Cuidacoches: La Pastoral Social envió una carta a los legisladores indicando su rechazo a la prohibición
El trabajo de los cuidacoches en Rosario en particular y en todo el territorio santafesino en general sigue en agenda tras la iniciativa del senador Ciro Seisas y la respuesta de la Iglesia local que no apoya la prohibición de la actividad
En ese marco, la Pastoral Social envió a mediados de abril una misiva a los legisladores provinciales donde se detalla su opinión y propuesta ante los temas que hacen a la convivencia democrática. Puntualmente sobre el tema de los cuidacoches
Por un lado, “tenemos a personas que, en un contexto de necesidad, ofrecen de manera libre un servicio —cuidar, lavar o limpiar un vehículo— a cambio de una contribución voluntaria. Esto no es otra cosa que el ejercicio básico de la libertad de trabajo y de contratación”, señala el texto
Asimismo agrega: “. Penalizar esta conducta implica avanzar sobre prácticas que, en sí mismas, no generan daño”.
Prosiguiendo con el escrito, la Pastoral Social aborda la delicada situación de trabajo y coerción: “Existen situaciones completamente diferentes: aquellas en las que hay amenazas, coerción o aprovechamiento de la vulnerabilidad. En esos casos, no hay duda: corresponde la intervención del Estado y la sanción, pero justamente por eso debemos ser precisos: no todo es lo mismo. Si no distinguimos, corremos el riesgo de cometer una injusticia mayor: tratar igual al que trabaja en condiciones precarias que al que extorsiona”.
Y en este punto, incluso desde una mirada evangélica, la distinción es central. Dice el Evangelio: “No juzguen y no serán juzgados” (cf. Mateo 7,1). Y también: “Lo que quieran que los hombres hagan con ustedes, háganlo ustedes con ellos” (cf. Mateo 7,12). Es decir, “se nos pide discernimiento, no condena indiscriminada. No podemos ignorar tampoco el contexto social. En una realidad atravesada por el desempleo y la informalidad, muchas personas encuentran en esta actividad su único medio de subsistencia. No están ahí por elección vocacional, sino por falta de alternativas. Y frente a eso, la respuesta del Estado no puede ser, en primer lugar, la sanción”, manifiesta La Pastoral Social Rosario.
En palabras de San Juan Crisóstomo: “No compartir con los pobres nuestros bienes es robarles y quitarles la vida”, agrega
Para el organismo de la Arquidiócesis local “muchas veces, lo que vemos en la calle no es un problema de orden público, sino una manifestación de necesidades más profundas. Porque además, la evidencia es clara: la prohibición por sí sola no resuelve el problema. Lo desplaza. Lo empuja hacia zonas con menor control. Lo vuelve más informal y, muchas veces, más conflictivo. Sin control real, ninguna norma funciona. Y sin políticas sociales, ninguna prohibición es justa”.
También es importante señalar algo – agrega la misiva – “las conductas más graves que se mencionan —amenazas, daños, robos— ya están tipificadas en nuestro ordenamiento. Ya son delito. Entonces, ¿qué es lo nuevo que introduce este proyecto?”, se preguntan desde la iglesia.
“ La criminalización de conductas que no implican daño. Y eso merece, al menos, una reflexión profunda. Más aún cuando sabemos —porque así lo han reconocido incluso autoridades— que los casos delictivos vinculados a esta actividad son un ínfimo porcentaje. No parece razonable, entonces, responder con una prohibición generalizada”, brinda como respuesta la pastoral Social
