Resiliencia: “Sin Cristina el peronismo tiene una oportunidad para reinventarse”

Resiliencia es la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada

Cuando el Tribunal Oral Federal Nro. 2 condenó a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner a la pena de 6 años de prisión e inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos por el delito de administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública en el marco de la causa Vialidad, en la historia presente del peronismo en Argentina se marcó un quiebre, un vuelco que lo empuja a una obligada reinvención y deberá- con certeza- atravesar por un nuevo resurgimiento, que se sumará a los tantos que constan ya en la hoja de ruta de su largo peregrinar por los distintos derroteros de la política nacional.

El historiador francés Alain Rouquié en su libro “el Siglo de Perón” sentenció alguna vez que  “al peronismo lo mataron varias veces pero siempre resucita, como el ave Fénix”, quizás allí, en ese pensamiento, se cobijan las razones que le permiten seguir estando tan vigente, sin importar los avatares que padeció debido a algunas gestiones de gobiernos que fueron contradictorias con sus principios e ideales fundacionales y que los alejaron, de ese fin social que lo distinguió desde su génesis.

“No voy a ser candidata a nada”, clamó Cristina apenas conocida la sentencia contra su persona, y eso provocó un cimbronazo en el contexto político argentino, de un lado y del otro de la grieta, esa frase causó mas de un sismo, como si se tratase de “un efecto mariposa” para una “teoría del caos” politica que todavía está “en pañales”, pero que seguramente, modificará las estrategias de campaña rumbo al 2023. “La cosa es muy diferente con Cristina adentro que sin ella”, nos aportaba un encumbrado dirigente de Santa Fe a este medio, sobre este dilema que desvela por estas horas a la oposición.

Cristina Fernández de Kirchner renunció a cualquier posibilidad de ser candidata a nada rumbo al 2023.

Sin la vicepresidenta en la cancha, la cosa cambia porque a la oposición le modifican radicalmente el contexto. A los líderes de “Juntos por el Cambio” siempre les resultó más fácil juntar voluntades con la sola premisa de poder contraponerlas a la figura de la máxima referente del kirchnerismo. En definitiva, muchas veces solo “los unió el espanto” y casi nunca un proyecto de gobierno responsable para validar las razones de la iniciativa. El temor en ciernes en el “team” ex Cambiemos es que ante la ausencia de Cristina, empiecen a aflorar las diferencias puertas adentro del espacio y se hagan demasiado ostensibles “los egos” de los dirigentes ante la nueva coyuntura.  Una remake de “las hogueras de vanidades” que en el particular mundo de la política pueden ser una inevitable causal de rupturas, encontronazos y actitudes divergentes. 

¿Que pasará con Mauricio Macri en este nuevo orden? Sin la figura de la líder del oficialismo en competencia, el juego del empresario deberá modificarse tácitamente, siempre y cuando mantenga las expectativas de ser nuevamente presidente, sobretodo, en un escenario rispido para sus intenciones, ya que las “acciones de los radicales” por estos días cotizan en alza y al elevarse sus pretensiones, reclamaran con más ahínco que nunca, su lugar en el podio. El PRO, por su parte, no querrá perder el centro de la escena, por eso intentará por todos los medios mantener “con vida la grieta”, esa que, a ambos lados de su mostrador, le ha otorgado muy buenos dividendos como para continuar en el juego. Macri, Patricia Bullrich, Larreta, Manes, Gerardo Morales son algunos de los que se postulan a ocupar el trono en la oposición. Por ahora las disidencias le ganan por goleada a las coincidencias y el “pronostico” para su futuro inmediato, sigue anunciando tormentas y un sin fin de nubarrones.

Sergio Massa es una opción válida para el futuro del peronismo, aunque desde su circulo intimo aseguran que no jugaría en el 2023 y esperaría su turno para el 2027, haber enfrentado a Cristina en el 2015 le quitó margen de acción al líder del Frente Renovador, principalmente al momento de obtener apoyos dentro del PJ, como también, su “reconversión” política, le hizo pagar un alto precio en el terreno de la credibilidad de la gente. El hombre es esclavo de sus palabras, ese es el karma con el que tiene que lidiar por estos tiempos el tigrense.

Sergio Massa no seria de la partida a la presidencia en el 2023, el tigrense se guardaría para las elecciones del 2027.

