Nuevo coqueteo de José Corral con los libertarios para sumarlos a Unidos coloca en una difícil encrucijada al Socialismo
La política de Santa Fe se encuentra en un estado de cambios permanentes en cuanto a hechos y discursos de sus dirigentes, mirando al 2027 ya se mira con ojos electoralista y no son pocos los que justifican el fin sin importar los medios para ganar, banalizando hasta el extremo las convicciones e ideológicas partidarias.
Las nuevas declaraciones del diputado radical José Corral, quien se sumó al pedido hecho en estos días por el Senador provincial, Felipe Michlig, para sumar a LLA al frente Unidos, no solo abre un nuevo capítulo de estrategia electoral, sino que dispara una alarma de una posible fractura de la Alianza, ya que el Socialismo descarta totalmente de plano convivir con el espacio libertario.
El legislador radical ha sido claro: “Nosotros no le cerramos las puertas a nadie”, para el exintendente de Santa Fe, la prioridad es garantizar la continuidad del modelo provincial y “acompañar la esperanza” que, según él, representan los cambios a nivel nacional. Sin embargo, su invitación a sumar a las huestes de Javier Milei al frente santafesino suena, para muchos socios de la coalición, como una invitación al suicidio político de la identidad progresista de la provincia.
Corral intenta matizar su postura señalando que no le gusta “el atropello ni el grito”, pero en política, las formas suelen ser el fondo. Al validar el rumbo del oficialismo nacional, el diputado radical está trazando una hoja de ruta que vira drásticamente hacia la derecha, alejándose del centro político que dio origen a Unidos.
La gran pregunta que sobrevuela a la Alianza Oficialista es saber: ¿Cuánto más puede exigirse al Socialismo?. El Partido de La Rosa, pilar fundamental en la construcción del otrora “Frente de Frentes”, ya cedió oportunamente en su postura al aceptar una mancomunión con el PRO, pero el límite (como lo ha hecho público el diputado nacional Estebán Paulón) representa La Libertad Avanza, un espacio que lo ha denostado hasta el cansancio y como para muestra solo vale un botón, hay que recordar al líder del espacio violeta llamando “excremento humano” a los socialistas.
Para el socialismo, la incorporación de La Libertad Avanza no sería una “ampliación”, sino una desnaturalización de la estructura y resulta imposible imaginar a los herederos de Hermes Binner compartiendo boleta, plataforma y estrategia con un movimiento que los cataloga de “basuras” o de “enfermedad del alma”.
El planteo de Corral de que “Unidos merece un período más” parece solo priorizar la aritmética electoral por sobre la coherencia programática y los valores partidarios. Si bien la suma de votos de LLA y Unidos podría parecer imbatible en los papeles, el costo político sería la pérdida de la pata progresista y allí mismo, la ecuación en números de votos proyectada en las urnas, cambiaria drásticamente.
Si el radicalismo y el PRO deciden avanzar en este “abrazo” con el libertarismo, la ruptura del Socialismo dejaría de ser una amenaza para convertirse en una realidad, ya sin el PS, Unidos perdería su equilibrio y se transformaría simplemente en una versión local de la coalición nacional de centroderecha, dejando un vacío en el centro del espectro político santafesino.
Corral insiste en “acompañar la esperanza marcando las diferencias”, el gran problema que aparece ahí, es que, en la práctica, las diferencias con el modelo libertario son, para el Socialismo, totalmente insalvables. La provincia se encamina a una definición crucial: mantener la cohesión de una gestión o arriesgarlo todo en una megacoalición que, en su afán de sumar votos, podría terminar perdiendo su esencia, algo que bien podría traducirse en las urnas, en una crónica de derrota anunciada.
