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Alejandro Domínguez: “El Mundial del centenario debe reconocer la historia y jugarse en Sudamérica”

“Hay que recordarle al fútbol que aquellos pioneros de 1930 hicieron posible la fiesta que vivimos en la actualidad”, expresó el máximo dirigente de la Conmebol. Confió en que “las chances están intactas” para la región y desvinculó la futura decisión a la desventaja del continente en término de infraestructura.

El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, aseguró este jueves en Doha que el Mundial 2030 “no es uno más, amerita un festejo con reconocimiento por los 100 años”, por lo que consideró que debe jugarse en “Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile”, países que ya trabajan formalmente en su candidatura.

El máximo dirigente del fútbol sudamericano confió en que la dirigencia del fútbol mundial pueda tener “un gesto de grandeza” para asignar la sede al lugar de origen de la Copa del Mundo, por encima de otros intereses.

“No tengo dudas de por qué no podría existir ese gesto de grandeza. No debería ser difícil generar consenso porque hay que entender que la responsabilidad no es sólo del fútbol sudamericano sino de toda la FIFA y no hablo de su administración sino de todos los países que la integran. Debemos reconocer que lo que hoy es el Mundial empezó en Sudamérica en 1930”, planteó Domínguez.

“Hay que recordarle al fútbol que aquellos pioneros de 1930 hicieron posible la fiesta que vivimos en la actualidad y que todos aspiran a tener. Lo que hoy se considera como la mayor fiesta del mundo fue gracias a aquellos que vinieron en barco, que cosían pelotas, que no tenían ropa, zapatos, estadios de fútbol ni campos de entrenamiento”, abundó.

“Hay que reconocer la historia. Una sola vez se cumplen 100 años, no será un Mundial más y amerita un reconocimiento con festejo, por eso se tiene que dar en Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile”, declaró.

El Mundial 2030: “Las chances están intactas” para Sudamérica

Los gobiernos de esos cuatro países se reunieron el pasado 11 de noviembre en Santiago para suscribir el acta de constitución de la Corporación Juntos 2030, un organismo encargado de trabajar en la candidatura con representación argentina por parte del Ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens.

La definición de la sede del Mundial 2030 se producirá en el 74° Congreso de la FIFA a celebrarse en 2024, dos años antes de la 23º edición de la competencia en Estados Unidos-México-Canadá.

La idea de una candidatura conjunta para el Mundial 2030 surgió inicialmente de Uruguay y Argentina, que fueron los finalistas de la primera Copa de la FIFA celebrada en 1930 en Montevideo. En la puja por la organización de esa emblemática edición, los países sudamericanos deberán competir con España y Portugal, que recientemente también manifestaron la intención de sumar a Ucrania a su candidatura.

Una tercera alternativa, todavía sin confirmación oficial, podría configurarse entre Grecia, Egipto y Arabia Saudita.

Hace poco más de un año, en una visita al país, el presidente de la FIFA, el suizo Gianni Infantino, hizo un guiño a favor de la Conmebol. “Sería fantástico un Mundial en Sudamérica. Lo digo desde hace muchos tiempo: en Sudamérica se vive el fútbol de una manera increíble, el corazón del fútbol esta aquí”, aseguró Infantino, sentado junto al titular de AFA, Claudio Tapia, en un salón del predio de Ezeiza.

Domínguez confió en que “las chances están intactas” para Sudamérica y desvinculó la futura decisión a la desventaja del continente en término de infraestructura, un aspecto con el que Qatar se ganó la admiración de todo el mundo.

La infraestructura del Mundial 2022

El emirato del Golfo Pérsico, dueño de la tercera mayor reserva de gas y uno de los 10 países más ricos del mundo según un informe del FMI de febrero pasado, dispuso una inversión directa en infraestructura de aproximadamente 6.500 millones de dólares para la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2022.

“Tampoco creo que eso sea condición ‘sine qua non’ para hacer un Mundial. Es cierto que en Qatar vemos estadios hermosos, en una ciudad espectacular, pero el fútbol se juega en la cancha, 11 contra 11, con una pelota y un árbitro”, matizó Domínguez.

“El fútbol no es el lujo de afuera, lo cual no significa que vayamos a tener estadios feos, debemos proponernos contar con estadios que sean cómodos y seguros”, reforzó.

Luego, el presidente de la Conmebol desligó la asignación de la sede al eventual éxito deportivo de un seleccionado sudamericano en el Mundial 2022: “Son cosas distintas, ojalá pueda ganarlo un país de nuestro continente para ser parte de nuestra rica historia, pero eso no tiene que ver con el proyecto de hacer el Mundial de los 100 años”.

En la previa del sorteo de Qatar 2022, en abril de este año, el organismo sudamericano anunció un premio adicional de 10 millones de dólares para la federación del país que eventualmente se corone campeón y quiebre una racha de dos décadas a favor de los seleccionados europeos.

“Europa no ganó por casualidad sino por causalidad. La UEFA vino trabajando muy bien desde hace muchos años y lamentablemente Conmebol no hizo lo mismo, le dio la espalda al fútbol y hoy estamos sufriendo las consecuencias“, admitió.

Brasil fue el último seleccionado sudamericano en ganar un Mundial en Corea-Japón 2002, antes que los europeos establecieran su hegemonía mediante Italia (2006), España (2010), Alemania (2014) y Francia (2018).

Domínguez asumió la presidencia de la Conmebol a principios de 2016 luego de un escándalo de corrupción que implicó a sus tres antecesores. Nicolás Leoz (1986-2013) murió en 2019 con un pedido de extradición por una causa judicial en Estados Unidos, mientras que el uruguayo Eugenio Figueredo (2013-2014) y Juan Ángel Napout (2014-2015) fueron condenados en el marco de la megacausa de sobornos, estafas y lavado de de dinero conocida como FIFA Gate.

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