Alberto Fernández, otro jugador en el tablero, no tiene las “fortalezas requeridas para ir en busca de su reelección, no porque se lo impida la Constitución, sino porqué se autoboicoteó el mismo al generarse una dura resistencia dentro del propio kirchnerismo. A Máximo Kirchner no le alcanza con ser “portador de apellido” para meterse en la pelea y solo podría aspirar a una senaduría nacional. Schiaretti y Perotti se vuelven, en este especial contexto, dos nombres que seducen mucho dentro de las filas del PJ, sobretodo por la impronta federalista que ambos impulsan. El “Peronismo Centro” es una buena opción que atiende el reclamo de muchos militantes que desde hace tiempo replantean la necesaria vuelta hacia un peronismo mas tradicional, inclusivo y no tan sectario. 

Párrafo aparte en la provincia de Santa Fe, para el peronismo domestico, la no participación de Cristina, podría hacer caducar la marca “Frente de Todos” y esa decisión seria de aplicación inmediata. Algunos candidatos del partido para la gobernación ya están lanzados a la arena electoral. Marcos Cleri y Eduardo Toniolli ya forman parte de la escenografía de campaña con sus nombres tatuados en muchas paredes de las calles rosarinas. Leandro Busatto y Roberto Mirabella es un hecho que serán de la partida aunque prefieren un perfil bajo para sus exposiciones. “Las candidaturas se definirán el año próximo” supo señalar el rafaelino, aunque ya aceptó el compromiso de ser quien le de continuidad a la gestión de Perotti en la Casa Gris.

Las paredes rosarinas empiezan a tener el particular escenario que entrega siempre los tiempos de campaña.

La oposición santafesina, mientras tanto, atraviesa una circunstancia de sutil indecisión, la foto de los legisladores Pullaro, Angelini y Felipe Michlig junto a Patricia Bullrich es una postal que presagia la representación provincial de Juntos por el Cambio para el 2023. El socialismo tambien estuvo en un convite junto al radicalismo provincial, allí Enrique Estévez, Rubén Galassi y Joaquín Blanco compartieron mesa con Felipe Michlig y Julián Galdeano, más allá de la intencionalidad que algunos tratan de darle a la imagen que se publicó del encuentro, las ausencias de Mónica Fein, Clara García y Antonio Bonfatti desmienten los rumores que se generan mediáticamente sobre el mismo. “Sin la presencia de Mónica, Clara y Antonio, es imposible que se pueda avanzar en ningún acuerdo con nadie, además son ellos los más reacios a jugar junto con el macrismo. Nos quieren meter de prepo en un Frente de Frentes para ser funcionales a Juntos por el Cambio, así no va la cosa”, se quejó a este medio, un dirigente que forma parte del partido de la rosa.  

Como hace la dirigencia santafesina que pretende dar forma a un amplio entramando opositor para desenredar una madeja que tiene  todos los hilos mezclados. Cómo generar una alternativa mayoritaria para oponer al oficialismo sin que los dirigentes que la integren no queden pegados en su apoyo a los candidatos nacionales de Juntos por el Cambio. Cómo lograr ser otra cosa y terminar siendo lo mismo, ese es el intríngulis de difícil solución que podría hacer tambalear definitivamente las intenciones de construir un Frente de Frentes, sobretodo, si los que propician su armado ya dieron su veredicto, sobre dónde y con quienes van a jugar.

Los diputados Maximiliano Pullaro, Federico Angelini, José Corral y Felipe Michlig junto a Patricia Bullrich para darle forma a Juntos por el Cambio en Santa Fe.

Para finalizar hay que decir que el nuevo capitulo de la historia del peronismo empieza a escribirse a partir del “día después” del renunciamiento final de Cristina Kirchner, es una oportunidad única en el partido para poder reinventarse, eso seguramente le provocará mas de un dolor de cabeza dentro del espacio,  principalmente al tener que transitar el difícil camino del reacomodamiento dirigencial, pero como dice el adagio “lo que no te mata, te fortalece”, por esa razón es de temerarios retirar de la góndola de pretensiones al peronismo para el 2023,  mas aún teniendo en cuenta que al otro lado de la oferta electoral tampoco no le sobra demasiado

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