El Evangelio según Santa Fe: Política, pastores y las inyecciones de adrenalina y recursos
En Santa Fe, el Reino de los Cielos ha dejado de ser una promesa por un paraíso, para convertirse en un mercado de favores. El gobernador Pullaro parece haber descubierto que el “Santo Grial” de la paz social no se logra con la mediación comunitaria católica tradicional, sino con una buena dosis de “adrenalina evangélica” y una billetera estatal, al momento del “diezmo”, bastante generosa.
David Sensini no es un pastor cualquiera; es el rostro de una generación que logró lo que siglos de teología no pudieron: romper el “prejuicio del Estado” y por “prejuicio”, entiéndase esa molesta costumbre republicana de no financiar cultos específicos con el dinero de todos.
El mandatario, con el olfato afilado de quien busca votos hasta debajo de los pulpitos de los templos, les dio la orden sagrada: “evangelicen, porque ustedes pacifican territorio”, una frase que suena más a estrategia de contención de daños que a fervor religioso. ¿El resultado? Una inyección de 438 millones de pesos para la Fundación 13 de marzo, el brazo ejecutor de la iglesia El Redil de Cristo.
Dicen desde el “escritorio de la fe”, que no hay compromiso político ni son parte del Estado. Por supuesto que no, simplemente hay “diálogo”, “reconocimiento” y una buena dosis de recursos que harían que, hasta el más agnóstico de todos, empiece a hablar en “arameo”.
Lo curioso de esta nueva “alianza “ construida en aras de la religión, es el ninguneo sistemático a los que están hace décadas trabajando en el barro en cada barriada vulnerable de la ciudad de Rosario. Mientras Sensini recibe una bendición contable por su trabajo en contención de barrios y adicciones, la Pastoral Villera y figuras como el Padre Fabián Belay parecen haber quedado fuera del grupo de “WhatsApp del oficialismo”.
Expediente de la Fundación 13 de marzo by La Voz de Rosario
El Centro de Rehabilitación el Buen Pastor, con años de lucha probada en la atención de personas con adicciones y en situación de calle, parece no tener el “sex appeal” necesario para el reconocimiento gubernamental. Quizás a la Iglesia Católica, la fe mayoritaria de la provincia, le falte ese Flow moderno, o tal vez sus “tareas en el territorio” no vienen con la “adrenalina” que el gobernador, tanto demanda. Al parecer, para Pullaro, la milenaria estructura católica, paso de ser, la religión oficial de la provincia a un mueble viejo que ya no combina con el decorado de la gestión.
Este romance entre titular del Ejecutivo provincial y los pastores no es un amor de verano, ya lo vimos con los “Centros de Vida” de Walter Ghione, aquello también terminó en una lluvia de recursos públicos que, casualmente, despertó la curiosidad de varios diputados provinciales, quienes ingresaron oportunamente, repetidos pedidos de informes sobre el tema.
Nobleza obliga recordar que aquellas solicitudes ingresadas en el Congreso santafesino, por los supuestos desmanejos de fondos públicos, aún duermen el sueño de los justos en algún cajón de la Legislatura. Respuestas adecuadas, ninguna, transparencia, la justa y necesaria para que no se apague la luz del templo.
La premisa de la Fundación 13 de marzo es ser un “puente de diálogo”, un puente bastante oneroso, por cierto. Mientras el Estado delega sus funciones básicas en estructuras religiosas afines, queda sobrevolando en la sociedad una gran duda: ¿El gobierno está financiando soluciones sociales o pagando una paz territorial tercerizada? En Santa Fe, la fe mueve montañas, pero la “adrenalina” de algunos actores evangélicos mueve millones y no de fieles, precisamente. Mientras tanto, el resto de los mortales (y de los credos) siguen esperando pacientemente porqué el milagro de la transparencia profesada se haga realidad. Amén.
