¿Fuego amigo? Qué hay detrás de las notas periodísticas que ponen un manto de sospecha sobre históricos dirigentes de la política santafesina

En la política santafesina nada ocurre por casualidad y mucho menos por inocencia editorial, las notas publicadas en la última semana por el principal Multimedio rosarino no solo hicieron ruido, sino que encendieron las alarmas en el seno del oficialismo provincial. Dos extensos artículos apuntaron de lleno al corazón histórico del Partido Socialista, arrastrando las gestiones de Hermes Binner y Antonio Bonfatti al barro de una pesada sombra judicial sobre el Puerto de Rosario, articulada bajo la sugestiva etiqueta de “narco puerto”.
La tesis de las notas es tan dura como puntillosa, si bien el lavado de dinero escala a la órbita de los controles federales, los artículos sugieren que las maniobras accionarias entre las tres empresas de Terminal Puerto Rosario habrían caminado siempre al borde de la legalidad bajo la mirada del Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro). Un esquema donde el relato mediático atribuye los mayores desmanejos a las gestiones socialistas por haber colocado allí a funcionarios radicales sin preparación, más preocupados por financiar campañas políticas con fondos del ente que por controlar la concesión.
La ironía del asunto expuesto bajo el influjo de un teclado, radica en el remitente de la estocada, resulta sumamente extraño que el mismo Multimedio que históricamente garantiza el blindaje mediático a la gestión de Pullaro decida, de la noche a la mañana, demoler el bronce de Hermes Binner y poner en un terreno de sombrías suspicacias a un referente incuestionable como Antonio Bonfatti.
Pero en los pasillos del poder mediático el misterio se aclara rápido: “acá no se publica nada sin la previa aprobación del gobierno provincial y el visto bueno de la Casa Gris”, confiesa bajo estricta reserva de identidad un periodista de la ciudad. La maniobra delata lo que en reuniones privadas y encuentros partidarios públicos ya es una postura abierta: para algunos dirigentes de oficialismo provincial en Unidos, el socialismo dejó de ser un aliado histórico para ser tratado como un incómodo “lastre”.

Detrás del ataque al Partido de la Rosa se proyecta la reconfiguración del mapa político santafesino: el acercamiento hacia La Libertad Avanza, donde interlocutores oficiosos del ejecutivo insisten con frecuencia en la necesidad de sellar un acuerdo entre el oficialismo provincial y el espacio libertario, aun a sabiendas de que esa movida significaría la ruptura definitiva con el socialismo. Esta embestida es impulsada con entusiasmo por sectores del PRO y del radicalismo alineados con Gisela Scaglia, Felipe Michlig, José Corral y Cristian Cunha, quienes jamás ocultaron su deseo de incorporar al espacio violeta de Javier Milei a las filas de la coalición.
Las señales de sintonía fina entre ambos sectores ya se exhiben a plena luz del día, un periodista del propio Multimedio lo resumió con ácida lucidez en sus redes: “Los Juegos Suramericanos los pone mimosos. Primero Romina Diez elogia a Pullaro y Javkin. Hoy Scaglia avisa que vota suspensión de las Paso. Mucha sintonía entre el pullarismo y La Libertad Avanza en estos días. ¿Acuerdo en puerta?”. La secuencia parece demasiado guionada y calculada: dinamitar el prestigio del socialismo para justificar una reconfiguración ideológica y dejar la mesa servida para la llegada de nuevos socios.
Sin embargo, del otro lado del mostrador, no son pocos los referentes que advierten sobre los peligros de tensar la cuerda al máximo, quienes hoy – exhiben prudente cautela – sostienen que resultaría un gran error jugar tan al fleje con sumar a LLA, y hasta se animan a confirmarles a los “aventureros que propician acuerdos en ciernes” que Pullaro está “muy justito” en el rubro del apoyo electoral como para arriesgar la “implosión” de su propia base electoral. Mientras tanto, en las riberas del Paraná, el puerto de la discordia se transforma en una trinchera perfecta donde se sacrifican – sin pudor alguno – a grandes referentes de la historia política santafesina, todo vale con tal de cumplir el “sueño húmedo” de aquellos que desean con unción una nueva reconfiguración del poder en Santa Fe .
