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Mataboni: “Mi padre era amenazado por Parodi, el jefe de Personal de Molinos Río de la Plata”

Ceferino Mataboni, hijo de uno de los obreros desaparecidos de la planta de Avellaneda de Molinos Río de la Plata, sostuvo hoy que el ex jefe de Personal Emilio Jorge Parodi “amenazaba” a su padre para que abandonara la militancia gremial dentro de la empresa. Fue durante la cuarta audiencia del juicio oral y público que se lleva adelante en el Tribunal Oral Federal 2 de La Plata, donde se intenta determinar las responsabilidades penales del ex empleado jerárquico, señalado como “partícipe necesario” del secuestro de tres obreros en julio de 1977.

“Mi padre era amenazado por Parodi, que lo llamaba a su oficina. Mi padre era activista gremial y reclamaban por mejores salarios y condiciones laborales. Había muchos que eran contratados, tercerizados. Mi mamá estaba muy al tanto y eso me contó ella”, dijo Ceferino, que es el menor de diez hermanos y tenía cinco meses de vida cuando se llevaron a su padre, que había terminado renunciando a la empresa que perteneció a Bunge & Born hasta fines de los noventa. 

Ante los jueces, Ceferino detalló también cómo fue su vida después del secuestro y desaparición de su papá: “Mi mamá, una mujer de 39 años, se quedó con diez hijos, sola. El mayor tenía 15 años y había presenciado el secuestro de su padre y yo era el menor de todos. Pasamos miseria. Mi mamá no volvió a conformar pareja. Mis hermanos más grandes fueron los que padecieron los hechos”.

El juicio, que comenzó el 10 de septiembre de 2026, intenta determinar si Parodi, que tuvo una extensa carrera profesional en Molinos, fue “partícipe necesario” del secuestro y desaparición de tres obreros de Molinos Río de la Plata: Francisco Fernández, Santos Ojeda y Roberto José Rivolta Bonino. Los tres trabajadores tenían actividad gremial y fueron secuestrados el 7 de julio de 1976, entre las cinco y las ocho de la mañana, cuando estaban ingresando o terminando su turno de trabajo. 

Además, declaró Roxana Freitas, hija de Avelino. “Mi papá militaba en la juventud peronista y era delegado del sindicato aceitero. Trabajaba en Molinos y, según me contaron sus compañeros, peleaba por los derechos de sus compañeros. No había duchas ni vestuarios en la fábrica y él peleó hasta que los consiguió, acompañado por sus compañeros”, dijo Roxana.

“Lo secuestraron cuando se iba al trabajo a la mañana. Lo sabemos por un vecino que también fue detenido ese día. Pasó un camión de los militares, lo detuvieron, lo apuntaron con una escopeta y le pusieron una capucha. Lo llevaron a la Comisaría Cuarta de Avellaneda. Al vecino lo liberaron y le fue a avisar a mi abuelo. Mi abuelo lo fue a buscar, pero ya no estaba ahí, eso le dijeron en la comisaría”, agregó Roxana y precisó: “La empresa sabía los movimientos de él, los horarios, por eso creo que ellos lo entregaron. Lo venían persiguiendo. A un tío mío, mi papá le dijo que si le pasaba algo a él nos llevaran a Paraguay, donde mi mamá era nativa”.

La causa fue iniciada en 2013 por Analía Fernández, Ernesto Ceferino Mataboni y Roxana Freitas, hijos de tres obreros desaparecidos que presentaron una denuncia contra Molinos Río de la Plata. Se abrió una investigación judicial por la desaparición de veinticuatro personas y se recogieron veintisiete testimonios, dieciocho de antiguos trabajadores y nueve de familiares de las víctimas.

Tras el impulso de las y los familiares de los y los obreros desaparecidos, la  la Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera (SOEIA Capital y Gran Buenos Aires) se presentaron como querellantes en 2015. Y, como parte de esa decisión de continuar representando a los afiliados que fueron detenidos-desaparecidos con la complicidad empresarial, el SOEIA aportó actas y otros materiales documentales.

Además, la Federación y el SOEIA solicitaron, en agosto de 2023, que sean citados a indagatoria otros 16 jefes y personal jerárquico de la planta de Avellaneda de Molinos Río de la Plata, que también fueron acusados de tener responsabilidad en el secuestro de los obreros.

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