Historia viva del rock internacional: Robert Plant brindó un recital solemne en Rosario
La ciudad de Rosario disfrutó de uno los artistas más influyentes de la historia del rock internacional. Con un recital exquisito, el legendario ex vocalista de Led Zeppelin junto a Suzi Dian y su banda Saving Grace cautivaron a un público variado en edad y conmovido por la impecable voz de Plant.
Robert Plant paró los relojes en Metropolitano en el instante en que pisó el escenario pasadas las 21 horas. El mítico cantante se corrió humildemente del lugar de leyenda del rock para subirse al escenario y transformar su show en un viaje sonoro entre el folk, el blues, el country y la música de raíces.
Con una puesta en escena despojada y la solemnidad de su voz para abrir la noche con “The very day I´m gone”, demostró que el eje estaba puesto en brindar un viaje por la música. “Damas y caballeros welcome to Saving Grace, welcome Rosario” fue el saludo que desató la primera ovación de la velada.
A sus 77 años Robert decidió no conformarse con revivir el pasado y apostar por seguir creando, poniendo en valor sonidos de sus orígenes y conformando un colectivo musical que toca las fibras más íntimas de su heterogéneo público. La velada transcurrió entre canciones que invitaban a un trance y el ensamble perfecto con la voz de Suzi Dian, acompañado de su notable banda Saving Grace.
Claro que hubo guiños a Led Zeppelin iniciando con una sublime versión folk de “Ramble on”. Plant se ganó una vez más el reconocimiento, respeto y admiración del público, que se mantuvo compenetrado en el espectáculo de principio a fin. Fue el mismo cantautor quien se encargó de bajar la solemnidad y se permitió interactuar con chistes y complicidad con los espectadores.
La sucesión de canciones mostraron un viaje por distintos sonidos con toques celtas, folk, gospel, entre otros y se pudo apreciar a un Robert dominando la armónica en pasajes de la noche. También apareció en escena el acordeón de la mano de Suzi e instrumentos como el cello, cuerdas y percusiones de los excelsos músicos de la banda.
Canciones como “The Cuckoo”, “Angel dance”, “Four sticks” y “For the turnstiles” fueron parte de esta propuesta íntima, mística y profundamente conectada con sus raíces musicales. Un repertorio que desató el “Olé, olé, olé, oleee Robert, Robert” y que dejó en claro que Rosario tuvo una cita con la historia de la música.
