Donello vinculó el cierre de Electrolux a las medidas del Gobierno: “Llevaron a que la industria sufra estos golpes tan duros”
La industria metalúrgica de Rosario sufrió un duro golpe tras confirmarse el cierre definitivo de la histórica planta de Electrolux (ex GAFA). Con la desvinculación de los últimos 200 operarios que quedaban en la fábrica, la firma sueca le puso fin a su producción en la Argentina. La noticia fue ratificada por el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Rosario, Antonio Donello, quien expresó su profunda preocupación por el impacto de la crisis en los puestos de trabajo del sector.
El dirigente sindical remarcó la drástica caída en el número de empleados que venía experimentando la firma en el último tiempo. Según detalló Donello, “la planta contaba con 800 operarios en 2023 y en sus momentos de mayor actividad llegó a albergar a más de 1.200 trabajadores”. Desde la conducción gremial atribuyeron este desenlace a las políticas económicas implementadas a nivel nacional, señalando que el vertiginoso descenso productivo responde de manera directa a la apertura de las importaciones y a la caída del consumo interno.
La fábrica rosarina, que operó de manera ininterrumpida durante más de 35 años y que en la memoria colectiva local se mantiene ligada a la marca GAFA, supo sobreponerse a múltiples coyunturas complejas de la economía nacional. Sin embargo, en esta oportunidad la crisis concluye con el cese total de sus actividades. “Pasó un montón de crisis, pero nunca cerró. Hoy termina siendo una realidad y cierra definitivamente”, lamentó Donello al analizar el contexto que atraviesa la industria local.
Hasta el momento de la paralización de sus líneas de producción, el establecimiento ubicado en la zona sur de Rosario era el único centro fabril de la marca en el país. Desde allí no solo se abastecía a todo el mercado argentino, sino que en años anteriores también se generaban saldos exportables hacia la región.
A partir de este cierre, los productos de las marcas Electrolux y GAFA dejarán de fabricarse en territorio nacional y pasarán a ingresarse al país mediante la importación de unidades terminadas, procedentes de Brasil o de otros mercados internacionales. Desde el gremio enfatizaron que el cese definitivo de la producción local deja a decenas de familias sin su fuente de ingreso y marca un desalentador precedente para el entramado industrial rosarino.
