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El peronismo de Perotti mueve primero: presentó su proyecto de reforma electoral y mete presión al oficialismo

En un movimiento estratégico que reconfigura el escenario político santafesino, el sector del peronismo liderado por el exgobernador Omar Perotti se adelantó a los tiempos del frente oficialista Unidos y presentó en la Cámara de Diputados su propio proyecto de reforma electoral.

La iniciativa no solo lleva la firma de los legisladores del bloque del rafaelino, sino que logró un importante consenso interno en el PJ al sumar los apoyos de Miguel Rabbia (vinculado a Marcelo Lewandowski) y de Lucía De Ponti (Movimiento Evita). Con este paso, la oposición busca marcar la cancha y fijar posición de cara al inminente debate legislativo que se avecina en julio.

Los ejes centrales de la propuesta del PJ

El proyecto de ley busca ordenar y unificar las normas electorales de la provincia tras la reforma constitucional, basándose en la defensa de las herramientas vigentes y la búsqueda de previsibilidad:

  • Defensa de las PASO: El texto ratifica la continuidad de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias como el método exclusivo para definir candidaturas provinciales y municipales. Serán obligatorias para todos los partidos, incluso cuando se presente una sola lista única.
  • Interdependencia de listas: Para evitar candidaturas testimoniales o parciales, quienes compitan deberán presentar de forma obligatoria listas en todas las categorías (no se podrán postular candidatos legislativos sin su correspondiente fórmula ejecutiva, y viceversa).
  • El esquema de las 5 boletas: A diferencia de la intención del pullarismo —que evalúa unificar boletas para generar un “efecto arrastre”—, el peronismo defiende el sistema actual: cinco boletas únicas de papel separadas, una por cada categoría electoral.

Pisos electorales: la clave de la discusión

Uno de los puntos que promete mayor debate es el de los pisos mínimos para acceder a las bancas. El peronismo propone un esquema notablemente más inclusivo y bajo que el que sugieren otros sectores:

  • Para pasar a las generales: Las fuerzas deberán alcanzar el 1,5% del padrón electoral de la categoría correspondiente en las PASO.
  • Para ganar una banca: Se establece un piso del 3,5% de los votos válidos. Este número es significativamente menor al 5% que proponen los senadores del PJ y a las intenciones del oficialismo, cuya idea de un piso alto terminaría licuando las posibilidades de los partidos menores o de las líneas disidentes.

Como novedad, el texto incorpora un mecanismo donde si una categoría clave (como gobernador) supera el piso pero su lista asociada (diputados) no lo hace, ambas podrán ser igualmente proclamadas para la elección general.

Más paridad, debates y una nueva Justicia Electoral

El proyecto también avanza en la modernización institucional derivada de la nueva Constitución:

  • Corte Electoral Especializada: Propone crear un Tribunal Electoral integrado por tres jueces (sorteados anualmente entre magistrados del fuero contencioso administrativo) y una Cámara Electoral de Apelaciones.
  • Transparencia y control: Incluye la paridad de género obligatoria en la composición de las listas y en las fórmulas ejecutivas, debates obligatorios para candidatos a gobernador, y la presencia de observadores electorales independientes (universidades y ONGs).
  • Veda de anuncios: Se fijan restricciones estrictas para la inauguración de obras públicas y anuncios de gestión durante los 25 días previos a los comicios.

Julio será el mes clave

La jugada de Perotti mete presión directa a Unidos, que tiene planeado presentar su propio texto unificado el próximo 2 de julio. Si el oficialismo no logra resolver sus diferencias internas, cada partido presentará su propuesta por separado, repitiendo la lógica de debate que ya se vio el año pasado en la Convención Constituyente.

Desde el PJ dejaron en claro su postura: “Las reglas de juego pertenecen a todos los santafesinos y santafesinas” señalaron a través de un comunicado, exigiendo que cualquier modificación del sistema electoral se discuta bajo consensos amplios y duraderos, y no como una respuesta a las necesidades políticas y coyunturales del gobierno de turno.

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