DeportesNewells Old Boys

La lepra y un triste espectáculo: Newell’s tocó fondo en una noche negra en La Fortaleza

Lo que se vivió este martes en el sur del Gran Buenos Aires no fue solo una derrota deportiva; fue la radiografía de un estado terminal. Cuando parecía que Newell’s ya había tocado fondo, la pesadilla ante Lanús demostró que siempre se puede estar mucho peor. El equipo rojinegro fue humillado y goleado 5-0 por un Granate que lo demolió sin piedad en la fecha 11 del Torneo Apertura 2026.

La magnitud del desastre tuvo consecuencias inmediatas fuera de la cancha: tras el pitazo final, Roberto Sensini renunció a su cargo de director deportivo, dejando acéfala una estructura que parece desmoronarse minuto a minuto.

Fue, sin lugar a dudas, el peor partido de la Lepra en mucho tiempo. Una goleada categórica de esas que dejan marcas imborrables. El local liquidó el pleito en apenas 45 minutos con tres goles, producto de la jerarquía de Walter Bou (de penal) y un doblete de la figura de la noche, Dylan Aquino.

El complemento, lejos de traer una reacción, terminó de destrozar al conjunto de Frank Kudelka. Otro golazo de Aquino y el quinto de Eduardo Salvio cerraron una cuenta que, de no haber sido por la piedad del reloj, pudo ser incluso más abultada.

El inicio mostró a un Newell’s que intentaba apostar al contragolpe, pero la fragilidad mental del plantel quedó expuesta ante el primer contratiempo. Un error no forzado de Luca Regiardo, a quien la pelota le dio en la mano tras un remate de media distancia, le permitió a Walter Bou abrir el marcador a los 15 minutos.

A partir de ahí, no hubo más partido. El gol desestabilizó cualquier plan táctico. Newell’s se vino abajo y, aunque ensayó alguna reacción tibia, Lanús olió sangre en cada avance. En una ráfaga de tres minutos antes del descanso, Aquino entró al área con una libertad alarmante para estirar la ventaja a 3-0.

Kudelka intentó mover el avispero en el entretiempo con los ingresos de Cabrera, Gómez Mattar, Núñez y Esponda, pero nada sobrenatural ocurrió. Al contrario, la humillación se completó con una facilidad pasmosa: Lanús puso el 4-0 y, casi de inmediato tras sacar del medio, Salvio firmó el quinto ante un rival absolutamente vencido y sin conducta competitiva.

Newell’s perdió la cabeza. Kudelka, que heredó una crisis profunda, se encuentra ahora ante un escenario donde las soluciones mágicas no existen. El club navega último en la tabla general y la situación en los promedios ha pasado de ser una preocupación a una emergencia nacional en el Parque Independencia.

El único “optimismo” —si es que cabe la palabra— es que a la temporada todavía le queda camino por recorrer. Sin embargo, las alarmas ya no solo suenan: aturden. Si la dirigencia, el cuerpo técnico y el plantel no reaccionan a tiempo, el destino final parece inevitable. Un paso más allá, será demasiado tarde.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *