Científicos argentinos encuentran una solución para proteger cultivos del cambio climático
En el corazón de la pampa húmeda y en el marco de Expoagro 2026, emerge una historia que combina innovación, sostenibilidad y espíritu emprendedor de clase mundial. Cycle F, una empresa agrotecnológica argentina, está captando la atención de los sectores de negocios, campo y emprendedurismo con el lanzamiento de su producto más reciente: un bioestimulante nanotecnológico que está redefiniendo la productividad de los cultivos frente al estrés que sufren, problema cada vez más frecuente como consecuencia del cambio climático.
Cycle F nace de la convergencia estratégica de profesionales con décadas de experiencia en ingeniería ambiental, biotecnología, agronomía y gestión empresarial. El equipo central está compuesto por más de 8 profesionales, liderados por Rodrigo Pontiggia, director general, co-founder y referente internacional con más de 20 años desarrollándose en negocios innovadores de ingeniería ambiental, junto con equipo de alto nivel y con una trayectoria combinada en sectores críticos.
Con una inversión inicial de más de USD 100.000 para su creación y un objetivo de ventas para 2026 de USD 920.000, Cycle F se propone además lanzar 3 productos de su línea nanotecnológica antes de fin de año. Su cartera de tecnologías incluye otros productos innovadores como los fertilizantes organominerales, con los que apuntan además a un mercado mundial de fertilizantes de 400 mil millones de dólares. Buscan liderar los nichos organomineral y nanotecnológico, los cuales se esperan crezcan exponencialmente en los próximos 5 años.
Al día de hoy, Cycle F está llevando al mercado productos con tecnologías que han sido respaldadas por la comunidad científica internacional y publicadas en múltiples revistas internacionales como Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo. En esta línea, la empresa ha trabajado en el desarrollo de sus tecnologías con el apoyo de investigadores del CONICET. Así mismo en agosto de 2025, Cycle F firmó un convenio marco clave con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, una de las instituciones académicas más prestigiosas de América Latina, el cual le abrió la puerta para un trabajo conjunto y continuo en desarrollo de fertilizantes organominerales y bioestimulantes. Y tal como destacó Jorge Gambale, director nacional de agricultura en el marco de Expoagro, “Cycle F ya transcendió el laboratorio, y su tecnología está siendo adoptada por grandes productores agrícolas, con quienes trabajan continuamente en ensayos de campo”.
Sequías, heladas y pérdidas: El enemigo invisible de los productores
Cycle F identificó en la agricultura moderna un gran desafío: no poder controlar ni con tractores ni insumos tradicionales la creciente variabilidad climática. En los últimos años, Argentina ha experimentado una serie de eventos climáticos extremos que han tenido un impacto directo y severo en la producción agrícola. La sequía histórica del período 2022-2023, considerada la más severa en 100 años, y los eventos de la campaña 2024-2025, han diezmado las cosechas de los principales cultivos del país. La falta de precipitaciones, combinada con altas temperaturas, ha sido el principal factor de las pérdidas agrícolas. La campaña 2022-2023 fue particularmente catastrófica, con caídas en la producción de hasta un 54% en el caso de la soja. *(debajo cuadro de referencia)
“Sequías, olas de calor, heladas y condiciones ambientales impredecibles generan un estrés constante en los cultivos, conocido técnicamente como estrés abiótico, limitando su rendimiento y amenazando la rentabilidad del productor. Una planta estresada reduce su eficiencia fisiológica, es decir, su capacidad para realizar la fotosíntesis, absorber nutrientes y, en definitiva, generar rendimiento. El resultado es una brecha entre el potencial genético del cultivo y la cosecha que realmente se obtiene”, explica Pontiggia.
Para hacer frente a esta problemática, Cycle F ha elegido la vidriera más importante del campo argentino como es Expoagro, para presentar oficialmente Nano Power al mercado. Se trata de un bioestimulante nanotecnológico avanzado que fortalece a las plantas contra el estrés climático impulsando su productividad. La innovación central de Nano Power radica en su escala nanométrica, que permite una interacción mucho más eficiente con la planta, logrando activar una respuesta fisiológica que fortalece al cultivo con dosis muy bajas. En palabras de Pontiggia, “los beneficios de Nano Power son tangibles y directos y con un rendimiento comprobado. Realizamos ensayos de campo exhaustivos en Argentina, demostrando la eficacia del producto en condiciones reales con resultados contundentes e incrementos de rendimiento comprobados. Pudimos cuantificar respuestas positivas en más del 90 % de los casos en los que se aplicó el producto, llegando a medir incrementos de hasta 32% en condiciones severas. Esto refleja la adaptabilidad de Nano Power a diferentes contextos y manejos agronómicos”.
Además de su capacidad para ayudar a los cultivos a enfrentar el estrés climático, el producto incorpora otro atributo que comienza a despertar interés entre productores y técnicos: su efecto detoxificante cuando se aplica en combinación con fitosanitarios que contribuye a mejorar la capacidad metabólica de la planta, reduciendo el estrés químico asociado a las aplicaciones de herbicidas y fungicidas, permitiendo que el cultivo mantenga su actividad fisiológica.
La alta eficiencia de Nano Power no solo tiene un impacto a nivel fisiológico, sino que también genera ventajas operativas y logísticas revolucionarias. Al requerir dosis muy bajas, se reduce el volumen de producto a transportar y almacenar, optimizando la logística para productores y distribuidores. Con un kit que ocupa 32 x 15 x 24 cm, se puede preparar un caldo para aplicar hasta 40 hectáreas. Además, su compatibilidad con sistemas de aplicación modernos, incluyendo drones, lo posiciona como una herramienta de vanguardia para la agricultura de precisión.
Cycle F representa una nueva generación de emprendimientos agrotecnológicos argentinos que combinan innovación científica, un equipo de clase mundial y un modelo escalable de negocio. “El futuro de la producción de alimentos exige más que sostenibilidad. Exige inteligencia, innovación y un compromiso genuino con cerrar los ciclos”, resume Pontiggia.
Pero esta no es la única tecnología que desarrollaron. Cycle F está trabajando además en la próxima generación de fertilizantes: los organominerales, que combinan materia orgánica reciclada con nutrientes minerales inorgánicos.
