, tiene una estructura compleja, circular o, como dijo ella, “una serpiente que se muerde la cola”.

También recordó aquel homenaje en la Biblioteca Argentina donde la presentaron a ‘La Goro’ como “la gran dama de la ciencia ficción” y Angélica contestó, indignada, que no, que esa etapa ya había pasado y que era como decir “ya tuve sarampión”.

“No sé si ella compartirá mi respuesta a su elección de ‘Tumba de jaguares’ pero estoy segura que es un clásico y es transgresor en todos los sentidos. El mejor homenaje es seguir leyéndola”, expresó Saitta.

Martín Castagnet rememoró sus vivencias con ella, la forma en que la recuerda y una anécdota que incluye a su abuela que, cuando tuvo que estar internada en una residencia para un postoperatorio, le pidió que le llevara un libro que la hiciera reír y él optó, sin dudar, por uno de Angélica, ‘Floreros de alabastro, alfombras de Bokhara’. “Ella decía que odiaba la solemnidad, mezclaba los géneros y hacía una ficción especulativa”, describió.

Para el cierre, Rosarino Spina leyó un texto que publicó y allí relató varios pasajes de la vida de Gorodisher con varios textuales que la pintaban de arriba a abajo.

Fue un momento muy emotivo, con un homenaje que no es el primero ni el último a una escritora y mujer excepcional en la segunda jornada de la Feria del Libro Rosario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.