Encuesta enciende alarmas en la Casa Gris: Pullaro cayó seis posiciones y quedó entre los cuatro gobernadores con peor imagen digital
El relevamiento elaborado por la Fundación Cigob sobre las menciones en redes sociales y medios digitales entre el 1 y el 30 de septiembre de 2026 expone un mapa de la conversación pública con fuertes movimientos en el tablero político provincial. El estudio mensual, que evalúa el diferencial entre menciones positivas y negativas de los mandatarios argentinos, ratificó a Claudio Poggi en el primer lugar con un saldo favorable de +39 puntos porcentuales (pp), mientras que el riojano Ricardo Quintela protagonizó la mayor escalada del mes al saltar del puesto 22 al 6. Sin embargo, el dato más impactante del período fue el marcado deterioro del posicionamiento digital del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro.
Un mes en retroceso y números en rojo
Pullaro integró la nómina de mandatarios que perdieron terreno respecto a la medición de agosto, en un grupo que también conformaron Sergio Ziliotto, Claudio Vidal, Carlos Sadir, Gustavo Sáenz y Raúl Jalil. En el caso santafesino, la contracción fue severa: el gobernador perdió seis posiciones en tan solo treinta días, firmando uno de los descensos más pronunciados de todo el período evaluado. Con este resultado, pasó a ocupar el puesto 21 sobre 24 mandatarios, quedando ubicado únicamente por encima de Jorge Macri, Axel Kicillof y Gildo Insfrán.
El balance de la conversación digital reflejó un saldo marcadamente desfavorable para el Ejecutivo provincial, con un diferencial de imagen de -7pp que confirma la clara preeminencia de las críticas sobre las expresiones de respaldo. Este retroceso dejó a Santa Fe fuera del lote de gestiones con saldo neto positivo y en un claro rezago frente a pares que registraron avances significativos en el mes, como el rionegrino Alberto Weretilneck (+8 lugares y segundo puesto con +35 pp) y el fueguino Gustavo Melella (+4 lugares), escoltando a Marcelo Orrego (+34 pp). En la comparación directa con el líder del ranking, la distancia de Pullaro con respecto a Poggi escala a unos holgados 46 puntos porcentuales.
Lectura del escenario y contraste de agendas
El aspecto analítico central de la medición no reside únicamente en la existencia de un saldo negativo, sino en la combinación letal entre ese déficit y la pérdida acelerada de seis casilleros. Este doble indicador sugiere un debilitamiento del desempeño relativo de Santa Fe en la conversación pública de las redes: mientras otros mandatarios lograron mejorar su visibilidad asociando su impronta digital a ejes de gestión concretos —como obras públicas, inversiones, educación y modernización estatal—, el ecosistema digital santafesino quedó jaqueado por una acumulación de menciones desfavorables ligadas a temas de coyuntura crítica.
La explicación de este comportamiento es eminentemente comparativa. Mientras los gobernadores mejor posicionados capitalizan activos de gestión perceptibles y compartibles, la narrativa pública en torno a Pullaro registró más volumen negativo que positivo en la ponderación de sus acciones. La consecuencia directa es una menor fortaleza reputacional y una drástica pérdida de centralidad para imponer la propia agenda institucional, quedando los anuncios y logros del gobierno eclipsados por la dinámica de los conflictos locales y la agenda reactiva.
Implicancias políticas y el desafío de recuperar iniciativa
Septiembre configuró una señal de alerta reputacional indiscutible para la Casa Gris. Si bien un deterioro en la conversación digital no se traduce de forma automática en un desgaste electoral, la persistencia en el tiempo de un clima de opinión adverso tiende a erosionar el capital político, la capacidad de negociación interjurisdiccional y la proyección de liderazgo del mandatario.
De cara a los próximos meses, el principal desafío para la gestión santafesina consistirá en revertir el predominio de la conversación negativa y recuperar competitividad frente a una liga de gobernadores que consolida una comunicación centrada en resultados y obras. Reconfigurar el tono del debate público y devolverle competitividad a la presencia digital de la provincia será indispensable para evitar que el repliegue simbólico termine condicionando el margen de acción política del gobierno.
