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Javier Ojeda (ATSA Rosario): “El sistema de salud sindical atraviesa una crisis terminal y el Estado actúa como facilitador del negocio privado”

En diálogo exclusivo con la Voz de Rosario, el Secretario de Finanzas de ATSA Rosario, Javier Ojeda analiza el severo impacto de las políticas de desregulación del gobierno nacional de Javier Milei, el deterioro del sistema solidario de salud y los desafíos que tiene por delante el movimiento obrero frente a la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.

—¿Cómo impacta la desregulación nacional en el sistema de obras sociales de los gremios?

—Estamos ante un momento de crisis que, si no se atiende a corto plazo, será terminal, las obras sociales sindicales dependen exclusivamente del aporte salarial de los trabajadores, como los aumentos de sueldos van muy por debajo de la inflación y los costos médicos no paran de subir, el sistema solidario se vuelve insostenible. Las obras sociales están en números rojos y corren riesgo de desaparecer, las únicas beneficiadas son las prepagas, que prometen espejitos de colores, pero con el tiempo recortan prestaciones o se vuelven impagables para el asalariado.

—Los afiliados señalan demoras de semanas para conseguir turnos o camas en sanatorios. ¿A qué responde esta saturación?

—Al achicamiento de la atención, como los costos no se pueden trasladar directamente a la paritaria, los sanatorios privados atienden menos o apelan a cobros indebidos como los “sobreturnos”. El trabajador tiene todos sus aportes al día, no debe un peso, pero muchos sanatorios especulan y difieren sus contribuciones patronales al ARCA durante meses o años. Ese descalce financiero ahoga a la obra social sindical, además, la expansión del monotributo precarizó aún más el sistema, ofreciendo coberturas hiperbásicas que dejan desamparado al afiliado ante enfermedades complejas.

—¿Qué rol está cumpliendo hoy el Estado frente a esta descompensación generada?

—Hoy el Estado es un facilitador del negocio de la salud, mira para el costado ante la crisis salarial y desregula en favor de las empresas privadas. Liberó el precio de las prepagas, desmanteló la efectividad del Programa Médico Obligatorio y no ejerce ningún tipo de contralor, el resultado es que la atención se dispersa: una persona enferma no puede esperar 20 días para ver a un médico clínico.

—Desde la gestión de ATSA Rosario, ¿cómo se administra en este escenario de tanta incertidumbre?

—Los sindicatos sabemos gestionar en crisis; venimos del colapso de 2001 y de atravesar momentos financieros muy duros, en nuestro gremio nos retiramos a tiempo de la obra social propia porque veíamos venir este modelo. Sin embargo, la situación general requiere sentarse a rediscutir la salud del país de inmediato, hoy se da la paradoja de que los propios trabajadores de la salud no pueden acceder a una atención digna o cubrir insumos básicos como lentes u odontología por los precios astronómicos que maneja el mercado.

—¿Es posible sostener una perspectiva optimista a corto plazo o se profundizará la desesperanza?

—El debate no puede postergarse a la agenda electoral del año que viene; la realidad de la gente es hoy, no hay mesa de diálogo que resista si no hay soluciones concretas, y las conducciones sindicales tienen que entender que el capital del movimiento obrero son los trabajadores. Hay que salir a la calle a visibilizar este problema, existe un horizonte de recuperación, pero hay que salir a construirlo activamente.

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